Capitulo 5: incómodo

2236 Palabras
Incómodo. Esta mierda es incómoda, aún para mí la tipa que hace todo incómodo y no se arrepiente de ello ¿y por qué? todo es gracias al idiota de James ¿Cree que nadie se da cuenta lo que hace? cada vez que cruza caminos conmigo porque ¡oh! vaya, estoy trabajando en su casa, me mira con unos ojos de cachorro abandonado que me hace sentir como una mierda y luego se da la vuelta para irse por dónde llega. ¿Qué bicho le picó? —¿Qué le hiciste a Williams? —pregunta el metido de mi hermano cuando James hace lo mismo otra vez. Ya van tres días actuando de esa forma tan extraña. —no sé de qué hablas. —murmuro entretenida en mi trabajo. —claro que si sabes, ¿Qué le hiciste? esta mierda es incómoda, me está deprimiendo esas miraditas que te lanza y eso que soy un hijo de puta insensible. Bueno si Jacob ha notado la horrible dinámica del día es que algo sumamente malo está pasando o está siendo muy notable. —tienes razón. —¿en qué pasa algo con el tipo? —no, en qué eres un hijo de puta insensible —Jacob chasquea su lengua con fastidio y tira algo de la base de la pared en mi cara —¡no, esa mierda quema! Me quejo del ardor en mi mejilla y corro al baño que está en el segundo piso ¿quién mierda pone su baño de visitas en el segundo piso? ¿quién fue el arquitecto de esta casa? ¿Jacob? antes de llegar a la puerta del baño me estrello con alguien en el pasillo y ambos rodamos en el suelo cayendo yo sobre el tipo que me impidió mi paso. —¡auch! —me siento sobre el tipo quitando lo que quedaba de base de mi rostro, todavía sigue el ardor, pero ya por lo menos puedo ver mejor a la persona que está debajo de mí. Unos ojos azules chocan contra los míos con sorpresa, quedo paralizada al ver al tipo ahora sí claro y en HD ¿Qué mierda? ambos abrimos la boca para decir algo, pero las palabras no salen. Siento sus manos en mis caderas apretando con delicadeza mis piernas puestas en ambos lados de su cintura. Esto es sumamente intimo y debería de moverme ya, pero sus ojos tan brillantes y curiosos me tienen atrapada en una especie de hechizo poderoso que no me permite apartar mis ojos de los suyos. —yo... —comienza, pero no termina la frase. En un instante recobro la conciencia y la autonomía de mi propio cuerpo separándome de inmediato, James Williams se levanta del suelo bajo mi mirada avergonzada y me ofrece su mano para ayudarme a levantar, miro la enorme mano estúpidamente perfecta con desconfianza, pero cedo ante su petición. Me levanta con un poco más de fuerza de la esperada y termino estampada en su enorme pecho fuerte, me tiró hacia atrás con la misma fuerza por inercia perdiendo por un momento el equilibrio, James actúa de forma rápida impidiendo mi caída volviendo otra vez a una posición comprometedora. Nuestras miradas chocan y por un momento veo que sus ojos se desvían hacia mis labios y los mojo inconscientemente ganando un suspiro de su parte, puedo ver la pelea interna que hay en sus estupidos y perfectos ojos azules. —deberías de tener cuidado —murmura casi tocando sus labios con los míos. —lo tengo —respondo en el mismo tono. Mi respiración es pesada, siento el corazón palpitar con una pesadez que me hace temer de un ataque. Mi mirada se conecta con la suya, hay un brillo particular en sus ojos... es como si me estuviera pidiendo permiso para hacer algo y ahora mismo no tengo la fuerza para negarme ni apartarlo, porque esto siempre fue así. Yo nunca le negaría nada a James, por más fuerte que me demuestre siempre termino cayendo ante él. Esto me hace perder la locura. Mis ojos se cierran con lentitud sellando un permiso implícito y James procede a hacer su movimiento. Para mi buena o mala suerte una puerta es abierta, empujo con fuerza a James haciendo que caiga de culo contra el suelo. ¿Qué mierda iba a hacer? Mis ojos se cruzan con la expresión confundida de Edmund. Sin dejar que diga palabra salgo corriendo de ahí ignorando la mirada pesada de James sobre mí. Bajo las escaleras casi que saltando. —¡ya terminé mi trabajo, viejo! —anuncio cuando me cruzo con mi padre en la puerta principal de los Williams. Este me mira confundido y cuando reacciona para decirme algo ya yo he cruzado la vaya que separa la casa de los Williams con la nuestra. ¿Qué mierda estaba haciendo? ¿Qué iba a hacer? —¡Joder! —grito una vez que llegó a mi habitación. —¿Qué me pasa? ¿Qué me pasa? Dios, Jesús ¿alguien? Estoy a punto de entrar a una crisis psicótica. Nunca me había pasado esto en todos los años odiando al idiota de James Williams nunca habíamos tenido ningún acercamiento ¿por qué ahora sí? ¿por qué no se comporta como un idiota soltando comentarios que me hagan cabrear? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? —no, no, no —tomo mi teléfono todavía con el corazón al mil y marco a mi número de emergencia, dos pitidos son suficientes cuando la voz somnolienta de mi mejor amiga responde. —¿hola? —en mi casa en 5 minutos. —¿qué... —corto antes de que diga otra cosa y por primera vez miro mi reflejo en el espejo. Mi cabello corto está lleno de pintura, mi rostro tiene base seca todavía, mi ropa; unos shorts de mezclilla rotos y una camisa de mi banda de kpop favorita ¿tan horrible he estado toda la mañana? niego con decepción, ya podré entrar en crisis cuando venga Sandra ahora me ducharé. Veinte minutos después salgo de mi baño totalmente limpia, no pasa de la una de la tarde según mi reloj de Cinnamoroll, mi mejor amiga que llegó hace cinco minutos está acostada en mi cama mirando algo en su teléfono. —¿qué es lo urgente? —pregunta apenas me ve salir del baño. —hola Jade, ¿cómo te encuentras? ¿yo? me encuentro súper bien, Sandra. Gracias por preguntar —replico con sarcasmo. La tipa tuerce los ojos con visible irritación. —no estoy para esas mierdas, estaba dormida cuando me llamaste y solo me dijiste "en mi casa en cinco minutos" si no te conociera bien me abría preocupado pensando que te suicidarias o algo por el estilo. —estuve a punto —Sandra frunce su ceño totalmente confundida. —ok... ¿me vas a contar o no? —se acomoda mejor en la cama para tener una mejor vista de mi cuerpo desnudo. Sinceramente me importa un comino si mirada morbosa sobre mí, si no supiera que se muere tanto por Diego me preocuparía, porque sí esa tipa de con 4 kilos de cabello está enamorada de Diego y no le dice nada la estúpida, bueno también evitaría hablar del tema conociendo lo idiota hormonal que es el feo evolucionado ese. —por favor deja de mirar mis tetas, me pones los pelos de punta —Sandra solo ríe y dirige su mirada hacia su teléfono. —y sí, te voy a contar, pero necesito que tengas la mente abierta. —¿Has subido de peso? —pregunta directamente. —¿lo notaste? —exclamo emocionada mientras me miró en el espejo. ya tengo mi ropa interior puesta. Desde hace unos meses había querido subir de peso porque me veía muy escuálida, ahora mis muslos se ven más gruesos y aunque tengo poquita barriga, me gusta lo que se ve en el espejo. Desearía poner estos muslos encima de unos hombros anchos. Una breve imagen se cruza por mi cabeza de James con mis piernas en sus hombros sonriendo de esa forma sexi en la que solo él sabe sonreír. Un grito de frustración sale de mi boca y me tiro boca abajo sobre mi cama aún sin colocarme la ropa, Sandra y yo nos conocemos hasta nuestros más sucios pecados, verme mis lonjitas por unos minutos no la va a traumar. —caswi bwesho a Jamses —murmuro contra las sabanas. —¿Qué dices? —la siento moverse más cerca de mí intentado descifrar mis palabras. Un suspiro sale de mi boca y volteo a verla con mi mirada atormentada. —casi beso a James Williams. —digo esta vez con claridad absoluta, tan absoluta que casi vomito al escuchar esas palabras salir de mi boca. ¡Dios! entre todos los hombres tenía que ser ese idiota, ese del que reniego casi todos los días y digo a los cuatro vientos que lo odio con mi alma ¿Qué dirán mis fans? ¿Qué dirá mi familia, su familia? ¡ahg! Sandra me mira unos segundos como intentando descifrar si lo que le dije era una broma o era la estúpida realidad, la veo pestañear lento hasta que un grito sale de su boca haciéndome sentar de golpe. —¡lo sabía, lo sabía! —grita mientras salta en mi cama emocionada. —ese cuentico de que lo odiaban era puro teatro, ¡lo sabía! —¿qué? —pregunto confundida. —¡sí! —me señala de forma acusatoria —no voy a negar que me duele que no me hayas dicho, pero entiendo, yo siempre entiendo ¡era obvio que aún no querías que nos enteraramos! Mi rostro se torna más confundido ante sus palabras. —¿de qué mierda estás hablando? —Sandra me ignora y sigue celebrando. —y cuantame ¿ya tuvieron sexo? —pregunta demasiado cerca de mi cara. —¡claro que no! —digo fastidiada. Sandra hace un mojín de decepción ¿todo el mundo piensa que estoy en una relación secreta con aquel idiota —te digo que casi nos besamos, él y yo... ¡ahg! hasta me da cosa decirlo, la garganta se me seca —digo con dramatismo. —pero no entiendo, ¿no lo odiabas? —pregunta ya asumiendo su decepción. Me duele en cierta forma. —¡lo odio! solo que... —tomó mi cojín con el estampado de mi cantante favorito y grito contra el —¡no sé, no sé qué pasó! —ok, cuéntamelo todo con detalles. Sandra me hace acostar sobre sus piernas y comienza a jugar con mi cabello mientras le cuento lo que ha pasado en estos tres días, lo que hablé con James en el lago, la forma en la que me evitaba hasta que nos cruzamos en el pasillo y casi terminamos besandonos en el pasillo de su casa. Sandra solo me escucha sin interrumpirme una sola vez. Cuando termino Sandra solo suspira negando con su cabeza. —ustedes dos tienen un grave problema. —no tengo ningún problema, él tiene un problema —respondo casi a la defensiva. —ambos, principalmente tú —abro mi boca totalmente ofendida y ella solo se encoge de hombros —estás obsesionada con él, si no te importara tanto como dices simplemente lo ignoraras, pero no, siempre estás buscándole una quinta pata al gato para justificar tu obsesión. Hago un mojín al sentirme regañada por Sandra, pero bueno, tengo que aceptar que si me he obsesionado un poco con James y su vida social. —además, está más que claro que te gusta y tampoco te culpo, el tipo está más bueno que el pan. No entiendo por qué no le das aunque sea una probadita. Me levanto de la cama de un salto y miro a mi mejor amiga como si le hubiera salido un tercer brazo. —¡¿qué dices?! ¡jamás! —la veo voltear los ojos desde su lugar en mi cama. —ese tipo tan mujeriego, ya debería de ser patrimonio del pueblo. —siendote sincera, yo nunca lo he visto besarse con alguna chica. —¿y con Ness? —pregunto con las manos sobre mis cintura. —Ness era su novia, no cuenta, es obvio que harían cosas de novios. Bueno sí, Ness es una chica de nuestra escuela que fue novia de James como por un año, siempre se les veía peleando en los pasillos de la escuela por todo y por nada, la chica era un poco neurótica y no lo digo por defender a James ¡jamás! solo que se metió conmigo unas cuantas veces y a veces creía que me odiaba. Nunca he sabido el por qué de su odio, pero tampoco me quita el sueño. —bueno, eso no importa, lo que importa ahora es que todo se hará más incómodo con él ¡ahg! ¡Estúpido y sensual hombre! —me tiro otra vez sobre mi cama con dramatismo —mi vida sería más fácil si no sé, hubiera nacido gato. Sandra se ríe y soba mi espalda bajando peligrosamente hacia donde está el broche de mi sostén. —¡Ok, me iré a cambiar! —la escucho reír más alto mientras rebusco entre mis ropas —maldita, lesbiana. —me amas. Lastimosamente, lastimosamente.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR