Tragando saliva, habló sin piedad hacia Carlos, con una dureza que intentaba cubrir el temblor en su voz. —No quiero que me traten mejor después de decir lo que me han arrebatado al declarar esto… Detesto mostrarme débil, odio con toda mi alma ser menos que otros… y que me tomen por tonta. Respiró hondo antes de continuar. Los demás en el estudio se acomodaron en sus asientos. Carlos, frente a ella, la observaba en silencio mientras ella hablaba. —Llegué a vivir con mi tío, el Duque Erik, cuando tenía apenas nueve años. Nunca le importó mi bienestar… me dejaba en palacios para poder ir a “divertirse”, y muchos tomaron ventaja de mí… de esas maneras —su tono se volvió más áspero— hasta que me cansé de ser su juguete y empecé a convertirme en “la mala”, solo por hacer lo que yo quería… po

