Capítulo 3

2790 Palabras
—¡Leaf Dánae Capuleti! Maldición. La abuela Cámielle me espera al pie de las escaleras de la villa Capuleti, mi antiguo pero "siempre de todas maneras", hogar. La abuela me mira de arriba hacia abajo inspeccionándome con total desaprobación. Ningún tipo de negociación será factible con ella, no funcionará porque lo he intentado antes. ¿Qué será con las abuelas que no puedes decirles "no"? La mujer de talla media con cabello corto y canoso, me mira entrecerrando los ojos que por debajo marcan esas arrugas de edad que por más intente ocultar ya ni van a desaparecer. Mi abuela ya no es la mujer que solía ser pero sigue siendo hermosa, tengo ese tipo de herencia. —Abuela, no quiero, no lo haré y no lo necesito... —insisto de todas maneras pasándole de largo, algo imposible porque me toma del brazo. —Abuelaaaaa... —En tu habitación he dejado un conjunto para esta noche, úsalo y recuerda comportarte. Esta noche es decisiva para tu futuro. —¿Por qué casarme con un desconocido es decisivo para mi futuro? —¡Leaf va a casarse! ¡Leaf va a casarse! ¡Leaf va a casarse! —Daney comienza a gritar como un loco poseso. —¡Daney va a la militar! ¡Daney va a la militar! —le gruñó burlona, está a nada de reprobar el año y eso solo significa escuela militar. La adolescencia le ha pegado fuerte y es insoportable. —¡Niños no discutan! —Daney me muestra el dedo medio y estoy a nada de cortárselo. —Leaf apresúrate cariño, los L'Keen nos esperan en el restaurante. Mi familia que es la imagen de lo presumido, estoy segura que han arreglado esta cena en el Capulette uno de nuestros restaurantes más pijos. La mejor mesa, la mejor vista, pianista en vivo y un menú exquisito preparado por un chef italiano. ¡Esplendido! Más razones para que el tipo quiera casarse conmigo, puedo mantenerlo. Kay me acompaña a mi habitación y ayuda a que todo esté listo, mi habitación en esta casa es mucho más grande que la de mi apartamento. Me mudé de aquí no hace mucho pero la independencia que me ha generado estar en mi propio lugar ha sido satisfactoria. Un vestido satín color celeste tan brilloso como mi futuro, es terriblemente escotado y creo que mostraré más que solo los muslos con el corte que lleva en el lado derecho. ¡Mis pechos casi dicen mírenme con todas las piedras brillantes que resaltan en sus copas! ¡¿Quiere casarme o venderme?! —Al parecer su abuela se ha esforzado para esta noche, quiere asegurarse que está noche consiga hombre si o sí. —Pareciera que estoy por llegar a la alfombra roja de los Gala. —Usted se ve hermosa, todos los que pasan por ahí prefieren usar algo horrendo para ser tenencia y dejar de lado la elegancia. Tiene un punto a su favor, no es que me mire mal pero con este vestido y los tacones color rosa vieja que han elegido, parezco una mujer que pide a gritos ser tomada por un hombre. —Dios. ¡Estoy hermosa y ese es el problema! —me quejo observándome al espejo. —No hay forma que ese tipo se niegue a casarse conmigo, ¿y quién rayos dices que es? —Lo he investigado, tengo datos preliminares: Fejiour L'Keen, veintiséis años, m*****o del club de equitación y esgrima, tiene un yate a su nombre en el que es host de varios eventos. —fiestas, sin disfraz de la palabra. —No se ha visto envuelto en escándalos y espera poder heredar con orgullo el legado que dejen sus padres. —¿Y en que trabaja por ahora? —"Prefiero disfrutar mi juventud, encontrar una mujer que merezca un hombre como yo y posteriormente tomar cargo de los asuntos de mis padres. Soy muy joven para preocuparme por el futuro, lo único que quiero es amar libremente y ayudar a cambiar al mundo." Dijo para una entrevista hace unos meses. —¿Quién es? ¿Miss Universo? —venga, ese no es un hombre con futuro más allá de lo que ya tiene. —Es aceptable, cabello castaño y mirada miel, no es fornido pero con cuerpo atlético. Creo que podría llenar sus estándares. —me muestra su tableta con una imagen de Fejiour L'Keen. Tiene razón, el chico tiene lo suyo pero con lo que he escuchado no estoy segura de poder congeniar con él y de todas maneras no estoy pensando en una relación. Prefiero enfocarme en mi trabajo y mi proyecto a futuro. He tenido que lavar mi cabello debido a mi visita al campo recreativo. Mi cabello olía a caballerizas y aunque la cena de hoy sea un desastre tengo que cuidarme y oler bien más que para los demás es por mi, siempre es por mi. La abuela comienza a casi gritar mi nombre desde abajo cuando las ocho de la noche llegan, tengo hambre por lo que no me entretengo mucho arreglando más mi cabello así es bonito, suelto con su propia gracia. Le pido a Kay tomarse la noche libre, se lo merece pero me recuerda que mañana debemos de estudiar la propuesta de Leo acerca de los hoteles en Rusia. Tengo que pensarlo muy bien, viajar a Rusia implicaría un conflicto con mi familia pero los negocios son aparte de cualquier otro problema pasado. —Quítate las gafas cariño, está oscuro y el clima es afable. —hago lo que me pide, hay cosas aceptables que puede pedir. El recibimiento en nuestro restaurante es implacable, por supuesto que nos recibirían como se debe, dirijo este lugar y el personal esta altamente capacitado. En la mesa ya nos espera la familia L'Keen, quienes al percatarse de nuestra presencia se ponen en pie para recibirnos como si fuéramos algún m*****o de la realeza. No estamos ni cerca pero la pequeña sociedad que han creado les hace pensarlo, es absurdo no todo en la vida se trata de dinero. —Laura, Daniel, ella es mi preciosa nieta menor y nuestro mayor orgullo, Leaf. —dice la abuela, la familia L'Keen fija la mirada en mi. —Un placer, Leaf Capuleti. —sonríe afable a cada uno de ellos, pasando por el mencionado Fejiour L'Keen. Tal como lo he visto hoy en la fotografía que Kay me mostró, es un chico atractivo y joven, tiene una sonrisa bastante bonita pero demasiado cínica para mi gusto. Esta observándome con su mirada miel pero no hay nada en ellos que me permita sentir algo, ni un ápice de emoción. —¡Dios mio! Eres justo como Cámielle nos ha contado, mucho más hermosa de lo que hubiéramos imaginado. —gracias, es algo que tengo presente. —Eres única, perfecta para nuestro Feji. —Abuela, te he dicho que no me llames de esa manera. —oh, al parecer ellos no son sus padres sino sus abuelos. —Por favor, Leaf, disculpa a mi abuela con lo que ha dicho. Mi nombre es Fejiour. —él se acerca tomando mi mano para llevársela a los labios. Bien, por lo menos es educado. —Aunque tienen razón y eres una mujer hecha para mi. —se acerca más para besar mi mejilla. —Te miras ardiente. —susurra solo para ambos. ¿Es este un intento descarado de coqueteo? Prefiero no decirle nada porque no quiero ridiculizarlo en el primer minuto de conocernos. Me ofrece una silla a su lado, estoy por negarme pero esa miradita que siento a mi lado es la de mi abuela retándome. Le daré el gusto antes de salir de aquí, de todas maneras lo primero es comer y después destruirlo. —¿Me permiten seleccionar el menú? —pregunto. —¡Por supuesto! ¡Sorpréndenos! Seleccionó los mejores platillos para disfrutar de una buena cena si me espera una discusión con mis abuelos, es decir, tengo que ganar fuerza y nada mejor que comida italiana para ello. Les pregunto sobre alguna preferencia en vinos pero lo dejan en mis manos por lo que pido un par de botellas buenas, no pienso malgastar mis reservas favoritas. —Cuéntanos Leaf, que te gusta hacer, tus pasatiempos y por supuesto lo que esperas para tu futuro. Hemos escuchado mucho de ti pero queremos escucharte hablar. A nuestro Feji le gustan mucho las actividades fuera de casa. —Oh, también disfruto de actividades fuera de casa en mis días libres. —digo honesta. —He escuchado que trabajas muy duro. —Trato de hacerlo, mis hermanos se encargan de nuestra franquicia en otros países por los que me esmero en dar lo mejor aquí en el Reino Unido. Me gusta mantener nuestros locales en primera vista del mercado, este restaurante por ejemplo, durante el ultimo lo hemos expandido en instalaciones y también en nuestro menú, me encargue de traer a un chef italiano lo que ha provocado un incremento del cuarenta y cinco por ciento de visitas en los últimos cuatro meses. —explicó con coherencia para ser entendida. —¡Wow! ¡Es impresionante! Eres una chica bastante inteligente, ¿como es que has logrado tanto siendo una mujer y tan joven? —pregunta el señor L'Keen, espero haber entendido bien la pregunta. —Mantengo mi mente enfocada en lo que deseo, ser mujer no ha sido impedimento alguno para lograr mis objetivos, no estoy ni por cerca de la clase de mujer en la que quiero convertirme. —hay mucho más por mi ahí afuera. —He aprovechado mi juventud pero también he crecido en lo laboral y personal, incluso si cambiará de sexo, mi éxito sería el mismo porque lo importante está aquí. —señaló mi cabeza con un dedo. Creo que no he respondido bien la pregunta porque un silencio se hace en la mesa. Mi abuelo me guiña un ojo, al parecer respondí bien. —¿Cuales son tus pasatiempos? —pregunta "Feji" cortando con una tijera el silencio, mi abuela está haciéndome ojitos. No pienso ceder, este chico no es alguien que me merezca. —Eres muy hermosa, supongo que debes divertirte con amigos o salir de fiesta. No entiendo que tiene que ver una cosa con la otra, sin embargo respondo: —Me gusta bailar, salir con mis amigos, disfrutar de una caminata o incluso viajar, no me limito a un solo pasatiempo. Me gusta mantenerme ocupada pero también divertirme. Tienes razón, soy hermosa pero debo organizar mi tiempo entre ambas cosas, aun soy joven, quiero disfrutar tanto como pueda pero debo hacerme mi propio futuro. Sin un esposo todavía, pienso. —Pareciera que nunca te relajas, envejecerás pronto. —un comentario fuera de lugar que no planeo responder. —Te equívocas Fejiour, nuestra Leaf es muy seria con su trabajo pero puede descontrolarse en sus tiempos libres. Es su derecho, debe divertirse tanto como ella lo prefiera. —le guiño un ojo a mi abuelito, tirándole un beso con la mano. Los L'Keen no dicen nada, aceptando lo que el abuelo ha dicho. Es de esperarse. Nuestra comida llega a la mesa por lo que prefiero pasar de largo el tema de mi vida cotidiana. Estoy segura que este interrogatorio es solo para tantear la importancia que tengo en este negocio. Fejiour parece ser un tipo que puede hablar de sus pasamientos por horas. —¿Qué les parece la comida? —preguntó, me ha encantado. —¡Tenias razón, Leaf, es una delicia! —los L'Keen parecen sorprenderse con la comida. —Dile al chef que es impresionante, excelente hombre, con excelente mano para la cocina. —Oh, lo lamento si lo malinterpretaron pero es ella, su nombre es Lorenza Pagheni. —Nunca he escuchado hablar de ellos. —el señor L'Keen dice pensativo. —Yo mucho menos y he estado en los mejores restaurantes de Italia. —casi ruedo los ojos escuchando a "Feji". —Lorenza es de provincia, sus padres tienen un pequeño lugar ahí y lo conocí en un viaje fugaz por Italia que hice con uno de mis mejores amigos. —pienso en Jax, mi mejor compinche en todos los sentidos. —Me fascine de su comida y le ofrecí un empleo aquí en Escocía, es una mujer increíble y talentosa en la cocina, parte del éxito de este restaurante se lo debo a ella. —Ahora entiendo, nunca he ido por los lados pobres de Italia. —Fejiour menciona con despreocupación, de todo lo que dije es lo único que agarro. ¿Puede escucharse más tonto? —Las provincias de Italia son en realidad... —trato de corregir, dando por terminada mi aparición aquí frente a los L'Keen. —Leaf, cielo... —mi abuela me hace mirarla, me advierte con sus ojos que no tengo permitido avergonzar a esta familia. Bien, resistiré hasta el postre y después me largo. —No se preocupe Cámille, quiero escuchar todo lo que Leaf tenga que decir. —créeme que no va a gustarte amigo. Leaf, solo el postre. —¿Cuáles son tus planes a futuro, Fejiour? —pregunto al individuo que me mira con altanería. Él piensa que me tiene, no hay necesidad de preguntarlo. —Voy a heredar el negocio familiar por lo que no hay nada en mi futuro que me preocupe. —sonríe satisfecho por su mediocridad. —¿Planeas derrochar el dinero de tus padres mientras tanto? —inquiero con inocencia. El chico me mira fijamente, como si me preguntara con la mirada si de verdad estoy atreviéndome a hablarle de esa manera. —No es derrochar si estoy desarrollando mis capacidades, conocer el mundo antes de encargarme de el. —bebe un trago de su copa, sin dejar de verme, aparentemente trata de intimidarme. —Es un trabajo duro el qué haces. —sonrío cálida. —Leaf. —advierte la abuela aunque mi abuelo se ríe mientras da un bocado. —Es bueno que disfrutes tu vida al máximo, no sabemos cuándo puede terminarse. —digo con todo el sarcasmo del mundo que el no logra captar. —¡Exacto! Y ahora que serás mi esposa disfrutaremos juntos, podríamos casarnos y tener un año sabático, te enseñaré lo bueno qué hay en el mundo para ambos. —se escucha más serio y estupido de lo que pretende. ¡Qué horror! Por poco me ahogo con el trago de vino que tengo en la boca, lo trago y antes de decir algo, mi abuela se apresura a mirarme con advertencia. Le respondo con más discreción informándole que seré su nieta maleducada y me iré de aquí tan pronto pueda, este tipo de ninguna manera será mi esposo prefiero casarme con el primero que se me ponga en frente antes que con él. —Me excusare para ir al baño. —digo levantándome de la silla. —Leaf. Es la señal, mi señal. Me voy de aquí y ella lo sabe. —Regreso pronto abuela. —le obsequió mi mejor sonrisa, una que ella conoce perfectamente. El resto de personas en la mesa nos observan, aunque los L'Keen ajenos a lo que estoy transmitiéndole con mis pensamientos. Nuestra telepatía. Me excuso otra vez buscando mi cartera con la mirada pero creo haberla dejado en el auto o es que ella me la ha quitado en un descuido. Mi abuela tiene costumbres pero las mías son peores. Camino hasta el baño con la intención de salir por la puerta de la cocina, esto es algo que he hecho antes y volveré a hacerlo. He venido hasta aquí y eso es suficiente para ellos, de todas maneras saben que no pueden obligarme a hacer algo que no quiero. —Leaf. —Abuelo... —me giro sobre mis talones para verlo. Me ha seguido. Mi abuelo tan guapo como siempre con esa mirada despreocupada que me ha regalado como herencia. Tengo un poco de todos. —Ten cariño, tú cartera puedes salir por la cocina ya yo me encargaré de tu loca abuela. Ese bueno para nada ni loco lo dejo entrar en nuestra familia. Vete. Vete. —me dice levantando una mano empujándome para salir. —Gracias abuelo, te debo una. —¡Me debes como mil, niña! —Me casaré cuando sea el momento. —aseguró. —Cuando quieras cielo, ahora sal de aquí o es chico vendrá a buscarte. Me río con él pero me despido saliendo de ahí antes de que la abuela aparezca y me lleve regreso con el señor sin futuro propio. Salgo por la cocina, no sin antes agradecerle a Lorenza por la magnífica cena que nos ha dado y aunque pasaré de el postre, le prometo volver.
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