Ten cuidado

1305 Palabras
Bastián caminaba temeroso por el corredor la forma en la que Emiliano le había indicado que pasará parecía más una orden que una sugerencia y aunque no era difícil para Bastián entender que se trataba después de todo del Editor en jefe, no significaba que fuera impactante para él escuchar la voz tan grave de Emiliano, indicando que era su turno. Bastián caminaba tan ensimismado en sus pensamientos que antes de terminar de cruzar el pasillo chocó con dos modelos que medían casi lo mismo que él, eran dos mujeres hermosas y delgadas, con las piernas tan largas que Bastián pensó que podría ser pisoteado por las modelos. —Oh disculpen… yo… —dijo levantando la revista achicharrada con la que había intentado protegerse de la lluvia. —Ten más cuidado —dijo una de las modelos. —Aquí no es el lugar para ti ¿Estás perdido? —cuestionó la otra con una mirada despectiva al ver su aspecto sucio y desarreglado Bastián acomodo sus lentillas mientras pensaba que ella tenía razón, se sentía tan poca cosa al lado de ellas y pensó en la forma que iba vestido o más bien en la forma que había terminado su atuendo. —Disculpe ¿Puedo pasar? —preguntó con la voz entrecortada dando un par de golpecitos a la puerta de cristal templado. —Adelante… pasa de una vez —ordenó Emiliano sin mirarlo. —¿Cuál es tu nombre? —cuestionó tomando una pequeña pelota de color rojo sobre sus manos. —Mi nombre es Bastián, Bastian Scott —respondió mirando las manos de Emiliano sujetar la pelota. —Toma asiento platiquemos un poco —ordenó sabiendo que Bastián estaba empapado y que al sentarse probablemente ensuciaría su silla. —Gracias señor, así estoy bien —replicó Bastián avergonzado. Esté trataba de parecer lo más formal posible y sabía que no era buena idea sentarse a pesar de que su ropa estaba mucho más seca aún sentía como el frío impacta sobre su piel a causa de la humedad. —Sabes, hay una regla súper importante que debes considerar, si quieres aspirar a este puesto —indicó Emiliano, su entrecejo se fruncía con facilidad, parecía casi como una habilidad que esté había desarrollado, y no por nada era él hombre más importante en aquel lugar. —¿Cuál es esa regla señor? —preguntó desorientado, tomando con ambas manos la revista mientras cubría su abdomen. —Yo soy el jefe y si digo que te sientes… te sientas —replicó con su característica voz grave y con una mirada apabullante. Bastián se sentó de inmediato, mirando alrededor pensando en que quería escapar de inmediato de aquel lugar La oficina de emiliano era lujosa pero sin caer en el ostento, un escritorio de cristal, sillas negras de piel unos ventanales como mueros una sala de estar pequeña de color gris perla y una pequeña mesa de centro cubierta por varias revistas, de la colección de la casa, así como otras tantas de la competencia. En el escritorio estaba una laptop, un porta nombres donde estaba grabado el nombre de Emiliano y algunos documentos sobre el escritorio finalizaban con la decoración. —Y esa revista… Es un ejemplar del mes pasado ¿Cierto? —cuestionó, mirando como Bastian la tomaba con fuerza con ambas manos. —Sí señor —replicó Bastian desviando la mirada al ver las condiciones de la revista. —Espero que las demás revistas que aquí imprimimos no terminen como está —dijo resoplando, parecía incrédulo al ver cómo a la revista le faltaban hojas y estaba humedecida. —No señor discul… —dijo Bastián siendo interrumpido por Emiliano. —Dime ¿Por qué quieres trabajar aquí? —cuestionó Emiliano, pero está vez miraba fijamente a Bastian. Bastián acomodó sus lentillas y con gran esfuerzo se dispuso a mencionar el discurso que había practicado durante horas para tratar de dar una buena impresión. —Yo estudié en la universidad de Columbia, artes y periodismo —respondió con titubeó mientras su boca se secaba. En verdad se sentía muy asustado, Emiliano le imponía lo suficiente como para que Bastián simplemente creyera que sus palabras no significaban nada. —Muy bien… te preguntaré nuevamente ¿Por qué quieres trabajar aquí? —cuestionó sin dar un respiro a Bastián. —Quiero escribir un libro algún día y creo que este lugar me puede ayudar a hacerlo —replicó al fin de forma escueta. Sus manos temblaban y aunque Bastian intentaba controlar sus movimientos parecía inútil en ese momento. —Eso es todo… —dijo Emiliano, levantándose de la silla sin mirar a Bastian, caminó hasta los ventanales admirando la hermosa vista que la lluvia dejaba a su paso por la enorme ciudad. —Ok… de acuerdo señor… gracias por su tiempo yo… —se despidió del Editor con torpeza, se levantó de la silla dejando sobre el escritorio la revista y salió con la cara tan larga que su rostro se había entristecido lo suficiente, como para que esté soltará un par de lágrimas que limpió inmediatamente. Bastián salió de la oficina y recorrió nuevamente el pasillo las dos modelos con las que había cruzado estaban justo cerca de la entrada y murmuraban algo sobre Bastián, sus risas y gestos, lo hicieron sentir mucho pero de lo que lo había hecho sentir Emiliano. Bastián pensaba mientras caminaba que había sido la peor entrevista de su vida y que jamás, por ningún motivo pasaría nuevamente aquel lugar. —Muchas gracias señorita, ahora sí me retiro —mencionó llegando hasta la recepción esbozando una sonrisa de amabilidad, hacía Lora, la cual cepillaba su cabello. Bastián caminó con paso lento hasta la salida del lugar. —Espera… espera aún no te doy indicaciones —mencionó Lora con una brillante sonrisa. —Disculpe ¿Qué indicaciones? —cuestionó frunciendo el entrecejo. —El lunes a primera pasas a recursos humanos, ahí te tomarán tu foto, para tu gafete, también firmarás tú contrato y de inmediato deberás ponerte al corriente con el trabajo —indicó Lora y Bastián no podía creer lo que estaba escuchando, sus labios curvados a causa de sus hermosas sonrisas, no daban crédito a lo que escuchaba. —Eso quiere decir que… yo… estoy contratado —mencionó con tanta emoción que casi saltaba de felicidad en ese momento. —Asi es Bastian bienvenido a “Style” —dijo dibujando una sonrisa sincera. Bastián sonrió también tanto que sus comisuras parecían llegar hasta sus orejas, no entendía cómo es como lo había conseguido, pero era real, por fin había conseguido su primer empleo después de haber salido de la universidad. Bastián sintió una mirada miró al fondo del pasillo y observó al imponente Emiliano de pie mirándolo fijamente. Bastián bajo la cabeza en un acto de agradecimiento, y sus mejillas se enrojecieron tal cual un tomate. Emiliano tenía en sus manos la revista que Bastian había dejado sobre su escritorio. Emiliano levantó la revista para asegurarse de que Bastian lo mirara, esbozó una sonrisa casi imperceptible y se dió la vuelta para desaparecer detrás del pasillo. Bastián, lleno de alegría acomodo sus lentillas y salió de aquel lugar con un semblante muy distinto al que tenía cuando había llegado. Tenía trabajo, su primer empleo, en una de las mejores revistas, no solo de la ciudad sino del país. Subió al elevador, y su rostro lleno de felicidad parecía que nada en ese momento podría ser capaz de borrarlo. Salió del edificio justo en la entrada, dispuesto a caminar bajo la lluvia. Sin su revista pero con las ilusiones, intactas de nuevo un vehículo, lanzó agua sobre él sin ningún tipo de discreción. —¿Esto es en serio? ¿Por qué a mí? —preguntó mirando al cielo, y aquella hermosa sonrisa, se había apagado por completo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR