Emiliano, no pensaba en nada en realidad mientras conducía su lujoso automóvil, la calles de la ciudad estaban solitarias, las luces de los espectaculares, se sentía tan comunes en el trayecto de Emiliano hasta su departamento que esté, no prestaba atención a ningún tipo de publicidad. Un edificio de los más prestigiosos y lujosos de la ciudad recibía a Emiliano. En el estacionamiento subterráneo, justo en el momento que apagó el automóvil, la sensación de querer soltar una carcajada invadió al hombre que abría la puerta del automóvil. —Eres un idiota… ja ja ja, pero que hiciste ja ja ja —la carcajada se apagó enseguida, el rostro de Emiliano cambió, sus labios se sellaron como si segundos atrás nunca hubiera existido el impulso de reír. Cerró la puerta del auto con fuerza, como si es

