La entrevista para Bastián había terminado pero el trabajo en la oficina parecía no tener fin, el medio día se acercaba y como casi todos los viernes, Emiliano, llamaba a los editores a la sala de juntas, un lugar al que él, le gustaba llamar, el lugar donde nace la belleza.
Emiliano como editor en jefe contaba con la responsabilidad de toda el área creativa, tomaba las decisiones, de lo que se publicaría y de lo que no, cada fotografía, cada, redacción cada color, en fin absolutamente todo tenía que ser aprobado por Emiliano, las marcas, sus diseños y dónde aparecerían también eran de decisión de emiliano.
En pocas palabras todos trabajaban para él, buscando los mejores artículos, las mejores historias, los mejores modelos. Y Emiliano era un hombre con talento y con un toque especial; su forma tan varonil y tan elegante, la manera de hablar, de caminar y de vestir, solo daban crédito al increíble y magnífico hombre que era Emiliano.
Emiliano tenía como costumbre que la mesa en la sala de juntas tuviera, siempre galletas de mantequilla y manzanas, café listo para todos y agua.
Cada viernes en las reuniones semana a semana daban avances de la revista, armando el número que saldría para el siguiente mes.
Emiliano entró en la sala de juntas, y sobre las mesas ovaladas, se había servido café, galletas de mantequilla y manzanas, el asiento en la cabecera estaba listo para que Emiliano tomara su lugar.
Carol Torres era la encargada del diseño de la revista y también era editora de la revista, está como siempre se sentaba a un costado de Emiliano, una mujer no tan alta con el cabello n***o y redondeado, acostumbraba a utilizar, trajes de dos piezas bastante anticuados pero elegantes, tenía 40 años y 15 años de experiencia en esa revista, y a decir verdad para Emiliano era muy difícil trabajar con ella sin embargo apreciaba su gran talento, y sobre todo su experiencia.
Una mujer soltera, con el entrecejo fruncido todo el tiempo era la protagonista en el lugar con un traje rojo, zapatillas negras y una tableta electrónica en sus manos, al menos era la protagonista hasta que Emiliano apareció en la sala.
—Buenos días a todos… Hola Carol como siempre muy puntual —saludo a todos en la sala.
—Hola Emiliano… así es, como siempre —replicó altiva con la mirada directa hacia Emiliano.
Todos en la sala eran espectadores de lo que ocurría entre estos dos, Emiliano respetaba el trabajo de Carol y Carol hacia lo mismo pero está última tenía un cierto, rencor hacia Emiliano pues cinco años atrás cuando él fue nombrado, como el Director creativo y Editor en jefe, Carol no lo tomo con tanta gracia como el resto de los presentes en aquella fiesta.
Pues ella llevaba muchos años trabajando en la revista y buscaba obtener ese puesto, pero el talento y el don de mando de Campbell enamoró a los ejecutivos, haciendo que no hubiera manera de competir contra él, teniendo que aceptar su derrota y el puesto que Emiliano ocupaba antes de su ascenso.
—Antes de comenzar, quiero revisar un punto importante… Hoy solicité cuatro candidatos para el puesto de asistente y de los cuatro tres me parecían muy buenas opciones… quiero preguntar ¿Porqué escogiste al menos experimentado? —anunció Joel, quien estaba sentado hasta el otro extremo de la sala, mientras tomaba una manzana y le arrancaba un pedazo de una mordida.
Joel era un hombre de mediana edad, delgado y un tanto apuesto, su cabello cano le sentaba muy bien, para Emiliano era un hombre adecuado para el puesto. Sin embargo la mayoría de la veces no era requerido en la sala de juntas el puesto que ocupaba era simplemente de recursos humanos, en ese momento se encontraba ahí para revisar el presupuesto de las modelos que ocuparía para las sesiones fotográficas.
—Por esto —replicó Emiliano, dejando caer sobre la mesa ovalada la revista que Bastián había dejado en su escritorio.
Todos quedaron atónitos ante el sonido de la revista golpeando la mesa.
—Yo confío plenamente en tu elección y nos urge un asistente —aclaró Orlando.
Esté estaba sentado al otro lado de la cabeza de la mesa, mirando con desagrado la vestimenta de Carol.
Orlando era uno de los editores de la revista, tenía la misma edad que tenía Emiliano, era un hombre de piel apiñonada, con ojos de color marrón enormes y hermosos, sus cejas tupidas tenían una curvatura al inicio y al final que cuando fruncía el seño lo hacía ver sumamente atractivo, era una mezcla de ternura y coqueteo natural, su cabello ondulado, n***o y crespo, era uno de su mejores atributos, un hombre atlético de músculos largos y bien definidos, se dejaban entrever en su traje de color gris oxford combinado con una camisa negra, de seda, que le sentaba de maravilla.
—Gracias Orlando, de hecho él trabajará para ti, tú asistente pasará a manos de Laila… Que por cierto se disculpa por no estar presente en esta reunión, pero su vuelo se retrasó —indicó Emiliano.
Un pequeño silencio se torno en la sala, Carol y Joel se miraron a los ojos por un momento, Orlando enmudeció al saber que su asistente sería el nuevo. Y que la asistente que había tenido durante casi tres años quedaría a manos de Laila Jackson.
Está era la prometida de Emiliano Campbell. Y era una mujer muy talentosa. Tan brillante como lo era Orlando o el mismo Emiliano.
Orlando no tenía ninguna duda en que Emiliano tomaba la decisión por un objetivo claro, quería que tan pronto como fuera posible, Bastián se empapara del manejo de la oficina y pudiera cumplir con su expectativa.
El tiempo en aquel lugar transcurría de prisa, varias tazas de café, galletas de mantequilla y manzanas al por mayor eran lo único que incentivaba la energía para seguir adelante con la junta tan importante que se desarrollaba en aquel lugar, la revista saldría en una semana y tenía que dar los toques finales para así lograr un ejemplar adecuado.
Emiliano dictó los últimos arreglos, sentenció que requería las correcciones el lunes por la mañana en su escritorio y que no quería ninguna excusa.
La junta terminó y como era de esperarse todos los involucrados salieron de prisa para continuar trabajando en sus oficinas. Orlando llamó a su asistente, y a la asistente de Carol, les indico las correcciones. Ambas preguntaron si ya tenían a un nuevo asistente para cubrir el puesto del asistente de Laila, ya que está se había llevado al asistente de Emiliano, pues estaba fuera de la ciudad cubriendo algunos eventos, pero Orlando decidió no responder, todos siguieron trabajando como cualquier otro día de locura en aquella oficina.
La lluvia seguía inherente sobre la ciudad, Emiliano observaba desde su oficina como está caía con severidad sobre las calles, y a su mente de pronto sin quererlo llegó el recuerdo del chico que había entrevistado y su rostro dibujó una sonrisa, le parecía hasta cierto punto gracioso que un hombre como Bastián fuera a pedir empleo en las condiciones en las que lo había hecho. Y pensó que era un hombre muy torpe o muy valiente.
El pensamiento sobre Bastián se esfumó de inmediato, al recibir la llamada de Laila.
—Cariño ya estás de regreso —preguntó al contestar la llamada.
—El clima es imposible, mi vuelo se retrasó y decidí esperar hasta el lunes. Me quedaré un par de días aquí, los siento amor —replicó su prometida a través del teléfono.
Emiliano fruncía el entrecejo, al escuchar las palabras de Laila, pues no le parecía la mejor idea, habían planeado salir, Emiliano tenía un par de entradas para el partido de “Hockey” y eso significaba que tendría que ir solo o buscar a alguien que lo acompañará.
—De acuerdo no te preocupes, nos vemos el lunes… por favor haz todas las correcciones que te pedí te amo —respondió y colgó la llamada su molestia era notoria pero se había limitado a solo colgar la llamada.
Emiliano fijó la mirada en el cielo, observó el color gris en las nubes, solo para segundos después, seguir trabajando, hundiéndose en sus papeles que lo esperaban sobre el escritorio.