Emira vomitó todo lo que tenía en su estómago, ella temblaba y un frío sudor cubría su cuerpo. Alzando la mitad del cuerpo que tenía fuera del auto, ella vio a Zairy ser consolada en brazos por Felicia. Eso la devolvió a la realidad, tenía que ser fuerte por su hija. ¿Pero cómo serlo cuando en su conciencia cargaba el peso de veinticinco muertes de personas inocentes que no hicieron más que intentar defender lo que le pertenecía?¿Cómo ser fuerte cuando había escuchado que su padre estaba luchando por seguir con vida?¿Cómo putas seguir cuando algo dentro de ella, un instinto muy fuerte, casi mágico, le decía que esa mujer que fue torturada y encontrada muerta, esa susodicha… Era su madre? Emira sentía su cabeza latir y con asco tomó la botella de agua que Damian le tendió. -¿Se siente mej

