Cerca del anochecer, Estrella conversaba tranquilamente en una pequeña sala de té junto a Eria y Cristian, disfrutando del ambiente cordial. De pronto, Sara y Melisa se acercaron al grupo con sonrisas tensas. Fue Melisa quien rompió el hielo, dirigiéndose a Estrella con fingida curiosidad: —¿Y tu prometido, Daniel Serrano? Escuché que estaban a punto de casarse… ¿Cómo es que ahora estás con mi hermano? Sin esperar respuesta, se volvió hacia Cristian con una sonrisa venenosa. —Vaya, hermano… al parecer te gustan las mujeres comprometidas. ¿No crees que ya es hora de buscar a alguien disponible... y con clase? La tensión se hizo palpable. Cristian apretó con fuerza la mano de Estrella, y su rostro se endureció de inmediato, reflejando una furia contenida ante la provocación. Estrella r

