01 - ¿Una Historia Cualquiera?
¡Hola! Imagina una historia en la que todo puede ser posible, en donde los fantasmas y monstruos son cosa de todos los días, en donde ni tú ni yo sabemos lo que hace parte de la realidad, así ha sido mi vida desde que tengo memoria, no sé si soy un personaje de un libro o producto de tú imaginación, ya no sé ni en qué creer, mi vida se empezó a complicar y si en alguna parte de lo que voy a contar estuve a punto de morir, créanme que se sintió muy real.
Mi nombre es James Grint tengo 21 años y nací en un pequeño pueblo al norte de Alimsdam, crecí en una familia normal, mi madre y mi padre siempre me quisieron y hacían lo posible por verme feliz, siempre insistían en que el estudio era muy importante para el futuro y que ni se me ocurriera dejar de aprender en ningún momento; estudié toda mi primaria en la escuela del pueblo, allí conocí a Christ White y Emma Stone, dos desconocidos que se convertirían en mis mejores amigos, siendo cómplices de todas las travesuras que se me ocurrían. Hablemos un poco de Christ, un chico alto y delgado, cabello castaño, ojos de un tono verde, el prototipo de hombre ideal para algunas chicas, aunque el sólo rompía los estereotipos, era muy reservado y bastante calmado en todo momento, aquel “rarito” que le gusta la lectura, digo “rarito” porque en estos tiempos ya a casi nadie le gusta leer, siendo un poco torpe para los deportes, pero demasiado inteligente para analizar cualquier situación; luego tenemos a Emma, una chica igualmente alta, ojos claros que combinaban con su cabello de un color cobrizo, tez blanca y con una personalidad bastante seria para todo, debo decir que el humor no hace parte de sus cualidades, capaz de memorizar una cantidad enorme de datos solo con verlos una vez, si existieran los superhéroes seguramente ella sería uno de ellos, además de ser impresionante a la hora de hablar sobre ciencia y teorías; después estoy yo, no tengo nada de excepcional así como mover cosas con la mente o volverme invisible, tampoco soy heredero de un poder comparado con el de los dioses, ni tengo un demonio sellado en mi interior, o al menos no que yo sepa ¡Jajaja!; mi cabello es de un tono oscuro, ojos café claro, piel trigueña, un poco delgado y diría que soy el más extrovertido del grupo, aunque no es que compartamos con muchas personas, y por ultimo antes de que se me olvide… Ammm, digamos que puedo ver y hablar con fantasmas, es lo único de especial que tengo, al parecer mi creador no pensó en algo mejor, solo traumarme desde pequeño con esa “habilidad”, ya no hacen escritores como antes, ojalá me hubiera dado vida Stephen King o alguien que pensara por lo menos en algo no tan rebuscado, es broma, ni siquiera sé quién me creó.
Bueno ahora si empecemos, hace unos 4 años mis amigos y yo nos graduamos del colegio y desde eso no los veía en persona, ya que ingresé a la universidad y de hecho unas semanas atrás obtuve mi título como investigador paranormal, la verdad estoy más feliz por ver a mis amigos que por haberme graduado; volviendo al tema del que les había hablado antes, realmente si puedo ver fantasmas y hablar con ellos, al principio pensaba que era normal, pero se empezó a poner un poco aterrador por ver la forma en la que habían muerto esas personas, nadie me creía, incluso cuando estaba más pequeño me llevaron a un psicólogo, ¡¡¡PENSANDO QUE ESTABA LOCO!!!, pero afortunadamente no apareció ninguna anomalía en mi cerebro y declararon que todo era causa de mi gran imaginación, gracias nuevamente señor “escritor” casi me mandan a un manicomio a mis 10 años.
Crecí con esto y lo usaba para ganar dinero en mi colegio, en la hora de descanso ponía un cartel en mi asiento que decía lo siguiente: “¡Puedes mandarles un saludo a tus familiares fallecidos por solo 1 Dzulers!”, al principio no se acercaban muchos estudiantes, pero luego recibía de 30 a 35 Dzulers por día solo por leer cartas en las que expresaban cuanto extrañaban a esa persona fallecida. Esto duró creo que 3 meses, los directivos del colegio se enteraron y me prohibieron seguir haciéndolo, supuestamente porque engañaba a todos solo para lucrarme, no engañaba a nadie, pero llevarle la contraria a los adultos se volvía una pérdida de tiempo; debo aclarar que todo lo que gané en esos 3 meses lo guardé para pagar mi carrera y los gastos que iba a tener durante mi estadía fuera de mí país. Bueno pasaron los 4 años de carrera y ya era momento de volver a mi hogar después de estar lejos de mis padres y amigos.
Empaqué mis maletas, me organicé, me despedí de mi compañera de cuarto y salí del apartamento en el que me hospedé, me dirigí hacia el aeropuerto para volver a mi país, faltaban varios minutos para poder abordar mi vuelo, así que me senté en la sala de espera y revisé los mensajes que tenía en mi teléfono antes de apagarlo, mis padres decían que ya me estaban esperando y que me tendrían una sorpresa al llegar a casa; avisaban por los parlantes del aeropuerto que ya podía subir al avión con el número 256 que me llevaría de vuelta a Alimsdam, entonces empecé a hacer la fila en el pasillo final antes de partir de allí,mi asiento era el 55 y adelante en el asiento 53 se sentó una señora que según lo que percibía, había fallecido hace un par de años viajando en la misma aeronave a causa de un paro cardiaco, pensé que era mi momento de aplicar todos los conocimientos que había adquirido, me disponía a ayudar a aquella señora para que pudiera descansar tranquilamente y empecé a sacar las herramientas de mi maleta, comencé a hablarle amablemente, diciendo minuciosamente que ella ya no hacía parte de este mundo y que si quería descansar debía colaborarme a cumplir con mi trabajo. Las personas que estaban en los otros asientos me miraban raro y puedo asegurar que pensaron que yo no estaba bien mentalmente, también diría lo mismo al ver a alguien hablar con un asiento vacío, pero eso no me importaba yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo; de repente todo empezó a oscurecerse y un fuerte olor a azufre se sintió en el ambiente, hasta que por fin se reveló ante mis ojos y supe de inmediato que no se trataba de un espíritu cualquiera, tampoco es que haya necesidad de tener un doctorado para saber que tú vida se encuentra en peligro, pero esa sensación de que ese efímero lugar en el espacio – tiempo ya está por terminar realmente es algo que no le deseo a nadie; empezó a hablar una voz un poco distorsionada que provenía del interior de aquella supuesta señora y con la cuál tuve una pequeña conversación:
—¡No te asustes!
—¡No estoy asustado! —dije dudosamente.
—Sí lo estás.
—Muy bien, estoy asustado, ¿qué otra cosa puedo hacer?
—No lo sé, tú eres el que ve fantasmas.
—Tienes razón, pero no eres un fantasma, ¿qué cosa eres?
—Digamos que soy un viejo conocido que te está saludando.
—Nunca te he visto en toda mi vida.
—Solo vine a decirte que esos ojos castaños verán como pierdes a cada uno de tus seres queridos. ¡Hasta pronto, Señor Grint!
Y así como apareció se fue sin dejar ni un solo rastro; yo era el único que había visto y escuchado lo que pasó en ese pequeño lapso de tiempo y de verdad se sintió muy aterrador, pero al mirar nuevamente hacia el asiento de aquella señora noté que su espíritu todavía seguía allí, aquel demonio tomó posesión de ella solo para advertirme de lo que pasaría más adelante...
Ayudé a la mujer para que pudiera descansar y no fuera atormentada por algún otro demonio y aun así no me sentía aliviado del todo, ¿Por qué diría aquella entidad que era un viejo conocido? ¿Será que me confundió con alguien más? ¿Mi familia estará a salvo?, eran las preguntas que me hice durante el viaje; pasadas dos horas de vuelo, el capitán del avión habló a través de la radio anunciando que se acercaba una tormenta eléctrica y que el viaje se pondría un poco turbulento, en realidad no le presté mucha atención por estar pensando en lo que me había pasado, no recordaba haberme dormido cuando subí al avión entonces nada era parte de un sueño, luego de unos segundos de estar mirando a través de la ventana pude notar que no era una tormenta producida de forma natural, vi a cuatro jinetes esqueléticos montando sus caballos sobre las nubes como si fueran una pista de carreras, mientras me miraban y se acercaban más y más, mi corazón se aceleró y desesperado comencé a alertar a todos los pasajeros que estaban simplemente sentados tratando de descansar, lógicamente nadie me creía, hasta el instante en el que nuestro avión empezó a perder altura, y todos a su vez empezaban a gritar en busca de auxilio, por supuesto, nada nos podía salvar, nos encontrábamos a unos 50.000 pies de altura y solo un milagro cambiaría lo que estaba sucediendo; de un momento a otro caímos en una masa de agua inmensa, no puedo asegurar si era un mar o un océano, la verdad no lo sé bien, pero ¿qué importaba? solo recuerdo como algunos intentaban nadar y yo solamente me dejaba arrastrar hacía el interior de aquellas aguas hasta que mi corazón se detuvo y... Por fin desperté, desconcertado sin saber lo que había pasado, todo se había sentido tan real que por un momento pensé que me estaba muriendo, fue una sensación bastante extraña ver a todos los pasajeros morir junto conmigo y segundos después estar como si nada, la verdad me sentía feliz de saber que todo lo que había visto y vivido era tan solo una simple pesadilla.
Llegamos al aeropuerto y cuando me bajé del avión percibí un sentimiento de nostalgia que lo rodeaba, pero al fin y al cabo ya no iba a estar más en su interior, mis padres me estaban esperando a la salida del aeropuerto al igual que mis dos amigos, me sentía aún más contento de lo que nunca había estado por volver a verlos y saber que al fin ya no corría más riesgos, o al menos eso pensaba...