—Shhh, despacio, shhh —con el índice puesto sobre sus labios, Alonso dirigía a Orlando sobre el pasillo de su departamento, por fortuna para Ellos Bastián dormía profundamente en su habitación, a hurtadillas, y con unas zancadas, tan grandes que parecían florar, lograron adentrarse en la habitación de Alonso. El lugar era inesperado, la habitación era varonil y muy ordenada, sábanas de seda en color n***o, cojines de color gris que daban un contrate perfecto, un escritorio al fondo, con equipos de última tecnología informática, sumamente ordenados, el piso brillaba de lo limpio y la ducha al fondo tenía toallas limpias y dobladas sobre un estante, alagado sobre la esquina de un muro. Un balcón y sobre la encimera una lámpara negra, con luz amarilla decoraban el lugar, Orlando estaba fasc

