Eran alrededor de las dos de la tarde, la hora de la comida era casi un ritual para los empleados de “ Style” pequeños grupos de tres máximo cuatro compañeros se reunían para salir a comer, y aprovechaban para hablar de los jefes, de los compañeros que odiaban, de los mil y un problemas cotidianos en aquel lugar que a diferencia de algunos para Bastián significaba un espacio lleno de magia, era un lugar donde él tendría la oportunidad, de hacer sus sueños realidad. Bastián tenia montañas de trabajo y su solución para entrega todo a tiempo, fue comer en la oficina, algo que nadie hacía, el comedor solo se utilizaba para tomar café y perder el tiempo suficiente esperando la hora de la salida. —”Bas” —le llamó Lora —¿Bas? —si, así te digo de cariño —que lindo sobrenombre —respondió Bastiá

