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1288 Palabras

Jordan lucía exactamente como se sentía: deshecho. En su cabeza el único culpable de la muerte de su suegra, del fallecimiento de aquellos hombres y de su suegro quien intentaba mantenerse con vida aun cuando los pronósticos eran otros, era él y sólo él. Fiorella lo había jodido exactamente como había querido. -Oye, patrón- Mario se acercó gritando hacia él. En la lancha equipada que tomaron en alquiler el agua era tan fuerte que cubría el sonido de sus voces por lo que tenían que tomar un tono demasiado ruidoso que en otro lugar no usarían -Los muchachos dicen que de una a dos horas máximo. Arribaremos en Trinidad y Tobago y de ahí estamos más cerca de Venezuela.  Jordan miró las tres lanchas a toda velocidad casi juntas en horizontal. Eran unos treinta hombres los que tenía en total y

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