Rosy llega a su cubículo y sonríe. Lina es una de esas personas que tienen el don de alegrarte el día, de subirte el ánimo en tus peores días. Revisa la agenda de su jefe para ese día, a las diez tiene una reunión con el grupo de marketing, luego a las dos de la tarde otra reunión con el departamento de producción y al finalizar la tarde una cena con los arquitectos de Construcciones A.L.P. En ese preciso momento suena su extensión. No ha de ser muy adivina para saber quién la está llamando. —Muy buenos días, os acaba de comunicar a Dirección Ejecutiva, ¿En qué puedo ayudaros? —dice con voz profesional, para hacerle saber que no sabe quién está llamando. —Señorita Ríos, favor acercaros a mi oficina inmediatamente. —su voz ronca y tono autoritario eriza la piel de Rosanny. Antes qu

