Capítulo 39: Después de él Llego a la oficina con unas orejas que se me arrastran por el suelo. Un par de hombres alzan la vista y me miran extrañados. Estarán pensado que la Gloria amargada ha vuelto. Quizá así sea. No he podido dormir en toda la noche. Cada vez que caía en el sueño, me despertaba sobresaltada, brincando en la cama. Dante murmuraba adormilado, se giraba para abrazarme, pero yo le rehuía. Y cada vez me sentía más culpable, por supuesto. Cuando me he levantado esta mañana tan solo quedaba su perfume flotando en la habitación. He abierto la parte de su armario y me he aferrado a una de sus camisas, aspirando ese aroma que me tranquiliza. Me he tenido que tomar un café a pesar de los nervios, ya que si no, ni siquiera habría acudido a trabajar. Saco la llave de la oficin

