La lluvia no había cesado ni un poco pero para los lugareños de la enorme ciudad la lluvia era algo que parecía ser parte de la vida diaria. En un restaurante no tan lujoso pero acogedor, Lora y Bastián, había pedido comida, y agua, sin embargo Lora se había inclinado por una copa de vino, incito a Bastián a que él también tomará una pero este se negó, era su primer día de trabajo y no quería que fuera otro factor para poner en riesgo sus reciente empleo. En ese lugar comían la mayoría de los empleados del edificio, de las diferentes empresas que estaban en aquel lugar. El ruido y las charlas, eran constantes en ese lugar, si bien era cierto que los hombres y las mujeres con mayores ingresos iban al restaurante de enfrente Bastián disfrutaba de los alimentos y de la mejor compañía que ha

