Cierra la puerta

1013 Palabras
A las nueve de la mañana el sol entraba por un par de ventanales inmensos que estaban empotrados en marcos de color blanco se percibía lo mágico de un nuevo día cada que iluminaban por completo el departamento de Samuel la luz de la mañana y los sonidos armoniosos de las aves que anidaban cerca, el departamento tenia paredes altas de color gris con una decoración minimalista pero de mucha clase, de frente a los ventanales dormía Samuel en un sofá color azul muy amplio que iba bien con la decoración, una mesa de centro cuadrada de vidrio y sobre la mesa una planta la cual daba sensación de vida al espacio, debajo de la mesa había un tapete con tonos dorados y marrones. Del sofá arrastraba una frazada que Samuel había intentado colocar sobre su cuerpo, el cual se encontraba semidesnudo, la frazada cubría desde su abdomen bajo hasta las rodillas, su pecho al descubierto grande y bien definido hacia juego con lo bello de la habitación. Descansaba profundamente después de una noche… tal vez la noche más difícil que había experimentado hasta ese momento, los rayos del sol iluminaban todo su cuerpo, su cuerpo grande y fuerte, tenía una piel blanca y tersa cubierta de vellosidad, la luz jugaba con los tonos en su piel y parecía brillar en ciertas partes definiendo aún más sus músculos. Leonel se había puesto de pie, al igual que Samuel estaba semidesnudo, realmente no había sufrido daños de importancia en el accidente tenia raspaduras en el torso y un vendaje sutil en la cabeza, posaba frente a un espejo que estaba empotrado en el interior de un cuarto pequeño que funcionaba como armario rodeado de trajes, camisas, zapatos y accesorios, había un sesto para la ropa sucia enfrente del espejo el cual movió con su pie para poder apreciar todo su cuerpo, Leonel media 1.75m tenía casi la misma estatura que su victimario si se paraba en puntillas, esto indicaba que Leonel tenia unos pies con una talla grande eran pies huesudos y con vellosidad cerca de los dedos era delgado pero muy atlético su piel tenía un color dorado con tonos bronce, su cuerpo estaba cubierto de vellosidad suave que no entorpecía lo definido de su cuerpo por el contrario lo hacia lucir mucho mas definido, en el área del abdomen y el pecho Leonel lucia tres cicatrices grandes, dos hacían juego en el pecho del lado izquierdo simulando un tache y otra mas alargada en el mismo lado pero a la altura de donde termina la caja torácica estaba una cicatriz alargada que rodeaba una pequeña parte del inicio de su espalda, Leonel miraba su cuerpo al girar el dorso y su calzoncillos blancos hacían lucir sus glúteos bien definidos como dos pompones redondos que hacia juego perfecto con el resto del cuerpo. Su rostro era muy atractivo tenia un ojos negros profundos con pestañas y cejas pobladas una pequeña marca en su nariz del lado izquierdo le daba autenticidad a su rostro, sus labios eran carnosos y de color rosado tenia el cabello ondulado de color castaño muy oscuro. Se miraba en el espejo mientras pensaba en lo delgado que creía que era, y las cicatrices que adornaban su cuerpo no le agradaban, creía que lo hacían ver aun peor. Samuel se levantó del sofá y se enredó la frazada sobre la cintura camino descalzo hacia la habitación y toco la puerta un par de veces pero no tuvo respuesta -¿Estás ahí? –dijo en tono suave, volvió a tocar y no obtuvo éxito, Leonel había decidido tomar una ducha, en ese momento no pensó en solicitar autorización, solo sentía que estaba a nada de ser un vagabundo y que lo mejor era ducharse. La regadera estaba abierta cuando Samuel se encontraba tocando la puerta y Leonel no escucho el llamado, el baño estaba justo a un costado de donde él observaba su cuerpo, se retiró el calzoncillo blanco y camino descalzo hacia la ducha después de haberse observado una última vez, para confirmar lo que no le gustaba de su cuerpo, dando la espalda a la puerta, justo antes de entrar a la ducha la puerta se abrió de par en par, sintió una presencia, Samuel estaba entrando a la habitación, al no haber escuchado una respuesta, Leonel giro y cruzo un segundo su mirada con Samuel, no era la primera vez que sus miradas se cruzaban, pero si la primera que se miraban con un tono de vergüenza, Samuel desvió la mirada, observo más abajo del pecho y como una estatua se quedó inmovilizado. –Oh por Dios, porque no tocas –grito Leonel mientras intentaba cubrir su cuerpo con sus manos –perdón, perdón es que, bueno no contestabas y Yo… perdón, he me avisas cuando… eh perdón –Samuel hablaba y no lograba articular una sola frase completa mientras intentaba tapar sus ojos y así evitar mirar a Leonel. ¡Cierra la maldita puerta! –se escuchó en un estruendo mientras Samuel cerraba la puerta balbuceando –perdón, perdón, perdón. Leonel entro a la ducha y retiro su vendaje, el espejo en el baño se había empañado por completo sonrío mientras pensaba “Que bueno esta mi victimario” y como un flash directo a los ojos borra la vista, así se borró su pensamiento sobre Samuel, cuando lo invadió una imagen, la carta y una imagen borrosa de algún sujeto entregándosela. Samuel estaba en la cocina preparando café pensado en lo avergonzado que se sentía por haber visto completamente desnudo a Leonel y hasta sentía que era un mal “karma” en el camino de Leonel, lo había conocido en las peores circunstancias y desde el primer momento solo se había encargado de hacerle daño se sentía tan avergonzado de haberlo atropellado, de haberlo visto desnudo y mientras pensaba en todo ello, la vergüenza se volvió en una esbozo de sonrisa, -“Ya le he hecho de todo, todo lo malo que puedo ser capaz y aun no se su nombre”.
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