Jordan se sostenía con fuerza de la barcaza. Aún temblaba y es que hacía unos pocos minutos había caído en el agua, por suerte, pudieron ayudarlo a subir y no faltaba demasiado por llegar a República Dominicana, intentarían llegar Puerto Rico siempre y cuando el clima y, si el mar Caribe se lo permitiese, intentarían llegar a Trinidad y Tobago lo más pronto posible. Black horrorizado de la escena que encontró en la finca de los Badell, veía salir la ambulancia a toda carrera mientras sus hombres revisaban los cuerpos restantes de la masacre que tuvo lugar minutos antes que ellos llegaran. Alzó el teléfono y tomó aire mientras rogaba al cielo que Jordan tuviese un poco de señal. Pero no fue sino cuatro horas más tarde, mientras exhaustos del viaje arrollador llegaron a un pueblo y para

