Capitulo 9: ¿me conoces?

3564 Palabras
—y el tipo se fue huyendo porque le dijimos que éramos menores de edad —solté una carcajada. James solo soltó una risa baja y tomó un sorbo del vino caro que nos trajeron. Digamos que luego que nos trajeran el vino me emocioné un poco y me pasé un poco con el vino, James por su lado aún no termina la primera copa que le sirvieron, es entendible tampoco quiero morir porque mi conductor se emborrachó y chocó contra un árbol o nos fuimos por un barranco. —eso fue peligroso —me dice en un tono relajado. —ni tanto, si te contara la vez que nos subimos en el auto de Kevin solo porque teníamos flojera de caminar hasta nuestras casas. —¡¿Qué?! ¿están locos? pudo haberles hecho algo. Sacudí mi mano restándole importancia. Kevin es un chico de la escuela que lleva más suspenciones que días asistidos, el tipo está loco, pero es muy buena persona y es muy chistoso. —es un buen tipo, solo está algo deprimido porque su mamá cambia de novio cada semana y su padre se suicidó cuando él era un niño, solo busca llamar la atención. —eres bien interesante —sonrío ante sus palabras y James solo niega con su cabeza —¿te gustó la cita? —¿por qué? —pregunto con diversión al ver su carita de cachorro perdido —¿tu autoestima depende de eso? James suelta una carcajada y no sé si es el alcohol en mis venas lo que me hace verlo más guapo de lo normal, quiero tanto besarlo... sí, definitivamente estoy borracha. —un poco sí —acepta —pero quisiera saber si la pasaste bien conmigo, ¿sigues pensando que soy un desperdicio de oxígeno? —nunca dije eso —aclaré arrastrando un poco la lengua. —mucho vino para ti —James quitó la botella de mi lado ignorando mis quejas. —bueno quitando el hecho que acabas de arruinar mis visitas a alcohólicos anónimos —James rió un poco ante mi chiste —no eres una compañía taaaan mala, se podría decir hasta que me comenzaste a caer bien. —yes! —lo veo celebrar discretamente en su silla. Tierno. —no cantes victoria, pero... —miro mis flores puestas en una silla que el mesero muy amablemente me trajo para no estar incómoda mientras comía —fue una buena primera vez. James sonrió hasta mostrar sus dientes. Lo aceptaré, fue una gran primera cita, hizo exactamente lo opuesto a lo que yo esperaba que hiciera ¡y me sorprendió! antes lo veía como un patán sin atención al detalle, pero sabe hacer cosas bastante decentes... para ser hombre, no me mal entiendan no digo que los hombres no puedan ser detallistas, pero la mayoría tiene este pensamiento sumamente plano de hacer las cosas solo porque se las piden. No es tan complicado saber qué quiere una mujer la mayoría de veces expresamos lo que queremos, no todo el tiempo, pero sí la mayoría. En fin, James ha demostrado ser un tipo atento y detallista, me gusta eso amo los detalles, amo ser el centro de todo, no es egoísmo... un poco sí, pero no le hago daño a nadie, por lo menos a nadie que se lo merezca. —ahora que lo recuerdo —James me mira de reojo desde el asiento del conductor escuchando atentamente lo que digo, ya vamos de camino a casa. Cuando intenté ayudarlo a pagar la cuenta solo pasó su tarjeta por el datáfono y me dijo que luego lo invitara a comer algo, así que yo y mis diez dólares planearemos una salida incluso más genial que esta. No es una competencia, pero no puedo evitar verla como una, la competitividad me corre por la sangre. —le dijiste al tipo que solo me trajera helado a mí, ¿por qué no pediste para ti?, ¿estás a dieta o algo por el estilo? —no como helado, no me gusta el dulce —abro la boca recordando que efectivamente a James nunca le gustaron los dulces e incluso cuando nos distrazabamos en halloween él nos daba los dulces a Sandra y a mí porque no puede comer un dulce sin que le duela la cabeza. —pero pediste un helado en la heladería ayer —le recuerdo. —pero ese helado te lo comiste tú. —sí, pero... —miro hacia el frente pensativa ¿compró el helado para mí? ¿no me lo entregó porque la chica no me quiso vender el mío y le di tanta lastima que terminó cediendome el de él? —es solo un helado, no te mates la cabeza sobre pensando. —no estoy sobre pensando nada. —si lo estás, siempre que sobre piensas algo frunces el ceño y comienzas a mover la boca. —te digo que es raro que me observes todo el tiempo. —es imposible, eres muy bonita para no ser observada —mis mejillas se sonrojan ante su descaro. —tú... —James frena en un semáforo en rojo y voltea a verme con esa sonrisa encantadora que hace que me calle de una vez —eso es trampa. Lo escucho reír desde su lugar mientras yo finjo estar enojada. El semáforo cambia de color y el auto avanza, las calles de este pueblucho por lo general son tranquilas, no hay casi personas a esta hora en la calle a pesar de ser sábado, esta gente es tan aburrida, pero también se debe a que en vacaciones las personas deciden largarse a visitar a sus familiares en la ciudad. Siempre terminan regresando para el estupendo festival de verano que hacemos todos los años y por estupendo me refiero a que es una mierda porque solo venden comida horrible y hay una fiesta donde escogen a los reyes del baile tipo película estadounidense de los 2000's. El año pasado los reyes fueron James y su ex, este año me imagino que será lo mismo. —vamos, no te enojes —estira su brazo hacia mi lado y con su dedo índice toca mi estómago hinchado por la comida tan deliciosa que comí hace un rato. Lo miro claramente ofendida ¿Quién se cree este tipo para tocar mis rollitos de amor? —hey, no toques la grasa de mi estómago sin mi autorización. —¿me das tu autorización? Qué descaro el del este tipo. —no, no la tienes, déjame ser una gorda con dignidad, no toques mis rollitos —golpeo su mano al ver que intenta hacer lo mismo otra vez ¿y este tipo qué? —quieres morir ¿eh? —te ves hermosa con tus rollitos. —dije gorda, no fea —respondo con orgullo. —no me parece que estes gorda —lo veo estacionar el auto justo frente el mirador del pueblo, desde aquí podemos ver casi todo el pueblo y las montañas, hermoso. ¿en qué momento se desvió del camino? —lo estoy —digo con seguridad. Tampoco estoy ciega ¿ok? —no me intentes consolar porque no es una inseguridad que tengo, es la realidad. —¿sabes que una de las cosas que más me gusta de ti es tu seguridad? —dice en un susurro mientras tiene la cabeza apoyada en el volante —siempre admiré de ti eso, quisiera tener un cuarto de esa seguridad. Aquellas me hace fruncir el ceño con confusión. —¿por qué un chico como tú tendría inseguridades? —cuando cruzamos miradas pude ver en sus ojos algo de tristeza. —¿crees que los guapos no tenemos inseguridades? —intenta bromear. —obvio que las tienen, digo no es fácil ser un hombre guapo y tener todos los beneficios que esto trae —digo con sarcasmo. —sí, beneficios que solo te dan si eres perfecto. —responde con un tono algo chocante. —aun si no lo fueras te lo dejarían pasar porque eres guapo, no tienes que llenar las expectativas de nadie, no tienes que cuidar tu reputación de nada, cualquier cosa que hagas las personas lo van a justificar porque eres hombre y estás bueno. Lo sé, lo sé estoy actuando muy intensa, pero lo soy y no lo puedo cambiar, si James quiere algo serio conmigo tiene que pensarlo dos veces porque nunca me callo. —¿siempre tienes que ser así? —pregunta con el ceño fruncido. —¿así cómo? no entiendo —finjo confusión, eso lo hace frustrar un poco más porque suspira y pasa las manos por su cara. —pensé que habíamos avanzado, pero sigues juzgandome —sube un poco su voz, pero suspira y se echa de nuevo en su asiento —¿siquiera me conoces? Su pregunta hace que mi corazón se apriete dentro de mi pecho, sus ojos están llenos de decepción, pero hay algo más. Tristeza, pura y cruda. —conozco todo de ti —mira hacia el frente evitando mi mirada —sé que te gusta caminar a la escuela porque odias el transporte escolar y lo que conlleva tomarlo. Compartir asiento con algún compañero. —compartir lugar con alguno de los estudiantes —lo miro sorprendida, eso nadie lo sabía —sé que se te da bien las clases de lectura, pero eres un asco para las matemáticas así que te copias de tus compañeros para pasar con la nota mínima. Odias a las personas, pero amas a los animales, tus favoritos son los gatos y quisieras tener uno, pero tu madre es alérgica así que no lo puedes tener. Odias las cosas saladas, pero amas los dulces y toleras muy bien el picante, no comes algo más de dos veces en el mes porque te da asco y luego no lo quieres comer más. Dices que odias el contacto físico, pero te encanta molestar a tus amigos dándoles abrazos y besito que sinceramente me dejan muy celoso porque a ellos si los amas mientras a mí me tienes como lo peor del mundo —siento algo recorrer mi mejilla y al tocarlo me doy cuenta que no es más que una lágrima ¿en qué momento comencé a llorar? ¿y por qué no puedo parar? —amas los lugares tranquilos y escuchar música con todo el volumen alto, amas el helado de vainilla y odias el de chocolate porque piensas que no tiene personalidad, no sabes dibujar ni colorear, te tropiezas con todo en tu camino, las personas creen que eres grosera y en parte lo eres —río un poco, no me ofende sinceramente —pero en realidad no te importa nada más que tú misma y eso es algo que me encanta —su declaración me hace abrir los ojos completamente sorprendida, James sigue hablando —no dejas que nadie te intimide y tienes un serio problema con la confianza. James suspira. Estoy completamente muda sinceramente, no sé qué decir ni qué pensar. —sé que la cagué —dice luego de un silencio —sé que... quizá nunca tenga una oportunidad contigo... o por lo menos la oportunidad que yo quiero. —¿por qué estás tan obsesionado en tener una relación conmigo? —me escucho preguntar. —porque me gustas, ya te lo dije. —¿qué te gusta de mí? No entiendo, no entiendo nada ¿por qué? ¿por qué él siendo tan guapo se fijaría en mi? tiene a todas las chicas bonitas de la escuela babeando por él ¿por qué me escogería a mí? —me gusta tu forma de ser —lo miro completamente extrañada ¿este tipo es masoquista? más que una pregunta es ya como una confirmación. James ríe al ver mi cara y toma mi mano haciendo lo mismo que hizo en la cafetería del centro comercial —me gusta que seas tan sincera, que no te dé vergüenza decir cuando algo te incomoda, siempre tienes algo que decir aunque sea muy malo y estés en el peor de los lugares, me gusta que arrugues tu nariz cuando algo no te gusta y que todo el tiempo estés quejándote. —no me la paso quejando todo el tiempo —James besa mi mano varias veces con ternura. Creo que tengo taquicardia, el corazón se me va a salir del pecho ¿serán indicios de un infarto? creo que me está comenzando a gustar esta dinámica. —si lo haces y me gusta —acaricio su mejilla con suavidad haciendo que este por instinto cierre los ojos —a pesar de ser hombre... y guapo —voltea los ojos sacándome una risita ¿esa fui yo? —a veces lo odio, sí, tiene muchas ventajas y tienes razón las personas siempre buscan justificarme y quitarme la culpa de las cosas malas que hago a veces. Ambos nos miramos fijamente por un momento y James sigue hablando rompiendo un poco la tensión, pero no lo suficiente. —pero también tiene su lado horrible, solo tengo dos amigos verdaderos, el resto solo busca algo de mí, quieren estar conmigo por apariencias o beneficios. Los mismos que dicen admirarme son los que hablan mal de mí a mis espaldas y sin contar la presión que hay por siempre ser el mejor, siempre sobresalir en todo, demostrar que no soy solo una cara bonita y... —agacha un poco su cabeza algo deprimido. Llevo mi otra mano hacia su rostro y lo acuno con delicadeza haciendo que me mire fijamente. Sus ojos azules me miran con un brillo que nunca antes había visto en la mirada de un hombre o por lo menos hacía a mí —a veces simplemente me olvido, no sé quién soy, no sé a dónde voy, no sé si estoy haciendo lo que quiero o lo que quieren los demás, no lo sé. —es normal sentirse perdido —susurro a unos centímetros de su rostro. —has estado cargando todo esto solo por mucho tiempo, no tienes que controlar todo lo que haces, deja de vivir por los demás y comienza a vivir por ti mismo. Al final del día ninguno de esos inútiles tendrá el exito que te exigen. Ambos nos miramos por un momento y tomo la iniciativa de acercarme más hasta que nuestras narices se rozan, siento como la mano atrevida de James se posa sobre mi cadera, pero decido darle el permiso de tocarme. Ambos nos miramos fijamente por un momento y James baja su mirada a mis labios aún brillantes por el gloss que me retoqué antes de salir del restaurante, su lengua se asoma dandole una apariencia brillante a sus labios. Un suspiro sale de mi boca, la piel bajo mis palmas se siente suave y caliente por el sonrojo en las mejillas de James. No sé quién se movió primero si él o yo, pero un millón de fuegos artificiales estallan en mi estómago cuando por fin nuestros labios se unen. Lo que comienza con un toque avanza como una danza mal sincronizada en la que James va liderando porque mi experiencia besando es la misma que cogiendo, ninguna. James acelera el ritmo sin perder ni un poco la delicadeza, acoplandose a mi inexperiencia. Siento su enorme mano apretar mi cadera y un gemido involuntario sale de mi boca encendiendo más la llama que yace dentro de James porque se emociona buscando más cercanía. James desabrochó mi cinturón y con un movimiento ágil me sube a su regazo. Sus atrevidas manos manosean sin escrúpulos mis caderas tentado a llegar a mi trasero, pero nunca llega. Nos separamos por un momento para respirar un poco, las mejillas de James están sonrojadas con las pupilas completamente dilatadas y el pecho le sube y baja con rapidez. Qué sexi. —no me mires de esa forma —susurra totalmente ido acercando su rostro a mi cuello para dejar unos besos húmedos en el —hueles tan bien, joder. —te estoy mirando... ¡ahg! —gimo en voz alta cuando siento sus dientes pasar superficialmente por la piel de mi cuello. —sin marcas, mis padres preguntarán cosas incómodas. Suelta un sonidito de afirmación mientras sigue con su trabajo de besar mi cuello. Agradezco que no haya nadie en esta parte del mirador porque de seguro nos echan a la policía por conductas inapropiadas en espacio público. James hace un camino de besos desde mi cuello hasta mi boca y vuelve a unir sus labios con los míos, esta vez añade su lengua a la ecuación sacándome un gemido de sorpresa al recibir a la industria. Hasta este punto siento el cuerpo caliente, el aroma de James inunda por completo mis sentidos haciéndome sentir cómoda, su saliva mezclada con la mía sabe mejor que cualquier dulce que haya probado, sus gruñidos hacen que mis partes íntimas palpiten en busca de atención. Me siento tan extasiada que quiero reír como una desquiciada, tan excitada que no me importaría perder mi virginidad en la parte de atrás del auto o incluso aquí mismo, pero sé que James no lo hará aquí. No importa lo duro que esté bajo esos pantalones clásicos o lo mucho que apriete mis caderas para no restregarse contra mi v****a palpitante y mojada. No lo hará. —mierda, mierda, mierda —gruñe contra mi boca. —¿Qué pasa? —pregunto confundida uniendo nuevamente su boca en busca de más y más y más, esto no es suficiente quiero más, quiero más. —Si no paramos te cogeré aquí mismo. Sus palabras son como leña al fuego, muevo mis caderas en busca de más placer restregando mis partes íntimas contra su pantalón sintiendo como su pene ya está duro y grueso debajo. —hagamoslo, quiero —murmuro totalmente ida. Sí, quiero que me toque, que acabe con esta excitación que me hace querer arrancarme la cabeza. —no, aquí no... —murmura tratando de recuperar la compostura —no, linda... Jade, aquí no, no así. —James —gimo en un susurro necesitado. —por favor. —aquí no ¿sí? —sus manos agarran con firmeza mis caderas deteniendo el movimiento. —aquí no. —¿no quiero hacerlo conmigo? —pregunto sin poder ocultar la decepción en mi voz. —claro que quiero, me estoy muriendo por hacerlo contigo ¿no sientes lo duro que estoy en este momento? —mis mejillas se sonrojan un poco más de la vergüenza. —¿por qué no hacerlo ahora? —porque no quiero que nuestra primera vez sea en un auto y menos en nuestra primera cita, soy un caballero ¿sabes? —¿por qué eres tan correcto? —me quejo contra su cuello. James solo ríe y acaricia mi espalda. Luego de ese momento tan fogoso pasamos así de tranquilos el uno con el otro. James me transmite mucha paz, quizá estemos yendo demasiado rápido, pero el tiempo es relativo iremos al tiempo que creamos conveniente. Dos golpecitos nos separan de golpe y al intentar levantarme me golpeo con el techo del auto, genial las pocas neuronas que tenía se acaban de morir. James me ayuda a sentarme nuevamente en mi asiento y nos arreglamos con rapidez para no vernos tan desaliñados. Cuando estamos listos James baja la ventana del auto, una luz blanca nos enceguece de inmediato. —no hay necesidad de ponernos esa mierda en la cara —me quejo cubriendo mis ojos con fastidio. —Oh, es la hija de los Duncan y el niño bonito del pueblo —dice el alguacil del pueblo —¿Qué hacen dos jóvenes hormonales en estos lados oscuros del mirador? —la diversión en su voz me hace gruñir. —jugando parchís no creo. —Jade —dice James en tono de advertencia. Suelto un gruñido de fastidio y me limito a mirar hacia otro lado molesta por la interrupción —señor oficial, solo hablamos. —ajá, hablar —la diversión burbujea en su voz —¿escuchaste eso, Nick? —el segundo al mando soltó una carcajada —estaban hablando por eso se demoraron en atender. —no somos la primera pareja a la que encuentran besándose, no estábamos haciendo nada ilegal —les digo sin mirarlos. —¿cómo un chico bonito del pueblo terminó con esa fiera como novia? —pregunta Nick divertido —¿eres masoquista, chico? James ríe algo incómodo y yo solo volteo mis ojos ¿cuándo se van? —no pueden estar aquí, ya pasó la hora de entrada al mirador —explica el alguacil. —el mundo es libre, haremos lo que queramos —reprocho con altanería. —no la escuche, oficial. Ya nos vamos de todos modos —James enciende el auto. Volteo a ver al alguacil con el ceño con fastidio y este me devuelve la mirada divertido. —le diré a tus padres que estabas por aquí con un chico, completamente solos, a ver qué dicen de su nenita bien portada —le saco el dedo del medio y enseguida James pone el auto en marcha. —tienes que aprender a manejar ese temperamento. —como lo odio, se mete conmigo solo porque mi mamá lo rechazó de más joven —James solo niega con su cabeza. Qué increíble noche, fuera del calvo idiota ese, fue increíble y maravillosa noche.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR