Damien se detuvo por un instante ante la reacción de ella. Notando que esa era la primera vez que la tocaban en esa parte. —Quiero poseerlo —dijo Damien con voz ronca refiriéndose a su culo. Alina meció sus caderas, invitándolo a llevar su pene más al fondo. Pero Damien no se movió, no hasta obtener su respuesta. —Nunca he tenido sexo anal —confesó con voz ronca. Con seriedad. Sin embargo, Damien no pudo ocultar su sonrisa. Aquella sonrisa de saber que había algo que virgen en la doctora que ahora él ansiaba reclamar. —Excelente, seré el primero —dijo con orgullo. Pero Alina negó. —Claro que no —dijo con seguridad, expandiendo sus ojos. La mirada de Damien cambió ante su respuesta. —¿Cómo se supone que debo interpretar eso? —cuestionó con atisbo de molestia. Pues las palabras de A

