Apenas Stephan se fue de la habitacion, Max me miro serio
-Es una fiesta -le dije intentando arreglar mi error-
-Tu. No. Sales. De. Aqui. -pronuncio con determinacion cada palabra. Se desconecto de todo-
-¡MAX NO! -Me quito el celular, las llaves de mi casa y todo lo que tenia-
-¡SR. DREW! -un doctor lo reto desde la puerta y el guardo las cosas bajo la almohada.- ¿¡QUE HACE?! ¡VUELVA A LA CAMA! -el obedecio y con mucho cuidado volvieron a conectarlo-
Ahora, no lo haga de nuevo -se fue y Max me miro serio-
-La cague, lo se -intente disculparme-
-No saldras ni siquiera para comer -algo me decia que no bromeaba-
-Debo alimentarme.
-Comeras de mi almuerzo -sonrie sinicamente-
Rayos, la habia cagado... pero hey, el no puede controlar mi vida. Pero tu sabias que a el le da celos Stephan, no es mi culpa que sea tan celoso. Se casaran en un par de semanas y el 90% de las cosas que han hecho desde que desperto es PELEAR. Es cierto...
-Max... -intente llamar su atencion de nuevo ya que se habia puesto a leer- Hey yo... -su mirada estaba pegada al libro- Yo lo siento, se que meti la pata y se que a ti te da celos Stephen pero tenia rabia contra ti y... -suspire- Lo siento...
No se si no me escucho o me estaba ignorando pero cambio de pagina de su libro y solto un suspiro.
-¿Me escuchaste? -le pregunte timida, tenía miedo a su reaccion. Me imaginaba a mi intentando desactivar una bomba-
-Mhhm... -asintio pero al parecer no le importo-
-Agg, ¿que hago para que me perdones? -me acerque a la camilla e intente tomarle la mano, pero el la saco de ahi-
-No ir a la fiesta -respondio y me miro a los ojos-
-¡No ire! Te lo prometo -nuevamente busque su mano pero el me evitaba-
-Esta bien -volvio a su libro-
-¿Y que se supone que hare mientras su lees? -estaba algo fastidiada por su conducta pero me lo merecia, el como respuesta me tiro el control remoto de la television-
-Toma, juega con eso -se giro y me dio la espalda-
Al parecer, era mi única opción. Me senté en lo que iba a ser mi cama, mire la hora. 20:40, a esta hora normalmente estoy tomando una ducha pero ¿en la clínica? No me gustaba mucho la idea. Encendí la televisión y busque cualquier cosa interesante que estuvieran dando. “Los juegos del hambre” parecía una buena opción y al parecer estaba empezando así que me acomode y empecé a verla.
***Una Hora Después***
-Buenas noches –escuche su voz desde la camilla-
-Duerme bien –suspire. Extrañaba el “Beso de Buenas Noches” pero… El Karma me afectaba aun-
-Hey… -me miro a los ojos y yo deseando escuchar “¿Beso?”- Acércate –le obedecí de inmediato-
-¿Si? –Mi voz delataba mi nerviosismo-
-¿Hace cuanto que no me das mi beso de buenas noches? - ¡Ay mi corazón! Mis latidos estaban a mil por hora, las manos comenzaron a transpirar y solo pude sonreír-
-¿Lo quieres? -¿Por qué me costaba tanto creerlo? El asintió y yo cumplí sus deseos.-
Después de un beso fogoso y dulce, húmedo y apasionado se separó de mí para mirarme a los ojos y decir…
-Con ese beso te demuestro que hagas lo que hagas, siempre serás el amor de mi vida, aunque si, me hiciste enojar y no fue la mejor forma de despertar te sigo amando con todo mi corazón. –
Volvió a unirnos, haciéndome delirar con el vaivén intenso de sus labios contra los míos, sus caricias en mis caderas y en mi mejilla.-
Minutos después seguíamos pegados pero ahora estaba yo sobre el, ambos en la camilla, demostrándonos amor. El aire se me acababa así que no tuve otra opción que separarme para acurrucarme en su pecho. El soltó un largo suspiro y me hizo cariño en el pelo
-Eres hermosa, ¿lo sabias? –yo solo sonreí, era pregunta no pude responderla, el lo hizo- Si, lo eres.
-Hey, ¿no te duele que este arriba tuyo? –pregunte tímida, estaba presionando su torso contra la cama-
-Si, un poco. Pero no me importa –sonríe-
-No me arriesgare a perderte de nuevo, Max. –intente salir pero el me sostuvo con sus fuertes brazos-
-No, quédate –encorvó su labio inferior formando un puchero-
-Estaré aquí, a tu lado. Pero no sobre ti, Max, y menos si te duele –me baje y le bese la frente- Deberías dormir, mañana es un nuevo día –le sonreí-
-Tú también deberías dormir… -en eso, sonó la puerta, ambos gritamos ADELANTE y entro Stephen con un ramo de flores-
-¿Vamos? –sonríe mucho-
-No, no iré –le respondí firme, y el me miro con una cara asombrada-
-¿Cómo que no iras? –cuestiono sin poder creerlo-
-Lo que escuchaste, Stephen. –Max agregó pero no ayudo mucho-
-¡Cállate tu! –Levantó la voz, estaba enojado- ______, tu me dijiste que irías
-Lo se, pero ahora me quedare con Max, aquí. –intente sonreírle pero el rodó los ojos y se dio la media vuelta. Chocó de frente con Angie, que venía entrando.-
-Quédatelas –Stephen le poso las flores en el pecho de Angie y se fue-
-¿Qué paso aquí? –Angie cuestiono-
-Nada, nada. –Max me miró con los ojos mas hermosos de la Tierra, había hecho una buena opción.-
-Está bien. Max, debo revisarte las cicatrices. -Se acerco a la camilla, le saco las sabanas de encima y abrió el traje que llevaba puesto el. Admirando su perfecto abdomen empezó a desenrollar la venda y con mucho cuidado toco su pecho. Max soltaba pequeños gemidos de dolor con cada toque.- Lo lamento si te herí. Traeré vendas nuevas. –Salió de la habitación y me acerque de nuevo a Max, cosa que estaba desnudo de la cintura para arriba-
-¿Duele mucho? –acaricie su rostro y el me sonrió-
-Tranquila, supongo que es normal.
-Hey, ya no tendrás que vivir con ese dolor intenso en el pecho, ¿cierto?
-Ahora podré correr normal y respirar bien –estaba feliz y bueno, ¿Quién no lo estaría? Max había vivido con esto desde hace ya harto tiempo y logró vencerlo- ¿Adivina que mas podré hacer? –me miro picaron- Duraré mas –levanto una ceja, haciéndome reír-
-Eres un caliente –lo regañe con amor y el rió levemente-
Minutos después “Los Juegos Del Hambre” había terminado y Angie entro con las vendas, hizo que el paciente se sentara para poder colocárselas bien. Le dio un par de instrucciones tales como “No movimientos bruscos” “No fuertes emociones” “No debe pararse de la camilla” y cosas así… Mientras ellos estaban en eso, yo recibí un mensaje de Stephen
Stephen: ¿Por qué no quisiste venir?
Yo: No puedo dejar solo a Max
Stephen: Pero si la pasamos tan bien hoy
Yo: Otro día será
Stephen: _____, ¿aun no te das cuenta?
Yo: ¿De que?
Stephen: ¿No? Okay…
Yo: ¡No! ¡Dime!
Stephen: No tiene caso, ya lo verás
¿No me he dado cuenta? ¿De que? Quizás Max tenga razón en ponerse celoso.