Capítulo 6

2562 Palabras
Viernes 18 de Septiembre 2015 Al día siguiente… Me encuentro en el cafetín de la universidad desayunando con mis amigos cuando Ryan aparece junto a Danny, quien me mira y sonríe al verme comer a medio bocado. Pues, al ellos llegar a nuestra mesa, deje mi bocado a medio camino. Realmente he de verme muy estúpida, porque Danny no deja de sonreírme. Me sonrojo y termino de comer el bocado de pan francés que me quedaba. La mirada de Ryan en ningún momento se cruza con la mía. — Samantha, ¿Quieres venir al ensayo? Mi amiga se sonroja puesto que Jordan está presente y el de inmediato la mira, como si estuviera muy expectante a su respuesta. Es que si pudiera describir su mirada con tan solo una palabra… Dios, sería yo en mi mejor momento. Samantha me mira como pidiéndome ayuda pero no sé que hacer, no es que yo me encuentre en una buena posición como para ayudarla. De paso. Digo, lo de ayer fue una locura y yo ni siquiera quiero cruzar palabras con ése bipolar. Por suerte, no hace falta porque Roger intercede. — No puede, tenemos clases con el profesor Green al terminar el desayuno. Y ayer tuvimos nuestro primer strike. —El suspira de mala gana— Ella debería avisarle con antelación. — Entonces, vamos. —Ryan también suspira y extiende su mano hacia Sami. Esta palidece y vuelve a mirarme. Sé que con la mirada me pide a gritos que la ayude, así que tragándome todo mi orgullo espeto: — Ella no puede, pero puedo ir por ella. Y en ese preciso momento, la sonrisa que se refleja en el rostro de Ryan, me deja gélida. ¡Estúpida Valerie! Debí quedarme callada. — No te lo pedí a ti. —Dice a todo gusto. Y me siento abofeteada. ¡Lo sabía! Sabía que saldría con alguna patada, lo ví en su mirada y sonrisa. Bipolar de mierda. ¡Lo odio! Mis labios se aprietan en una línea y cuando estoy por replicar a su odiosidad. Mi mejor amigo Rupert aparece y me da un abrazo por detrás para depositar un beso en mi mejilla. — ¡He he! —Roger pita y los demás le siguen. — ¡La pareja del año! —Jordan grita y todos comienzan a pitar. — Ya cállense. —Me río mientras le devuelvo el abrazo a mi amigo y deposito un sonoro beso en su mejilla. Rupert sonríe mientras niega con la cabeza y saluda a los chicos, pero cuando él se percata de la presencia de Ryan. Su sonrisa muere. — ¿Ustedes otra vez? — Sí. —Danny dice entre dientes— Y lo estaremos hasta que todo haya acabado. Cuando alzo la mirada de nuevo hacia ellos, esa sonrisa maliciosa que Ryan tenía al principio, ya no está más. Se nota abrumado u confundido, pero decido no darle importancia al asunto y tomo un sorbo de mi refresco. Mientras ladeo la cabeza para ver una pequeña caja de regalo que Rupert me muestra, escucho a Ryan decirle a Samantha: — Ve al teatro cuando salgas de clases, te esperaré. — Okey. —Mi amiga responde en un hilo de voz y sé por completo que está sonrojada y quiere desaparecer. ¿Qué es lo que Ryan pretende? Primero intenta seducirme con su labia barata y beso feroz. Y como lo ignore. ¿Ahora va tras mi mejor amiga? ¡Es un completo idiota! Y se lo haré saber. Nadie juega con los míos. ★*★*★*★*★*★ 13:30 PM Al salir de nuestra última clase, me dirijo a toda prisa al baño y después de enjuagarme el rostro, me quedo observando mi reflejo en el espejo. Tengo ojeras. No soy la misma de hace cuatro días, no he podido conciliar el sueño como lo hacía hasta el domingo. El insomnio es quien controla cada noche de mis últimos días por más que trate de no darle importancia a la situación. Respiro profundamente y exhalo de vuelta. Cada clase con los profesores se vuelve más intensa con el pasar de los días. Ya no veo la hora de graduarme y tomar unas buenas vacaciones. Siento que las merezco. Hoy más que nunca. Ahora más que nada. Bajo la mirada hacia mi mochila y busco entre mis cosas mi pequeño bolsito de maquillaje. No me gusta la idea puesto que por fortuna, fui bendecida con un bonito rostro y lo mantengo bien cuidado. Mi piel es lisa y sin protuberancias. Mi madre siempre estuvo orgullosa de ello. Y mi padre, siempre dice que heredé toda mi belleza natural a ella. También mi hermano. Siempre fui la mini de mamá. Y aunque no me gusta maquillarme para asistir a clases, a veces… Cuando mi rostro muestra cierta evidencia de cansancio, debo hacerlo. Debo recurrir a el. Además, nunca está de más ser precavida, verse bien y cargar siempre un bolsito con maquillaje. Aunque sea lo básico. Polvo compacto, rubor, máscara de pestañas y mi brillo rosa para mis dotados labios en forma de corazón. Al finalizar mi retoque facial, hago lo mismo con mi cabello y dejando atrás la cola de caballo que traía, dejo caer mis hermosas ondas sobre mi espalda, las peino y al terminar, quedo como nueva. — ¡Esta sí soy yo! —Sonrío ante el espejo— La Valerie de siempre. Linda y sofisticada, pero con la mente revuelta. Guardo mis cosas nuevamente en la mochila y salgo del baño para dirigirme a toda prisa hacia el teatro. No permitiré que el estúpido de Ryan le vea la cara ha mi amiga Samantha. Lo pondré en su lugar y le diré todo lo que se merece. Porque con los míos, nadie se mete. Ella no merece ser objeto de burla o provocación de alguien como él. Porque puedo oler su maldad o locura a millas de distancia. Y aunque puede que de las dos ella sea la más alocada en el ámbito s****l. Ya saben a qué me refiero… A ella le gusta divertirse y en ese ámbito tiene más experiencia que yo. Esta vez, mi amiga sí que se notó interesada en Jordan. Y como es bien sabido, siempre llega el que debe ser. El que te pone el mundo de cabeza. El indicado pues… Así que, creo firmemente que a mi Sami, ya le llegó el que la va a poner en su sitio y ese es mi amigo. Jordan. Y para ello, no puedo permitir que meta la pata con el idiota bipolar del británico. Abriendo la puerta del teatro, la música invade mis oídos, Ryan está de espaldas susurrándole cosas al oído a uno de sus amigos y luego, se vuelve para tomar el micrófono y comienza a tararear una extraña melodía. De inmediato percato, que lo que están tocando, es más suave ahora. Y pensándolo bien… Creo que el lunes, ellos nos hicieron ese recibimiento a propósito. Sí, ese día. Cuando me lo volví a encontrar. Cuando me enteré que haría el voluntariado para su banda. El día que cambió mi vida para siempre, después de conocerlo. Desciendo las escaleras suavemente y a mitad de camino, decido tomar asiento y disfrutar del ensayo. Algo que tomo y veo como un concierto privado, solo para mí. Aunque no sea así y esté muy consciente de ello. Escucharlo cantar de esa manera, tan suave y delicada, me toma por sorpresa y me hace pensar... ¿Y esos gritos tan anormales del otro día donde quedaron? No recuerdo cómo fue que Samantha le llamo a ese estilo de música. ¿No era algo así como menta? Digo… ¿Metal Core? ¡Sí! Eso… ¡Metal Core! Ladeando una sonrisa ante el pensamiento de Menta, observo toda la escenografía y me gusta como el teatro tomó forma. Todo está listo para el concierto de mañana. Oh Dios… ¡Mañana es el gran día! No puedo creer como pasaron los días tan rápido. Por fortuna, este “disque voluntariado” no nos dio mucho trabajo. En realidad no hicimos nada. Estos chicos no dieron mucho que hacer en lo que fue estos cuatro días de lo que va de semana. Creo, tal vez y se están aguantando hasta mañana. Lo puedo presentir. Observando la hora en mi teléfono, veo hacia la puerta donde ingresé hace unos minutos atrás, para ver si mi amiga se aparece pero no veo a nadie. La puerta está como la he dejado. Bien cerrada. Me vuelvo, y mi mundo se colapsa. Él está mirándome. Y sin pestañear. Su mirada se alza sobre el reflector y sus ojos color miel, por fin vuelven a encontrarse con los míos después de tantas horas transcurridas. La seriedad que desborda al verme después de estar sonriendo de punta a punta por tanto tiempo mientras cantaba, casi me deja sin aliento. Su mirada es tan imponente. Parece que no le agrada mi presencia. Ahora que se a percatado de que estoy aquí. iOps! El camina hasta el centro del escenario y se detiene. Pero su mirada no abandona la mía en ningún momento. Así que me pongo de pie y agarrando mi mochila, vuelvo a descender las escaleras con lento desdén hasta llegar a suelo plano y al estar a unos cuantos centímetros de distancia del escenario, me detengo. Cruzándome de brazos le sigo sosteniendo la mirada y en ese momento, la música cesa al Ryan dejar de cantar. Él deja caer el micrófono al suelo y como todo un cazador cuando pilla a su presa, baja del escenario en un salto y se acerca hasta donde estoy. Inspeccionando cada centímetro de mi cuerpo con la mirada y con sus movimientos tan sutiles. Cuando se detiene frente a mí, no hay espacio personal que nos separe, porque él a invadido el mío por completo. Tragando saliva, saco fuerzas desde donde ya no tengo para resistirme a su intimidación y susurro directo al grano: — ¿A qué mierda estás jugando? — ¿Dijiste mierda? —Frunce el ceño. — Sí. — Que grosera. — ¡Ay por favor! —Ruedo los ojos— Ya déjate de tonterías. ¡Hablemos sin rodeos! Vamos directo al grano. — Okey. —El sonríe— Me gusta eso… Ir al grano. — ¿A qué estás jugando? —Espeto. Y creo que eso lo toma por sorpresa porque arquea ambas cejas. — No sé de qué me estás hablando. —Murmura con desinterés y eso realmente me hace enojar. Pero no lo demuestro. Ni loca. — Oh sí… ¡Sabes que sí! — No. —Se muerde el labio inferior mientras mira hacia mi boca— Te ves muy linda, por cierto. — ¡Ya basta! —Chillo por lo bajo para que nadie nos escuche— Deja lo Bipolar. — ¿Qué dijiste? —Pregunta con evidente sarcasmo al hacerse el ofendido. — Bipolar. —Digo entre dientes. Y el suelta una carcajada para volverse a sus amigos, quienes nos miran desde el escenario y grita a todo pulmón hacia ellos: — ¡Hey chicos! —Ríe— SOY BIPOLAR. Mi boca se abre de par en par y con mi mano izquierda le doy una sonora palmada en el hombro. Las risas de sus amigos son ignoradas por mí en lo absoluto, al sentir como él toma de mi mano y la aprieta con fuerza. — No vuelvas hacer eso. —Dice en un hilo de voz. — ¿O sino qué? — Oh no... No me retes bebé. —Su aliento roza mis labios. — No me digas así. —Espeto y de un tirón me suelto de su agarre. — ¿A qué viniste? —Dice y deja de mirarme para mirar la hora en su teléfono. — Vine a decirte en la cara que sé a qué estás jugando y no permitiré que te metas con los míos. ¡Deja a mi amiga Samantha en paz! El vuelve a sonreír y maldad pura brota de sus ojos. — Valerie, nadie me dice que hacer y que no. Y tú, no serás la excepción. — Eres un cínico atrevido. —Chillo. — Y tú una niña de papa berrinchuda. Aspiro con fuerza al mismo tiempo que mis ojos se abren como platos y mi boca, también. Nadie jamás me había dicho tal barbaridad. Den por sentado que en lo absoluto soy una chica berrinchuda, aunque hija de papá… Bueno, para qué negarlo. Mi mano se alza y cuando está por impactar contra su mejilla el la detiene justo a tiempo. Y apretando su mano con fuerza en mi antebrazo, Ryan me atrae contra su pecho con todas sus fuerzas. Su mano libre se apodera de mi mentón y un segundo más tarde, su boca impacta contra la mía apoderándose de toda la situación y haciéndome olvidar por completo nuestra discusión y hasta de dónde nos encontramos. Su lengua juega con la mía y al mismo tiempo, sus labios succionan los míos con fuerza cada segundo que tienen la oportunidad. Sus dientes… Son los siguientes en hacerme saber su poder. El sabor metálico se hace notar y sé que uno de los dos está sangrado y creo ser yo. Tal cosa debería hacerme molestar, pero no lo estoy. Su beso, es feroz. De nuevo. Otra vez. Y me encantó. ¡Mierda! Un suave gemido me abandona cuando él gruñe contra mi boca al soltar de mi mentón y aferrar su mano en mi cintura. Sus dedos recorriendo la piel en mi cadera a través de la blusa me eriza la piel. Su tacto y caricias casi me hacen perder en el momento, pero como puedo, corto el beso de manera brusca y libero mi antebrazo de su agarre para así darle la cacheta que hace minutos no pude darle. — ¡Eres un idiota! —Grito a todo pulmón— ¡NUNCA MÁS VUELVAS A BESARME! El ladea una sonrisa y su mirada triunfante me hace enojar mucho más. — Seré todo lo que tú quieras, pero no puedes negar que te ha gustado. —Suspira— Valerie, tu disfrutaste ese beso tanto como yo. Cierro los ojos y aspirando aire con todas mis fuerzas, susurro: — Solo aléjate de Sam. Y deja de estar provocando a mis amigos con tú actitud de porquería. Su mirada poderosamente atractiva se aferra a la mía, y acortando de nuevo la distancia, susurra contra mi boca: — Lo de tus amigos puedo hacerlo, es un hecho. Pero lo de Sam… —El ladea una sonrisa y eso me lleva al borde. — ¡Primero intentas seducirme! —Espeto con evidente molestia— Luego me besas y como no cedí ante tus caprichos ¿Te vas contra mi amiga? —Lo estoy fulminando con la mirada— ¿Cuál es tu problema? — Tú —El toma algo de distancia y sus ojos vuelven a los míos—. Mi problema eres tú, Valerie. Su seriedad vuelve al juego y me pierdo. Sí, me pierdo por completo. ¿Esto que siento es normal? No… ¿Verdad? Trago saliva he ignorando lo que él me a dicho, salgo del teatro a toda prisa. No puedo con esto No quiero tenerlo tan cerca de nuevo. No, no quiero.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR