Entrando a mi estudio, la escena que encontré fue digna de una batalla de manada. Mi Beta Clara estaba a punto de arrancarle la cabeza a la persona frente a ella. Y para mi sorpresa —o más bien, mi consternación— la que la tenía al borde de la furia no era otra que la humana que llevaba días provocando tensión en mi manada: Gamma Cecilia. Miré rápidamente a mi alrededor y encontré a Carlos, Gamma de confianza, de pie con el rostro pálido, tenso, con un miedo claro en sus ojos. Miedo no por él… sino por Cecilia. Estaba a punto de presenciar algo que ningún humano debía provocar: la ira desatada de una loba embarazada. Y no había peor momento para hacerlo. Aclaré mi garganta con dureza, exigiendo respeto con mi sola presencia. —Disculpen mi ignorancia —dije en tono grave— pero ¿qué ocurr

