Las luces en el lugar iluminaban los rostros de las personas que buscaban la distracción de la rutina y a pesar de que era ombligo de semana en aquella ciudad, no existía discriminación por el día los bares de la ciudad siempre estaban repletos, la música ensordecedora, acompañada de risas y el sonido de las copas envolvían los oídos de Lora, Bastian y Orlando quien sentados sobre unos bancos altos frente a la barra bebían algunos tragos. Lora estaba feliz de salir de la rutina, bailaba sobre su silla esperando que algún hombre la invitará a bailar sobre la pista pero para la mala suerte de Lora ese lugar no era el apropiado, Bastian los había llevado al mismo bar que un par de días atrás Emiliano lo había llevado. Orlando disfrutaba de la música y de todos los hombres que había para e

