21 Para decepción de Slim, Celia, que afirmaba ser enfermera, solo iba a casa para prepararse para el turno de noche. A la vista de su rechazo al explicarle dónde había oído el nombre de Charlotte, rechazó dar más detalles a Slim. Sin embargo, sí aceptó verle el fin de semana siguiente. Para no entrar en el pub más cercano, tomó el autobús de la noche a Penleven, bajándose en la oscuridad en la parada que estaba a un kilómetro de la entrada del pueblo. Mrs. Greyson le esperaba en el recibidor cuando entró, pero en lugar de reprocharle su tardanza como era habitual, le entregó un pequeño paquete. —Le pido perdón… esto llegó ayer para usted. No suelo recoger correo de huéspedes. Me temo que lo abrí por error. No le miró a los ojos mientras se lo daba, pero tan pronto como abandonó sus m

