03 - Una Visita Inesperada

1264 Palabras
Ya habían pasado un par de meses desde que había regresado a Alimsdam; estuve descansando para poder estar al 100% de energía y poder atender cualquier caso que llegara... Fui a la radio y le pedí permiso al locutor para que me dejara hacer una pequeña promoción sobre mi trabajo y que las personas interesadas pudieran llamarme y así poder conseguir algo estable para poder empezar a ganar dinero; Don Ernest, el locutor de aquella radio, un hombre ya de edad avanzada, su cabello ya estaba cubierto por un color plateado que sólo significaba experiencia adquirida durante bastante tiempo, me conocía desde que estaba pequeño y sin dudarlo ni un poco me dio el permiso. »10 de la mañana, un gran día para disfrutar en familia, que gran canción acaba de sonar, ahora, tengo el gusto de tener acá en la cabina a un joven que se esmera por salir adelante, hace poco se graduó de la universidad y quiere que la gente conozca su trabajo, adelante Sr. Grint la audiencia es suya. —Dijo Don Ernest bastante calmado. »Primero que todo buenos días a las personas que me están escuchando y muchas gracias a Don Ernest por este espacio, para los que no me conocen mi nombre es James Grint, he vivido en este pueblo toda mi vida y de verdad lo aprecio mucho, hace poco me gradué de la universidad como licenciado en parasicología, si tienen espíritus que los atormentan en sus casas o conocen de alguien que pase por esto les agradecería mucho que me llamaran para poder atender aquel caso, haré todo lo posible para que aquellos espíritus vayan a descansar o abandonen aquella casa, muchas gracias por escucharme. Le agradecí a Don Ernest nuevamente antes de irme y le dije que si alguien le hablaba de algo relacionado con lo que yo había dicho que no dudara en llamarme, salí de la radio y me dirigía a mi casa, después de unos 10 minutos de caminata, noté que alguien me venía siguiendo así que aceleré mis pasos para no correr ningún riesgo, por estar mirando hacia atrás choqué con una señora e inmediatamente cayó al suelo, cuando intenté ayudarla para que se levantara sus ojos cambiaron y se quedaron mirándome fijamente, yo me alejé un poco y le preguntaba si estaba bien, si no se había lastimado y si podía levantarse sola, a lo que ella respondió lo siguiente: —Estoy más que bien, ¿y usted Sr. Grint? ¿Qué tal se encuentra? —¿Nos conocemos de algún lugar? —Dije intrigado. —Ha pasado algún tiempo desde aquella ocasión en la que nos vimos por primera vez, tan asustado como siempre, es un gusto saber que no cambia mucho. —¿Es usted esa entidad que habló conmigo en el avión? —Pregunté tratando de obtener alguna respuesta. —Aquí el que hace las preguntas soy yo, pero sí, algunos me conocen como "El Devora Almas". —¿Devora almas? ¿Algo así como la muerte? —¡¡¡SILENCIO!!! Estás a punto de empezar la peor parte de tu vida, espero poder disfrutar todo tu sufrimiento. Y nuevamente desapareció, los ojos de aquella señora volvieron a la normalidad, yo simplemente me quedé mirándola, tratando de acercarme para poder ayudarla y así seguir con mi camino; continué caminando, ya no me seguía nadie y a pesar de eso, la tranquilidad que me caracterizaba, era lo que menos tenía en ese momento... Miré el reloj y habían pasado unas 7 horas desde que había salido de la oficina de radio, no podía ser posible, pues estaba a unas 5 calles de aquella oficina e iba caminando bastante rápido como para haberme demorado 7 horas, el día estaba súper raro y con demasiada actividad paranormal, cuando llegué a la casa aproveché para recoger el correo y vi que había una postal para mí, de parte de un señor llamado Jeffrey Burns que vivía en un pueblo cercano; entré a mi cuarto y abrí aquella postal que decía lo siguiente: »Cordial saludo. ¡Sr Grint, creo tener el mejor caso con el que usted puede iniciar su carrera como investigador paranormal, hay un espíritu que lleva habitando en una casa abandonada cerca al pueblo donde vivo, quisiera saber si puede hacer algo para ayudarme, muchas gracias! Llamé a Christ y a Emma para pedirles que me ayudaran en una nueva aventura, sin pensarlo dos veces aceptaron, bastante emocionados por investigar y ayudar a aquel señor, quedamos de vernos la mañana siguiente en la casa de Christ porque la mamá de él nos prestaría la camioneta para poder irnos a aquel pueblo, pasaron los segundos y nos despedimos para ponernos a arreglar lo que debíamos llevar. No había nadie en casa, mis padres habían salido al parecer y no sabía a qué hora llegarían, preparé algo de comer para cuando ellos llegaran y me di una ducha para quitarme el sudor, me puse ropa fresca y me fui a mi habitación para ponerme a escribir un poco, ¿Ya había mencionado que me gusta escribir? Estaba escribiendo una historia en la cual el protagonista, llamado "Anthony" vivía en una realidad alterna, otra dimensión, en la que había mucha tecnología, gracias a eso viajaban a otros mundos sin explorar, existían máquinas llamadas transforms y algunas personas podían hacer cualquier cosa con ellas, Anthony estaba estudiando todo lo que tenía que ver con aquellos transforms y poder ser reconocido en el mundo, sentía una rara conexión con esa historia y la idea principal la había sacado de un sueño en el que podía ver todo lo que hacían en esa dimensión. Mientras pensaba en que escribir, escuché que mis padres llegaban en su carro y bajé para poder recibirlos, abrí la puerta y para mi sorpresa ¡¡¡Lía estaba con ellos!!!, no lo podía creer, ni siquiera me habían avisado y jamás imaginé que ella vendría a visitarme y mucho menos que mis padres fueran a recogerla en el aeropuerto, el chico extrovertido solo pudo decir: "ho-hola". Se empezaron a reír diciéndome que parecía que hubiera visto un fantasma, así que me calmé y también me puse a reír por la estupidez que había acabado de hacer. Los invité a pasar y le ayudé a Lía con su equipaje, se sentaron a descansar y a conocerse mejor, ella les contaba cómo nos habíamos conocido en la universidad y que yo me veía como un niño de colegio cuando caminaba por los pasillos, mis padres y Lía se reían y yo solo los miraba sin poder hacer nada; les pregunté que si ya habían comido algo y al unísono respondieron que no, así que me dispuse a servirles lo que había preparado para la cena. Terminamos de comer y luego de haber lavado los trastes, llevé el equipaje de Lía hacia mi habitación y los puse al lado de la cama, luego preparé el sofá - cama en el que yo dormiría y todo estaba listo para pasar aquella noche y que ella pudiera descansar muy bien después de ese viaje; bajé y les dije que ya estaba preparado donde ella dormiría, ya era un poco tarde y todos estábamos súper cansados así que nos fuimos a dormir. Antes de que Lía se durmiera le conté sobre el caso que tenía al otro día y me preguntó que sí podía ir, yo le dije ¿No te sientes agotada del viaje? y me dijo que estaba bastante bien, así que, pues obviamente acepté, después de todo sería de gran ayuda.
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