NARRA MAX. Después de que salió la enfermera esperamos a que mi esposa se terminara al almuerzo y 30 minutos después podíamos volver a entrar. Nuevamente me congelé, Dios, Ayúdame. -Ve tú solo, Max. –Nick me alentó. -Ya voy. Me levanté de la silla en la que estaba sentado y caminé hacia la habitación, me iba secando la transpiración de las manos con mi Jean mientras avanzaba hacia allá hasta que llegué frente a la puerta, toqué dos veces pero ahora no esperé respuesta y entré. -Ya, dime. –me dijo ansiosa. -Yo me imaginaba un día entrar a esta habitación, y verte con nuestro bebé en brazos. –Comencé y de inmediato las lágrimas amenazaron en aparecer, pero las retuve. Caminé serenamente a la camilla -Y eso pasará. –rió tomándose el abdomen. -_____... –susurré y creo que capto la idea

