Una casa, dos plantas, una escalera y un pasillo sumido en la penumbra. La puerta de la habitación estaba abierta y yo me encontraba acostado. Me cubrí con la manta, pero el frío penetraba en mi piel. Los latidos eran lentos y pausados. No sabía si me encontraba vivo o muerto. ¿Hablaba de un corazón real? La metáfora del corazón se refiere a un órgano inexistente que bombea sentimientos. Es como la herida que decimos sentir y no está. Escuchaba sus risas en el rincón de la alcoba. El claro lunar plasmaba una lámina argenta en la cerámica. Había una presencia desconocida en las sombras. ¿Quién me observaba mientras dormía? No pegué ojo hasta el amanecer. Cuando las tinieblas se disiparon, vi una pared. Sí, una simple pared color crema. Me levanté, pero no había aroma a tostadas. ¿Ausenc

