Las semanas continuaron pasando y Neizan ya había olvidado el asunto con Olimpia. Ni siquiera le había afectado emocionalmente. Siguió viviendo su vida de lo más normal. Después de aquella noche, nuevamente hicimos como que nada había pasado. Simplemente, había sido una noche de sexo casual y que habíamos disfrutado mucho, solo eso. No fue tema para ninguno de los dos. Comenzamos a salir como lo hacíamos antes, cuando nos íbamos de fiesta en fiesta, besándonos con cualquiera, pero devolviéndonos juntos a casa y cuidándonos del resto. En la semana trabajábamos mucho, como siempre y tratábamos de dividir nuestro tiempo en disfrutar de la vida nocturna, ser los mejores padrinos y tíos para Onni, y de descansar. Con Hannu ya no salíamos, porque él tenía demasiado trabajo. Sabía que estaba sal

