Camino hasta la esquina opuesta del restaurante donde mi querida abuela no podrá verme, terminará matándome un día de estos.
Pido un Uber y espero paciente a que esté no cancele el viaje y venga rápido.
Quince minutos...
—Perfecto, puedo morir en ese tiempo de pie aquí en la noche. —me pongo las gafas oscuras que siempre cargo y me importa poco que sea la noche más oscura del mes.
Reviso la aplicación a cada segundo para saber si está cerca pero en lo que marca nada... Cancelado.
¡Agh!
—Estupidas aplicaciones de viaje. —gruñó, las detesto. —Porqué demonios aceptan un viaje si van a cancelarlo, ah, ¿que debería hacer? Poner una foto en bikini, abusivos. —gruñó hablando conmigo porque solo yo me comprendo.
No entiendo porque este servicio carece de trabajadores responsables, crearé mi propia línea de transporte privado y no permitiré que este tipo de atropello continúe. Es un idea que voy a concretar en el futuro.
Sin dejar de quejarme y maldecir en mi cabeza con cortesía, busco con la mirada otra forma de transportarme. Llamaría a Jax pero la última vez que me ayudo a escapar de los premios las cosas salieron muy mal y además, ahora misma ni siquiera está en Edimburgo.
Por suerte mis quejas y sufrimientos son escuchadas por Dios, un taxi se estaciona al otro lado y antes que pueda morir en el intento salgo corriendo. Mi ojos se abren con sorpresa al ver a es hombre alto, rubio, no cruza mirada conmigo porque estoy a una distancia considerable. Venga, este hombre debe representar algún tipo de buena suerte en mi vida. No puedes encontrar al mismo hombre dos veces en un día y decir que es por nada.
—¡Vladimir! —grito su nombre, deduzco que "Vlad" va por "Vladimir".
Él ignora completamente que lo he llamado pero no me importa. Llego hasta él antes de que el taxi antes que se ponga en marcha. Me acerco a él quien sigue de pie en la puerta trasera, revisando su móvil. Es increíblemente alto.
—Ey, te estoy hablando. —digo tocando su brazo cuando me acerco centímetros hacia él. Él me mira con la misma expresión de asesino que tenía en el taxi. —¿Me recuerdas? —sonrío leve.
—¿Nos conocemos? —pregunta con una voz profunda, incluso más ronca que la de esta tarde.
—¿Va a fingir no conocerme después de lo que hemos vivido? —inquiero sonriéndole, él no lo hace limitándose a quebrarme con su mirada azul.
No exageres Leaf. Es un desconocido que planeas usar otra vez, me quito las gafas para poder observarlo con más detenimiento y esperando que pueda reconocerme.
—Robe tu taxi. —me encojo de hombros. —¿Estas siguiéndome? —preguntó.
—Tú te has acercado a mi.
Ese tonito obvio que utiliza me causa gracia, no sonríe o expresa nada pero no es algo que su rostro necesite. Es bastante atractivo. Nos quedamos de pie frente a frente.
—Tomare tu taxi otra vez. —digo tras un silencio.
Él no dice nada, solo se mueve para abrirme la puerta y pienso que hasta aquí termina nuestro encuentro. Dios. Me acerco un poco más pasando a su lado para meterme al auto, su aroma vuelve a envolverme y la fragancia si puede darle un toque más sexy. Podría dormir con este hombre si estuviera soltero.
—Vlad, ¿Tienes novia? —preguntó.
Mi pregunta no causa ningún tipo de expresión en su rostro, creo que ni siquiera le importa lo que estoy preguntándole porque sus azules no muestra ningún tipo de recelo.
—¡Leaf! —escuchó mi nombre.
Desconcentrándome del inexpresivo. Vuelvo la mirada hacia otro lado poniéndome las gafas nuevamente, mi querida abuelita viene echando humo escaleras abajo. Va a matarme.
¿Tiene idea de lo peligrosas que pueden ser esas rabietas?
—Gracias por el taxi Vladi. —digo tratando de meterme en el taxi.
—¡Leaf! ¡Ven aquí jovencita! ¡Como te subas a ese taxi tendremos problemas!
Me lo pienso por unos segundos planteándome si en verdad las consecuencias serán muy graves, me doy cuenta que no lo son así que dejo a la abuela a quien por atrás diviso al mencionado "Feji" siguiéndole el paso.
—¡Leaf Capuleti! —vuelve a gritar.
Echo la cabeza hacia atrás, indicándole al motorista a donde quiero que me lleve. La puerta del taxi se abre y aunque pienso es mi abuela, es el hombre rubio de diez metros quien se escabulle en el asiento empujándome. Le miro confundida porque no estoy segura de lo que esta tratando de hacer.
—¿Qué haces? —pregunto arqueando una ceja.
—Usando el taxi. —responde a secas.
El auto se pone en marcha dirección al hotel que he ordenado, me deslizó más hasta el otro lado y aunque quiero pedirle que se baje, dejándome sola, no puedo porque ya he sido yo quien le ha quitado el viaje la primera vez. Echo la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y olvidando por completo que estoy aquí pasando por esto. De la misma manera que ignoro al hombre guapísimo que va a mi lado, es sexy pero en mi cabeza hay muchas otras cosas.
¿Por qué la abuela insiste tanto en agendar este tipo de entrevistas?
Porque al final eso son, entrevistas para saber si uno de todos esos hombres es merecedor de estar con una mujer como yo y en efecto, no lo son. Feji es el vivo ejemplo del hombre que no quiero en mi vida, se que nacer en familias acomodadas debería de ser un privilegio pero pienso que quedarse con eso no es suficiente, sé debe tener un tipo de ambición positiva para crecer más por sí mismo. Tenemos las bases, pero necesitamos construirnos a nosotros mismos. Crecer.
No puedo casarme, no de esa manera. La cabeza casi casi comienza a dolerme.
—¿Es el matrimonio tan importante? —me pregunto en voz baja.
No, ahora es un tiempo diferente donde no necesito solo un hombre para tener una vida completa. Ni siquiera necesito intimar con un hombre para tener el hijo que quiero, hay uno o dos métodos que puedo utilizar en caso nunca llegue a casarme. No quiero malhumorar a mi abuela pero ya van seis hombres que me presenta en los últimos meses, con eso restando a los que he podido ignorar gracias a mi trabajo.
—¿A dónde te quedas?
La voz profunda comparada con un gruñido de león, interrumpe mis pensamientos contrariados. Muevo la cabeza para volver a verle, quitándome las gafas oscuras y así apreciarlo sin ningún filtro.
El hace lo mismo mirándome fijamente, no parece sorprenderse con mi mirada y eso lo hace más interesante. Claro, él no hace ningún tipo de cambio en su mirada neutra y continúa acribillándome con sus azules pero seguramente solo es imaginación mío.
—¿Tengo que repetir la pregunta? —gruñe con un acento pronunciado.
—Solo si lo deseas. —sonrío plena.
Algo que no le causa gracia.
—Me quedaré unas calles más adelante. —respondo al final, regresando la mirada hacia la ventana.
No dice nada más, no tiene que hacerlo porque de todas maneras no tengo nada que explicarle. El móvil suena en mi pequeña cartera pensando que es la abuela lo ignoro completamente. Sin embargo, la insistencia logra irritarme, lo saco con mala cara pero al viendo el nombre y foto de quién aparece en la pantalla mi humor cambia.
—¡Jaxi Jax!
—¡Nena, ya estoy de estoy de regreso! ¿Te buscó en tu apartamento?
—No, búscame en el hotel de Royal Mile, recién he cenado con mis abuelos.
—¿Otro novio?
—No, esto ha sido peor.
—¿Debería solo casarme contigo? Soy un buen partido Leaf, enamórate de mi y asunto arreglando.
—Por más que lo piense tú y yo, casados, terminaríamos matándonos. —Jax se carcajea. —Búscame en el hotel, me vendría bien pasar el rato contigo.
—Solo me quieres por mi cuerpo.
—Tonto. —me rio despidiéndome antes de finalizar la llamada.
Como he dicho, Jax es un buen amigo tanto que está en la lista negra de mi abuela. Es un increíble chico que me saca de apuros cada vez que ella me involucra en eventos o citas que no estoy de acuerdo en atender. Desde cenas de caridad donde critican más de lo que ayudan, reuniones de sociedad con propósito de alardear lo que cada familia tiene. Se pensaría que eso es algo de telenovela pero pasa, en la vida real existe y es todavía más detestable.
En fin, Jax es el buen amigo con quien puedo contar en las buenas y las malas. En su momento le dije a la abuela que estábamos saliendo, eso evitó que me molestara por un tiempo pero Jax se enamoró de una chica por lo que nuestra mentira tuvo que ser desechada. Ahora que le han roto el corazón quien "regresar" conmigo, y si la cosa va cómo está. Terminaré aceptando aunque la abuela se infarte mil veces más.
Un par de calles adelante, llegando a Royal Mile, mi edificio es uno de los más pintorescos de la plaza. Le pido al motorista que se detenga y vuelvo a ver al león que sigue sin expresión a mi lado.
—Gracias por traerme. —le guiñó un ojo, tomando mis gafas para ponérmelas antes de salir.
Abro la puerta para salir del auto y escabullirme sin contratiempo en el interior del hotel. Ha sido una noche bastante larga, debo decir que no es como planeaba terminar el día.
—¿A donde crees que vas?
Vladimir me toma del brazo sin ningún contratiempo, ni siquiera me he dado cuenta cuando se ha salido del taxi y ha venido por mi.
—Wow, tranquilo. —me echo para atrás confundida. —¿Tu que estas haciendo? —trato de soltarme de su agarre pero el no me deja ir, arqueo una ceja mirándole detrás de las gafas.
Su enorme cuerpo se posa frente a mi y su enorme mano me sostiene con fuerza del brazo. Increíble pero cierto, es una mano dura y rasposa. Su postura es bastante intimidante, me observa con cierto poder que le da un toque bastante sensual. Pero, es mas, su cuerpo fornido lo que esta dandole un toque mas profundo a su atractivo. Si, definitivamente es un hombre con el que pasaría la noche, claro ahora estoy en una etapa de inocencia que no pienso dejar de lado por un guapo rubio de ojos azules.
—¿Por qué te has acercado a mi?
Wow.
Ese tono de voz es capaz de hacer que cualquiera retroceda, identifico su acento ruso un poco mas fuerte. No estoy segura si es ruso o no, pero el acento solo puedo compararlo con él de uno, lo sabré yo como un ruso puede expresarse. A diferencia de alguien que solía conocer, este hombre no me resulta para nada aburrido.
—Nos hemos encontrado por una coincidencia. —sonrío, vuelvo a ver su agarre en mi brazo. —Suéltame... por favor. Vladimir. —hago una mueca divertida.
—>>>Mi nombre no es Vladimir. —gruñe, si es ruso. Me suelta finalmente.
—Lo siento, has aparecido en momentos oportunos. Cuando te he dicho que era de vida o muerte, lo ha sido. ¿Escuchaste lo del restaurante? —levanto una mano señalando hacia atrás. El mueve la cabeza en un asentimiento. —Ella es mi abuela y esta obsesionada con la idea de que me case con un hombre tan pronto sea posible, y ese...
—No estoy pidiendo explicaciones. —me corta en mi pequeña y delicada discusión de vida.
—Aún así, estas escuchando. —hace una mueca.
—Touche.
—En fin, larga historia corta, me has salvado dos veces de tener que casarme con un desconocido. —honestamente, la abuela es capaz de muchas así que si, se lo agradezco. —Deberé compensarte por la ayuda.
—¿Y como piensas pagarme? No soy un hombre que hace favores.
¿Tiene idea de las cosas que puedo pensar con solo eso que esta diciendo?
Bueno, por el gesto que hace creo que habla mas de algo monetario. Me mira con intensidad pero no de la buena, en realidad no puedo distinguir el tipo de mirada que me ofrece por lo que pienso deberíamos de continuar esta conversación adentro.
—¿Te apetece una cena? Lamento haber interrumpido tu noche, puedo tratar de compensarlo. —ofrezco sincera, no estoy tratando nada. —¿Cual es tu nombre? —pregunto seguido.
—Vladen...
Cuando esta por decirme un grito furioso lo interrumpe.
—¡Leaf Capuleti!
Chis... chasqueo la lengua al instante, notablemente irritada.
¡¿Y es que no piensa dejarme en paz?!
—¡Jovencita, como te atreves a dejarnos de esa manera frente a nuestros invitados!
—Camille, no te preocupes. Entiendo que para mi Leaf esta noticia la tomara por sorpresa.
Escuchando lo ultimo no puedo evitar girarme sobre mis talones para ver a mi abuela venir arrastrando los pies con fuerza hasta a mi, seguido del tal "Feji" quien estoy segura solo esta fingiendo preocuparse.
¡¿Y a que demonios se refiere con "Mi Leaf"?!
—Ven aqui, ven ahora mismo porque esta vez no voy a dejártelo pasar.
Ni siquiera le digo nada cuando llega hasta mi con casi lagrimas en los ojos, no estoy segura de lo que esta pretendiendo pero no soy una mujer que se deja manipular por lagrimas fingidas.
—Abuela, ¿no es dañino para tu corazón exagerar este tipo de cosas? —pregunto moviendo la cabeza hacia un lado. —Deberías de cuidar mas tu salud, podrías solo morir.
—¡Como puedes decirme eso! —gruñe tratando de guardar la voz, mi abuela es así, hará un escándalo por nada pero tratara de pasar desapercibida. —No puedes hacerle esto a Fejiour quien ha hecho tiempo para ti.
—Lo siento Fejiour, por gastar tu valioso tiempo en algo que no pedí. —me disculpo sincera con él.
—No te preocupes nena, tendremos todo el tiempo del mundo para conocernos. —me guiña un ojo, solo puedo hacer una mueca. —Serás mi esposa pronto de todas maneras.
—No estoy segura de lo que significa ese gesto altanero pero prefiero aclarar una cosa, no vamos a casarnos porque... —pienso una buena razón que lo aleje de mi.
El León que esta a poco menos de un metro observándome con sus metralletas azules toma mi atención, no estoy segura que poner una excusa en este momento sea buena idea para mi abuela pero para alejar a Fejiour es excelente.
—¿Por qué Leaf? Vengo de una buena familia y nuestros apellidos serán una buena herencia para nuestros hijos. —se acerca para tomarme de la mano pero me alejo rápidamente. —Mis abuelos lo han arreglado todo con los tuyos, nuestra boda será magnifica... —ahora se acerca tratando de tomarme por la cintura.
Sin embargo, es un brazo mas grande que me toma por la cintura moviéndome con una muy delicada fuerza. Muevo la cabeza para ver al león tomarme con ningún tipo de disimulo.
—Leaf, ¿quien es este hombre? —pregunta con un tono de voz desconcertado que estoy segura es mas falso que mi deseo por seguir viendo a Feji. Pero, no soy tonta para no seguirle el juego.
—Oye, amigo, ¿quien demonios eres para tocar a mi prometida? —trata de tocarme otra vez, pero Vlad no se lo permite.
—No se de que se trata esto, pero Leaf es mi novia y me gustaría continuar con nuestros planes para esta noche. —se acerca a mi oído. —>>>Me debes mucho y lo cobrare como yo desee. —ese tonito suave pero prometedor me gusta.
—¿Le... Leaf...? —escucho a la abuela. —¿Quien es este joven? —pregunta mi abuela mirándolo de arriba hacia abajo sin el menor escrúpulo.
¡Creo que le están brillando los ojos!
—Abuela, lo siento, tengo una cita con... —vuelvo a verlo, no termino de decirme su nombre.
El, sin soltarme, me hace caminar hacia la intensa mujer que se hace llamar mi abuela. Tiene su edad pero esta viendo al león con una mirada de acoso innecesario.
—Disculpe a Leaf y mi tardía presentación, mi nombre es Vladenchenko Paradox.
Vladenchenko Paradox.
Uau. El nombre es mucho o igual de sensual que él. Respira Leaf, solo es un juego.