Después de aquella turbulenta escena de la que fue él principal, Bastián llegó a su departamento, un lugar mucho más pequeño que el de Emiliano, pero acogedor, la noche estaba en su cúspide la hora que marcaba el reloj en la pared de la entrada marcaba las 3:00 de la mañana, al abrir la puerta la cocina y el cuarto de lavado esperaban en silencio. Un hermoso balcón filtraba la luz de las lámparas del boulevard, para Bastián aquel pasillo por cruzar parecía tan lejano, algunos cuadros decorativos y un pequeño estante dónde Bastián depositó sus llaves también fueron su soporte para que pudiera quitarse los zapatos. Los lanzó indiscriminadamente, junto con los calcetines, desnudando sus bellos pies. Recorrió el pasillo, tan solo para llegar hasta la sala de estar que la conformaban muebl

