6. Excelente mañana.

1299 Palabras
Martes, 16 de agosto de 2022. Esa mañana Rosy se levanta animada. Aunque no puede cantar victoria, aún su destino está por definirse. Después del encontronazo que tuvo ayer con Jared, no volvió a saber de él. Su jefe no regresó a la oficina, cosa que agradeció infinitamente. Rosanny esa mañana le reza a todos los santos para no entrar al paro. Se da una mirada al espejo y le gusta como se ve, camisa manga larga blanca, falda tubo negra y sandalias de tacón a juego con la falda. Con el delineador profundiza sus ojos azules, se aplica labial rojo intenso, se rocía perfume, y acomoda su cabello en su hombro izquierdo. Ve a través de su habitación hasta divisar su bolsa en la silla Egg chair. Va por ella y por su móvil que se encuentra en la cómoda. Apaga la luz de su habitación y sale. Del frutero de la cocina agarra unas manzanas y mandarinas, lo empaca en un envase y sale de su departamento en dirección al elevador que la lleva al parqueadero, donde aguarda su coche. En lo que Rosy sale de su edificio comienza a caer una suave llovizna. Se extraña porque a pesar de estar en otoño, según la aplicación del clima para ese día no habría precipitaciones. Ese año el clima está de locos, unos días llueve y otros días amanece con un sol que te cagas. Va escuchando Mami de Karol G. —No me vuelvas a llamar. Hasta boté el celular de lo tóxico que eres. No te quieres ver más. —canturrea mientras conduce despacio por la llovizna. Una hora después llega al edificio de Contreras Company, ingresa al parqueadero y busca su plaza para estacionarse. Baja del coche y saluda el vigilante. Camina a el elevador que la llevará directo a su planta. Cómo es de esperar los demás trabajadores aún no han llegado, lo que le da un momento en soledad para desayunar. El móvil le suena en el bolso, llega a su cubículo, saca el móvil del bolso, y guarda éste último en una gaveta. «J.Contreras ha comenzado a seguirte». Ve la notificación de i********:. Coloca los ojos en blanco sin poder creer lo que está leyendo. La pantalla del móvil se ilumina nuevamente con un w******p de Paulina. «¿Desayunamos juntas? » «Estoy a diez minutos, baja en cuanto te repique». Vaya. Eso es algo que los hermanos Contreras tienen en común, proponerte algo y luego dar por hecho tu respuesta. Rosy verifica la hora y comprueba que le da tiempo ir a desayunar con Lina y luego volver a sus actividades. Espera los diez minutos y baja. «Espero que te pienses muy bien lo que haréis hoy en el trabajo o voy a cortaros las pelotas por no ser un caballero, más os vale no insultar a mi amiga o hablaré seriamente con padre para que os destituya como presidente de Contreras Company. Me la llevo a desayunar y no quiero quejas. Que tengáis una excelente mañana hermanito ». Jared lee el w******p que le ha dejado su hermana menor, sonríe. Conoce más que nadie las tácticas de su hermana, y eso no era más que para no despidiera a Rosy. A pesar del cabreo que agarró ayer en la hora del almuerzo, y de la cual se llevó una mano marcada en su cara, ese día amaneció tranquilo. Sabe que tiene una conversación pendiente con su asistente, porque las cosas a ambos se les están saliendo de las manos y al final no quiere que eso perjudique a la empresa. Aunque... Siendo sinceros, quién tiene más que perder es la hermana de su mejor amigo, y no quiere eso. No quiere arruinar su amistad por no saber comportarse con la dulce Rosy, que unos días lo lleva por el camino de la amargura y otros, lo eleva al cielo con sus gestos, en especial cuando se está haciendo una paja y la mujer de ojos azules invade sus pensamientos. Jared ladea la cabeza, evaporando esos últimos pensamientos, a lo largo de los años se prohibió pensar de esa manera en Rosanny Ríos, pero de vez en cuando su mente le traicionaba y le hacía vivir una y otra vez la noche del baile de graduación de su hermana. Después de lo sucedido se recriminó por no haber tenido tacto con ella, tan solo era una chica de dieciséis años, y él le jodió. Porque todo a partir de allí empezó a cambiar, comenzaron sus peleas, sus continuas pullas y sobre todo, los comentarios irónicos que nunca faltaban. El hombre de ojos grises llega al parqueadero del imperio que su padre construyó con ayuda de su abuelo, baja del coche y saluda al vigilante. —Buenos días, señor Contreras —saluda amablemente el vigilante —. Que tenga un excelente día señor. «Eso mismo también espero». Piensa para sus adentros. Le da una sonrisa y toma el elevador que lo lleva directamente a su planta. Contreras Company cuenta con dos elevadores. Uno que hace escala en cada planta, disponible para todo el personal y el otro con único acceso a la sexta planta donde están las oficinas de presidencia y sala de juntas. A eso solo tenían acceso seis personas. Su padre. Su madre. Su hermana. Mateo. Y... Rosanny. Antes de ingresar al elevador te pide una clave que solo conocen esas seis personas. Es conocedor que su asistente pocas veces lo utiliza, en una aplicación de su computador monitorea las cámaras de ese en concreto ya la ve subir o bajar un o dos días a la semana. Muy al contrario de su mejor amigo Mateo o de su hermana Paulina, que constantemente lo utilizan en las mañana para ir directamente a la planta seis y luego después del desayuno bajar a la quinta donde está la gerencia de recursos humanos y a la cuarta donde está la gerencia administrativa. Jared llega a su planta y localiza el cubículo de Rosy vacío, pero con el monitor encendido, a lo lejos ve a los pocos trabajadores de esa planta. Pasa directamente a su oficina, afloja su corbata. Recoge las persianas y una increíble vista de el retiro le da la bienvenida. El edificio Contreras Company a pesar de no ser un rascacielos, está ubicado en una de las mejores zonas de Madrid. Su padre hizo traer de Argentina a los mejores arquitectos, y esos están en Construcciones A.L.P, una reconocida constructora en toda latinoamérica y allí en España. El móvil de Jared suena sacándolo de sus cavilaciones. «Me gustó lo de anoche, ¿Estaréis disponible también para esta noche, guapo?». Su noche había terminado en sexo. Sexo desenfrenado, sexo desinhibido, en uno de los mejores club nocturnos de la ciudad, que curiosamente le pertenece al actual presidente de Construcciones A.L.P, Carlos Labrador, un buen amigo suyo. Para ese día no quiere comprometerse a nada, la noche de ayer fue el resultado de la calentura nada grata que agarró con Rosanny en el elevador. Declina la oferta de Loli con un escueto. «Estaré ocupado». Pasan varios minutos y una notificación llega su monitor. Revisa la app y visualiza a su hermana y a su asistente en el elevador. Sube volumen para escuchar a la rubia diciendo. «Tía, si mi hermano os da caña hoy, mándalo a tomar por culo y que él solito se joda. No penséis en lo que dirán nuestros padres, porque conocen el carácter de su primogénito. Estate tranquila, que un chasqueo de dedos os consigo trabajo si él cabrón ese llega a despediros». —Joder, ¿Por qué no me sorprendes con vuestra contestación? —dice irónico. Sale rápidamente de la aplicación y espera cinco minutos antes de levantar el teléfono y marcar la extensión de su asistente.
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