Gael tomó asiento en una de las sillas que estaban en el patio y con un ademán invitó a Darío a hacer lo mismo, este se sentó con rapidez e inmediatamente después comenzó a hablar. — Cuando lo conocí por primera vez me dijo que había un asunto importante que atender con mi hermana, de eso han pasado un par de días. Entonces ¿Por qué no ha vuelto a la capital? — le cuestionó Gael. La pregunta había sido sencilla, pero responderla con la verdad no lo era, Darío no sabía que decir, no tenía idea de lo que Samanta había conversado con su hermano, si decía algo que no debía… podía meterla en problemas. — Pasa que hace mucho no me tomaba tiempo libre del trabajo, la última vez que vine a Durango era tan solo un niño, decidí quedarme para conocer más — mintió, aunque rogaba que todo lo

