—Señor, su reunión comenzará en diez minutos… —Kaled asintió hacia Rafí y se acomodó la chaqueta. Se reuniría con algunos secretarios de la cámara, porque en tres días, sería el gran día, donde anunciaría los nuevos cargos, desde ministros, hasta el personal que podía residir en el palacio. —Avísale a Amin que venga… —Ya viene en camino. —Perfecto. Kaled caminó a la sala de reuniones especial del palacio, y para cuando entró, los hombres los esperaban. Su hermano llegó un minuto después y se pusieron en marcha con un montón de trabajo que tenían acumulado. —Si tenemos estas nuevas conexiones con Europa, nos elevaremos cinco escalones más de lo que estamos de toda la comunidad árabe… —un secretario informó y Amin sonrió hacia Kaled. —Eso es perfecto. —Sin embargo, no comen

