La noche avanzaba, las gotas de lluvia se adherían a los cristales de los automóviles, pequeños riachuelos cerca de los acantilados buscaban su salida, la ciudad como casi cada día, se vestía brisa, y el frío aumentaba Bastián y Emiliano bajaron del taxi, este último lo pagó, como si con ese acto tratara de redimir la culpa que sentía, ambos corrieron hasta poder cubrirse en la puerta de edificio, Bastián empujó la puerta para entrar al edificio y Emiliano la detuvo antes de que está se cerrara. —Te dije que hablaremos, lo hacemos aquí, o en tu departamento, pero no menores hasta que me escuches —infirió Emiliano, buscando la mirada de Bastián mientras esté le daba la espalda. Y sin decir ni una sola palabra, espero a que Emiliano entrara al edificio y ambos en silencio esperaron la lleg

