Capitulo 6: la ventana

1998 Palabras
—Cause I'm too messy, —canto una vez que entro a mi habitación. Mi estómago está lleno y mis bolsillos también, una grandiosa noche de series y comida chatarra me espera —and then I'm too f*****g clean... Sigo tarareando la canción mientras me desnudo para tomar una ducha. Hoy el día ha estado... interesante, clientes quejumbrosos y James haciéndome haciéndome odiar cada rincón de mi ser. Ahora que estoy sola puedo pensar un poco mejor en todo lo que ha pasado, antes lo pensaba, pero desde la negatividad y los malos pensamientos, pensemos desde un punto objetivo. Primero, he odiado a James desde primer grado ¿la razón? es una razón estúpida, pero para mí es importante, las promesas no se rompen, nunca y él lo hizo, me prometió que cuando fuéramos grandes iba a salir conmigo y ¡No! se hizo novio de la tipa esa cuando entramos a la secundaria. Podrán decir, pero bueno ¿por qué no hiciste algo antes de que comenzaran a salir? o si él no te pidió que se hicieran novios es porque claramente no está interesado en ti y te odia. Sí, esas pueden ser razones válidas y es lo que pensaba hasta que hace... ¿cuándo fue que terminó con la tipa de cabello lindo? ¿seis meses? ¡sí! seis meses, comenzó a perseguirme a todos lados haciendo comentarios que solo me hacían cabrear ¿es que acaso yo soy plato de segunda mesa para no ser considerada como la primera? Miro mi reflejo casi desnudo en el espejo y entrecierro los ojos haciendo una corta inspección acerca de mi apariencia. No voy a negar que he subido un poco... mucho de peso desde que entré a la adolescencia, pero tampoco es algo que me genere inseguridad, tengo exceso de carne en las piernas y hay algo de celulitis, pero es normal ¿no? también tengo los pechos algo grandes y sobresale algo de grasa de mi estómago. —este cuerpo sería muy apreciado en la época victoriana —suelto un suspiro de resignación cuando me lanzo a mi cama. Estoy gorda de eso no hay duda, al parecer nadie es lo suficientemente valiente para hacerme saber que me pasé con las frituras. —¡pero amo comer! —pataleo haciendo un pequeño berrinche —y odio hacer ejercicio. Mi teléfono vibra en la mesita de noche, pero lo ignoro totalmente, estoy en una crisis de identidad ahora mismo quien sea que me escribas. Volviendo al tema, no soy plato de segunda mesa, soy una persona muy resentida ¡además! el tipo se alejó de la nada luego de ser casi como uña y mugre, eso me dolió mucho ¡éramos amigos! hacíamos todo juntos, manejar bici, molestar Jacob, sacar a pasear a Sandra. Éramos inseparables y de la nada me dejó de hablar para juntarse con otras personas, es un idiota ¿tan rara soy para ser desplazada de esa forma? Miro otra vez mi reflejo en el espejo y no puedo evitar juzgarme, la autoestima a veces se tambalea, no puedes simplemente aceptar todo de ti y aunque tengo una autoestima bastante decente, hay momentos como estos dónde desearía ser más delgada y los pechos pequeños justo como esa tipa. Tomo una almohada con enojo y grito contra ella hasta desgarrarme la garganta. Sí, eso no ayudó en nada. Escucho un ruido en la ventana y me levanto asustada, no estaría tan preocupada de no ser porque estamos en el segundo piso de mi casa, mis padres se fueron a bailar como hacen todos los sábados, Lily está en la casa de una amiga en una estúpida pijamada y Jacob está quién sabe dónde ilusionando a una pobre chica. La ventana vuelve a ser tocada, ¿por qué me pasa esto a mí? estoy a punto de llorar del miedo hasta que la persona que está tocando la ventana habla. —¡Jade! —grita en un susurro. ¿Eh? —¿James? —pregunto confundida. —sí, soy yo, ábreme —me acerco a la ventana confundida. Aparto las cortinas topándome con la enorme silueta de James en mi balcón está de espaldas mirando hacia todos lados como un ladrón que teme ser descubierto. Bueno, no está tan alejado de la descripción ¿quién interrumpe en la casa de una chica a las once de la noche? Quito el seguro de la ventana y James voltea a verme de inmediato, sus mejillas están rojas por el frío que hace afuera. —¿Qué haces aquí? —pregunto una vez que abro la ventana. James no me responde en cambio su mirada se dirige a mi cuerpo casi comiéndome con la mirada, estoy a punto de insultarlo cuando el frío de la noche roza mi piel. Mierda... —¡no me mires, pervertido! —cierro las cortinas y corro hacia mi closet buscando algo que ponerme, James no entra de inmediato, su figura permanece estática en la entrada del balcón. Me pongo un vestido de estar en casa que para mi mala suerte me queda super corto porque vamos, es para estar en casa y toda mi ropa está sucia porque se me ha olvidado lavarla. James entra luego de un rato afuera, sus mejillas aún están rojas. Miro sus ropas, trae puesto unos pantalones clásicos y una camisa blanca manga larga dobladas hasta los codos, parece venir de algún lado y huele un poco a alcohol ahora que lo noto, su cabello rubio está revuelto. —¿por... por qué estás subiendo a mi balcón en la mitad de la noche como un delincuente? —pregunto e ignoro mi tonto tartamudeo. No puedo creer que tengo a este tipo con el que casi me he besado dos veces metido en mi habitación, esto es peligroso, mi virginidad corre peligro. Mis ojos lo recorren de arriba a abajo y un pensamiento malicioso aparece en mi cabeza, no me molestaría hacerlo con él. Dios, soy tan débil con mis ideales. —este... —me mira y luego sacude su cabeza sutilmente —venía a... mierda se me olvidó —lo escucho murmurar. —¿si sabes que no es nada decente aparecerte a esta hora en el balcón de una chica que está completamente sola? —pregunto con fingida seriedad —pude haber llamado a la policía. —lo siento. —James rasca su cuello mortificado y no puedo evitar sonreír a medio lado.—quería invitarte a salir... —abro mi boca para responder, pero sigue hablado —sé que dijiste que no, pero no puedo simplemente darme por vencido. Lo miro sorprendida desde mi lugar en la cama, ¿qué está diciendo este tipo? —¿darte vencido en qué? —pregunto confundida. —en que... me gustas y pues... quisiera que aceptaras, aunque sea una vez, salir conmigo. Mayday, Mayday, Mayday ¿me copian? la perdemos, repito ¡la perdemos! ¿escucharon eso? es mi cerebro haciendo corto circuito ¿escuché bien? ¿qué tenía esa pizza que me dejó mi madre? creo que había algo que me está haciendo alucinar. —sé lo que estás pensando —dice luego de un largo silencio. ¿en serio? ni yo misma sé lo que estoy pensando —sé que me he comportado como un patán contigo... —cierto —que he hecho hasta lo imposible por molestarte... —más cierto —pero lo que te digo es real, realmente me gustas. Persigo a James con la mirada hasta que para justo frente a mí y se agacha, su mirada está llena de determinación, pero en el fondo puedo ver el miedo y la desesperación por no saber si rechazaré su confesión. —solo te pido una —se inclina hasta mí tomando mis manos —sola una oportunidad para enamorarte. La sorpresa no me deja formular ni una palabra, estoy muy confundida por lo que está pasando, demasiado confundida. ¿El tipo que juraba qué hace una semana me odiaba me está pidiendo una oportunidad para... enamorarme? esto debe de ser una puta broma, una estúpida apuesta entre chicos. —no —susurro afligida. No voy a dejar que este tipo juegue conmigo, no lo permito —esto es una broma ¿cierto? —James intenta agarrarme cuando me levanto de la cama, pero lo sacudo con ira —no soy como las chicas con las que sales, ¿a qué mierda juegas, James Williams? ¿crees que por interrumpir en mi casa a la media noche y decirme el montón de sandeces que me estás diciendo voy a aceptar? ¿me crees tan poco? —no te estoy pidiendo nada, solo te pido que por favor me des una oportunidad, no estoy jugando —se defiende e intenta tocarme de nuevo, pero lo aparto de un manotazo. James me mira dolido, pero mantiene su distancia —nadie me ha obligado a hacer esto, me gustas, Jade... —escuchar mi nombre salir de su boca hace que una rara emoción recorra mi cuerpo. No, debo de ser fuerte, solo es otro tipo lindo intentando aprovecharse de ti. —estoy muy arrepentido ¿ok? no sabes cómo siento haberme metido contigo en estos meses, no sabía cómo acercarme a ti y me mortifico todos los días al recordar lo que te dije en la piscina, lo dije sin pensar, soy un idiota, pero este idiota está loco por ti y sería increíblemente feliz si me dieras aunque sea una sola oportunidad. —¿cómo vas a estar loco por mí si tenías novia hace poco? —James mira hacia otro lado avergonzado. —quería mucho a Ness, pero ella y yo confundimos nuestros sentimientos, eso no debió pasar —la pena en sus palabras me dió algo de lastima, pero no me importa, no me creo nada. —sé que es difícil de comprender, pero Ness y yo estamos mejor ahora, incluso ella está saliendo con un tipo. —esa mierda no me importa. James ríe por lo bajo y aprovecha mi distracción para agarrarme por los brazos, sus manos frías por la noche me hacen erizar y su imponente altura hace que mi firmeza tambalee, pero no cedo. Por lo menos no ahora. —sé que ahora no me creer, pero por lo menos déjame estar cerca de ti para demostrarte que mis palabras son reales. Ya no te pido una oportunidad, solo te pido que no me apartes de ti, yo me encargaré del resto. Sus palabras llenas de seguridad hacen que mi pobre corazón salte de emoción y olvide por un momento mi enojo. Nuestras miradas se cruzan y otra vez caigo hipnotizada ante esos ojos azules, en la oscuridad de la noche se ven más brillantes y peligrosos. Darle está oportunidad no es solamente una simple derrota sino darle un voto de fé a un hombre que ya me decepcionó una vez, es mostrarle vulnerabilidad y rezar para que no rompa mi corazón una vez haya logrado su cometido. James Williams, el tipo que me juré odiarlo hasta el día de mi muerte, ahora está en mi habitación rogando una oportunidad para enamorarme. —si llegas a hacer algo que no me gusta olvídate de estar siquiera a dos metros de mí —James me mira sorprendido y luego asiente sin disimular un poco su emoción. —Sí, si, confía en mí ¿vale? —miro hacia otro lado aún atormentada por mi decisión. —ya, largo de mi habitación, mis padres vendrán en cualquier momento y no quiero que piensen que meto a tipos en la casa mientras ellos no están. —¿quieres salir mañana? —no vayas tan rápido, flash El tipo me da una última mirada antes de salir por la ventana nuevamente. No puedo más. Me tiro en mi cama sin animos para sobrepensar en esta situación y en un dos por tres termino totalmente dormida. Eso ya será problema de mi yo del mañana.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR