¿CÓMO ME VEO?

1085 Palabras
-Angie, necesito un favor.   -Claro.   -Tengo una cita con alguien, y quiero comprar ropa nueva y quiero que me acompañes. -¿A dónde?   -Mayorca   -¿Y si vamos a Molinos?   -Hay demasiada gente en molinos a todas horas, es como si medio belén se metiera ahí. -De acuerdo ¿con quién vas a salir? ¿Es de la U?   -No es de la U.   -¿Es de la iglesia o el grupo juvenil?   -Tampoco.   -¿Quién es? -No lo conoces, no tendría sentido.   -¿De dónde lo conoces?   -De una fiesta.   -Diablos señorita, a que se dedica.   -Es vendedor.   -¿Qué vende?   -Medicamentos   -¿Trabaja en una farmacia?   -Si Angie, Tiene una farmacia.   Fuimos en mi carro y luego de 24 minutos llegamos a Mayorca, visitamos al menos 10 tiendas y compré más cosas de las que debía, aprovechamos que había un spa y para nuestra suerte no tenían citas programadas, nos arreglamos el cabello y las uñas, estando ahí le pregunté a Angie si quería comer algo y me dijo que si, mientras comíamos ella empezó a cuestionarse la situación. -Estoy algo intrigada porque constantemente te rehúsas a salir con los hombres ¿Qué tiene este tipo de especial?   -Nada especial, eso me atrae, es sincero, es directo, es inteligente, es guapo y es atento, normalmente me pregunta como estoy, como me fue en la universidad o si ya comí. -Por Dios Mariana, conoces diariamente a 4 tipos como esos o no me quieres decir que te gusta de él o ni siquiera sabes por qué te gusta ¿sabes que pienso? Debe ser de esos hombres feministas. -¿De qué hablas?   -De esos progresistas que apoyan el aborto y la ideología de género, ya sabes, Feministas. -Angie, no existen los hombres feministas, existen los hombres con consciencia y existen los que fingen ser feministas para acostarte contigo, son los más machistas de todos. -No lo había visto de esa manera, pero sí, creo que me cogí a dos falsos feministas. -¿Y cómo hace el amor un falso feminista?   -Igual que los machistas.   -Eres una imbécil Angie.   No paraba de reír con ella, a este punto no era una compañera, era mi amiga, había entendido que nuestras diferencias iban más allá de nuestros gustos personales, tenían que ver con nuestra historia y contextos sociales eso me acerco a ella e indirectamente a camilo, podía relacionarme con gente tan distinta a mi sin que eso fuera algo negativo. Como siempre la llevé a su casa y luego vine a la mía, antes de que pudiera llamarlo recibí un mensaje, Alejandro era un compañero del grupo juvenil, había olvidado que tendríamos dentro de poco una brigada y yo me encargaría de marcar algunas tarjetas, él las compro y me escribió para decirme que ya estaba en camino, me puse un pijama y un buzo, cuando llegó salí de mi casa baje las escaleras hasta el parqueadero y ahí estaba él, sacando por la ventanilla la caja con las tarjetas y le dije: -¿No quieres quedarte y hacerme compañía un rato?   -Segura ¿no estas ocupada ni nada?   -No, ven.   Alejandro era de mi estatura, delgado y siempre usaba camisas, trabajaba con el INPEC y era uno de los miembros más antiguos del grupo juvenil, estaba muy ligado a la iglesia, su tío era sacerdote, él había sido monaguillo e intento ingresar al seminario, pero no era su vocación; entramos a casa y luego de hablar empezamos a ver un programa de concursos musicales, prácticamente lo teníamos de fondo mientras hablábamos. Camilo era un criminal e irónicamente Alejandro era el tipo de persona que trabajaba para asegurase de la corrección penal de los criminales, eran tan distintos, Camilo era turbio y Alejandro transparente, Camilo era un misterio y Alejandro una certeza, Camilo era elocuente y Alejandro era callado, las dos caras de una moneda al aire. En un momento me sentía tan segura que mientras estábamos sentados en el mueble de la sala tumbe mi cabeza sobre su hombro y él empezó a acariciar mi cabello, de un momento a otro se fue la energía, no me sentía asustada, me sentía tan segura a su lado que no quería irme, aunque todo se callera, mientras que Camilo a veces me hacía sentir insegura. En medio de la oscuridad y la incertidumbre sentí que intento besarme, no pude verlo, pero hizo ese gesto delator, agarro mi cabeza con su mano derecha y mi brazo con su mano izquierda y lo detuve con mis dos manos, él se levantó de inmediato y supe que estaba apenado, me dijo: -Lo siento.   -Tranquilo, no es un buen momento, no estamos en el contexto apropiado.   -¿Lo dices por la iglesia?   -Lo digo por mí.   -Te entiendo, debo irme.   -No te vas a ir, esta oscuro y no es seguro, no están bien iluminadas las calles, esta tarde, a qué hora entras mañana. -A las 8AM   -Quédate hasta las 6am, tiempo suficiente para ir a tu casa arreglarte e ir a tu Trabajo.   -¿Estas segura?   -Claro que si.   Nos quedamos hablando en la oscuridad unos minutos más, nuestros celulares se quedaron sin batería y cuando ya era muy tarde lo tome de la mano y lo  lleve a mi cuarto, él se quitó su pantalón y su camisa, se quedó en pantaloneta y camisilla, mi cama era amplia y el parecía querer estar lejos de mí, pero yo quería estar cerca de él, al final me puse de espaldas a él y me abrazo durante toda la noche; mientras apretaba sus mano contra mi abdomen, recordé que hubo un mensaje de camilo que no respondí, pero podía esperar. Al día siguiente fue algo fantástico, despertamos muy temprano pero como si dormir juntos fuera nuestra rutina, nos despedimos con un abrazo fuerte y cuando se fue lo hizo con una sonrisa de oreja a oreja, él era nieve en un verano eterno y Camilo era fuego en un interminable infierno, tengo que estar muy mal de la cabeza, puesto que prefiero el fuego. Era viernes y solo faltaba un día para verlo, me arregle para la universidad, tenía 6 mensajes de camilo, preguntaba como estaba, preguntaba si había comido, que hacías, te dormiste y espero duermas bien; no respondí nada de eso solo me tome una foto de como iría a clases y acompañado de un emoji del mono tapándose los ojos pregunté: -¿Cómo me veo?
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