Capítulo 5

2206 Palabras
La mirada de mi susodicha abuela es de total estupefacción y aunque quiero decir que yo también, me niego a no seguirle el juego a este hombre. No tengo idea de cómo va a cobrárselo pero prefiero eso a salir en la primera página de mañana con el titular "Leaf Capuleti y Fejiour L'Keen la boda del año". Dios. Me dan escalofríos solo de pensarlo. —¿Novia? ¿Leaf es tu novia? —pregunta la abuela con incredulidad. —Sí, abuela el es mi novio Vladenchenko y es muy celoso así que aleja a "Feji" de aquí antes que lo golpee, ¿cierto cariño? —arqueo una ceja. Él ahora nombrado Vladenchenko me mira, le pido con la mirada sur no me abandone en esto. Su mirada azul es profunda, puedo sentir como atraviesa mi vida con ella y sé que esto no es normal, ayudar a una desconocida No sé qué está pasando Leaf pero no me gusta como ese tipo ha dicho que va a casarse contigo. Leaf concéntrate en enviarlo lejos. —Lo siento mi amor, quería decírtelo pero todo esto ha sido una sorpresa para mi también y no quería mencionarlo porque se lo mucho que te molestarías. —Por supuesto que no cariño, sabes que confío en ti y estoy aquí por aquí por ti. —su brazo se presiona más en mi cintura. Le vuelvo a ver, mirándole a los ojos y aunque no me he quitado las gafas se que está atravesando mi expresión ámbar con la suya. —No me lo creo, Leaf... Vladenchenko me hace mirarle, se acerca a mis labios y sin decir más palabras me planta un beso... Que va un beso... ¡Un besote! Introduce la lengua en mi boca y ni siquiera se en que momento le he autorizado para hacerlo, es un beso profundo en el que parece explorarme. Largo... espectacular. —Leaf... Leaf... —ahorita no abuela. —¡Niña por Dios, estamos en la calle! —gruñe quejándose. Vladenchenko me suelta poco a poco, al abrir los ojos me encuentro con los suyos acribillándome con lo que parece no es odio. No. Es algo más y un cosquilleo en mi interior me hace saber que es, no importa que y menos mi face de inocencia, esta noche este hombre pasará la noche conmigo. Lo he decidido. —Lo siento, señora Capuleti. No me gusta que ningún hombre piense que puede tener a Leaf. Ella no va a casarse con nadie, ni si puedo evitarlo. Leaf me pertenece. Por alguna razón, y el apretón de su mano en mi cintura no tiene nada que ver, lo último se escuchó demasiado firme y real. Su juego es creíble, lo acepto, es el primer hombre en mucho tiempo que logra sorprenderme. —Ah, si, hablando de eso. Era lo que trataba de decirte abuelita, no pienso casarme por ahora ya que estoy comenzando una relación con Vladenchenko y vamos muy en serio. Mi abuela mueve la cabeza sin siquiera pestañear, literalmente se ha quedado sin palabras. —Leaf pero creí que esta noche habíamos conectado. —Fejiour trata de acercase pero Vladencheko se lo impide. —No te acerques a ella, no me gusta que toquen mis pertenencias. Vale. El león es fiero. —¡Mujer vámonos de aquí! Leaf tiene una cita con su novio. —Pero... ¿Quien es? ¿De dónde ha salido? Leaf... esto no es un juego tuyo para engañarme... ¿cierto? —¡Ya! Camille vámonos, deja que los dos tengan una conversación y que Leaf le explique porque estaba en una cita con Fejiour. No te preocupes hijo, no sabíamos que Leaf tenía a una persona especial así que olvida todo lo que has visto y escuchado hoy. —Pero... —mi abuelita insiste. —Ya, ya, lo conoceremos después. Vámonos. Mi abuelito tira de ella hasta el auto que los espera y hace lo mismo con el fracaso de hombre llamado Fejiour L'Keen. Espero que todos se suban al auto y este se ponga en marcha alejándose para así separarme del ahora nombrado señor Vladenchenko Paradox, un nombre intimidante si me lo preguntan y tiene en cien por ciento el rostro de un hombre intimidante. —Gracias por eso, te debo una Vladi. —sonrío alejándome lo suficiente de él. No responde nada. —Oh, hace mucho calor hoy ¿no lo crees? —arqueó ambas cejas. —Así que lo mejor es que entre a mi apartamento y tú, que subas al taxi o lo que sea. Gracias. Sin prestarle más atención me encaminó en dirección a la entrada. —¿A donde crees que vas? —la pregunta viniendo de esa imponente voz me detiene a solo unos pasos. No espero mucho para tenerlo a mi lado, mirándome con su mirada azul acribillándome otra vez. Es hermoso. Es un hombre atractivo e irme con él a la cama es una opción que se me está pasando por la cabeza. Leaf Capuleti. Piénsalo bien, esto no es algo que debas estar pensando. —Has dicho que vas a comprarme cena, me invitaste a tu habitación. —sus palabras son nada lo que quiero escuchar. Dios mío. Sin pensarlo mucho, me acerco a él poniéndome de puntas y alcanzar sus labios, pienso que no va a responderme pero lo hace cogiendome de la cintura y estamparme en su cuerpo. Me responde con un beso fuerte y deseoso que me excita hasta la médula. Estoy loca. No lo conozco pero para todo hay una vez en la vida y voy a meter a este hombre a mi habitación en este momento. Me separo de él, quien me mira sin expresión alguna, no otra que no sea deseo. Sujeto su mano llevándolo hasta la entradas —Morgan, Jax vendrá no lo dejes pasar y dile que estoy ocupada. —Como usted ordene señorita Capuleti. Lo llevo hasta el elevador, se mantiene tranquilo. Demasiado tranquilo para mi gusto. Presiono el botón del último piso, por primera vez se me hace eterno pero prefiero que sea así todavía tengo tiempo para arrepentirme pero hay una cosa importante de mi y es que nunca me arrepiento de las decisiones que tomo por más precipitadas que sean. Llegamos al último piso, pongo el código de seguridad abriendo la puerta e invitarlo a pasar. Vlad entra sin el menor de las restricciones. —¿Quieres algo de beber? —No. —esa es la respuesta que recibo antes que gire y me tome por la cintura levantándome al punto de retroceder y estrellarme contra la puerta. Me quejo pero me hace callar aprisionando mis labios, enroscó una de mis piernas en su torso, la que lleva la abertura del vestido dejando más libertad para que pueda sostenerme. Sus labios me atacan con fuerza, introduciendo la lengua con furor. Mi cuerpo se estremece, la extraña sensación de excitación me aborda haciéndome sentir deseosa. Una de sus manos viaja por mi pierna buscando mis muslos. Como he pensado antes su mano es firme, rasposa y dura, sin embargo al acariciarme se siente increíblemente suave y estimulante. Busca mi sexo por debajo de mis bragas, rozando con la yema de sus dedos mi entrada. Encuentra el c******s masajeándolo, la manera en que lo hace me obliga a dar un respingo. Me sostengo de su espalda, sujetándome con fuerza de su chaqueta. Sus labios no abandonan los míos y no me importa incluso aunque pierdo el aire. Dos de sus dedos me masajean, lento, rápido, suave, fuerte... ni siquiera puedo describir la sensación. Está enloqueciéndome. —Mmm... —dejo escapar un jadeo. Dios. Continúa masajeando el c******s de una manera que podría provocarme un orgasmo y si eso sucede, estaré muy sorprendida de este hombre porque sería la primera vez que alguien me hace correrme con solo unos toqueteos. —Ah... mmm... —no puedo, dios, no puedo. Sus labios van de los míos a mi cuello, lamiendo y chupando. Me sostengo de su cabello rubio alborotándolo. Sus dedos presionan con más fuerza, me enroscó más a él atrayéndolo más a mi, va a pasar. Voy a correrme en cualquier momento. —Mmm... no... —gruñó. Hace caso omiso a lo que pido, continuando con movimientos circulares. Mi cuerpo se arquea, mi interior se llena de una sensación eléctrica y no es mucho lo que debo esperar para correrme entre sus dedos. Pienso que terminará ahí pero en el momento que mi orgasmo llega, introduce un dedo en mi interior. —Oh, Dios mío... —jadeo, sonriendo con cierta incredulidad. —El primero de muchos Leaf. —masculle, insertando sus dientes en la parte baja de mi cuello. Con mi espalda pegada a la pared, puedo sentir un segundo dedo abordar mi interior. No sé cómo puede solo esa intromisión alterar mi interior de esa manera, me sostengo de su cuerpo. Sus dedos me abandonan pero la sensación es extraña, como si me hubiera restringido de un nuevo orgasmo. Vladenchenko es lo suficiente fuerte para sostenerme con un brazo y caminar conmigo encima hasta uno de los sillones. Me deja caer en uno de ellos con cuidado separándose solo unos centímetros para quitarse la chaqueta, corbata y desabotonarse los primeros botones de la camisa. La vista desde abajo es buena, este hombre es sensual, este león totalmente desconocido es un hombre exquisito y atractivo. Me he corrido gracias a él y estoy deseando seguir haciéndolo por todo el tiempo que nos de la noche. De todas las maneras en comoncrei terminar la noche esta no era parte de ningún plan. Su gesto cambia, me muestra una media sonrisa que no es aterradora sino una sensualidad me atrae. Se acerca a mi deslizando una mano por mi pierna, buscando nuevamente mi interior y sin el menor preámbulo introducir sus dedos provocando mi cuerpo. Cierro los ojos sintiéndome de lo más excitada, me aprieto sintiéndolo introducir otro dedo y mis gemidos son más que evidencia del placer que me da. —>>>Húmeda, te gusta como estoy tocándote. Ruso... Me está hablando en ruso y ese es un estímulo que no sabía necesitaba experimentar por lo menos una vez en la vida. Su voz es placer. —>>>Vamos, Leaf, córrete una vez más para mi solo con mis dedos en tu interior. —puedo sentir como poco a poco va levantándome el vestido. Cierro los ojos, dejándome llevar al quinto cielo de la vida. —Mmmm... Dios... —>>>¿Te gusta? —Si... —jadeo. —>>>¿Quieres más? —Oh... si... claro que si... —respondo perdida ante la sensación. —>>>Correte para mi, hazlo y voy a follarte toda la noche hasta que grites mi nombre. Voy a meter mi polla entre tus piernas, tan profundo que no podrás olvidarlo. Maldición. ¿Qué es esto? ¿Por qué sus palabras me estimulas más? —>>>Vamos Leaf... dámelo. —Oh... Dios... si... Sintiendo sus dedos introducirse tanto como pueden, acariciando mi interior y la palma de su mano presionar el c******s. Mi cuerpo vuelve a llenarse de esa sensación eléctrica, me descargo otra vez en su mano y tengo que morderme el labio para no gritar. —>>>¿Que es lo que quieres Leaf? —Mmmm... —>>>Dímelo, pídeme lo que deseas. Quiero más... Dios... necesito más... —>>>Pídelo. —ordena. —Hazme tuya. —pido, el tono suplicante en mi voz es algo de lo que yo misma me sorprendo. Vladenchenko se levanta, mirándome desde arriba con una mirada azul oscurecida. Me hace levantar con un brazo y con la otra de un solo tirón me quita el vestido. Quedo expuesta a él sus azulado inspeccionan mi cuerpo completo y por la mirada que me da se que le gusta lo que está viendo. Es lo mismo para mi, me gusta lo que estoy viendo. Le veo quitarse la camisa, su torso queda al descubierto y no creo haber visto tan cerca a un hombre tan bien formado. Brazos anchos, torso ancho y bien marcado. Es ruso después de todo, algo que podría esperarme de él pero lo que más llama mi atención es su entrepierna. Se quita el cinturón y seguido baja la bragueta, quitándose el pantalón y quedar solo con ropa interior. Mis ojos casi se salen al momento de ver su largo y endurecido pene marcado por debajo del boxer. —>>>Ya no puedes echarte para atrás. —responde a una pregunta que ni yo misma había pensado. En el momento que libera su erección si comienzo a planteármelo. Se acerca a su chaqueta, sacando su billetera y de esta un papelito n***o; es un preservativo. Su mirada está en mi y no puedo dejar porwue es sexy la forma en como diligente lo abre para deslizarlo por el largo y grueso tronco. trago saliva antes de que se acerque a mi rostro y besarme. Su pene se golpea en mi estómago, duro como una roca y soy lo suficiente curiosa para tocarlo. Vladenchenko me mira, expectante tratando de averiguar lo que pienso pero no hay nada en mi cabeza que no sea lo gigante que es. Creo que va muy enserio con lo de no dejarme dormir esta noche.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR