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1768 Palabras
Loraine Me dirijo a mi oficina para ver a Isabella y hablar sobre mi caso, así como sobre la presencia de Alexander, el guapo y seductor hombre que sería mi guardaespaldas oficial. Suspiro porque algo dentro de mí se ilumina al recordar su tonificado y fuerte cuerpo, así como sus grandes brazos que me harían sentir en la gloria. Sin embargo, también siento inseguridad debido a mis antiguas relaciones, y más aún después de lo ocurrido con Lion. No sé si puedo amar y entregarme por completo a otro hombre. Sentirme presionada por Lion me provoca miedo, generando una corriente de nerviosismo que recorre mi cuerpo cada vez que él me pide estar a solas. Mi piel se eriza de susto al recordar todas las veces en las que me negué, y él mostró su mal carácter, diciéndome que no lo amaba porque no quería entregarme a él. A veces, siento culpa en mi interior por su comportamiento. Realmente presentía que estaba haciendo algo mal y que debía darle lo que quería, pero al mismo tiempo sé que tengo que respetarme y cuidarme a mí misma. Tomo aire para finalmente entrar en mi oficina y sonrío al ver a mi amiga mirando por la ventana. Isabella, una mujer de 30 años, trabaja para el equipo de policía. Ella se encarga de mi caso contra Lion y también me ayuda vigilando a mi familia y amigos en Cyville. Isabella se da vuelta para verme y me sonríe. Yo también le devuelvo el gesto antes de dirigirme a mi escritorio y dejar mis cosas. —Hola, Lora, ¿cómo has estado? —dice Isa mirándome. —Bien, pero un poco triste por Ruth —respondo un tanto desanimada—. Quería ver cómo iba todo. —Aún no hay novedades. Desde que lo vimos cerca de los hijos de Safira, ya no sabemos nada —me dice Isa mirándome—. Mis hombres están en todas partes de Cyville, cuidando de tu familia sin ser descubiertos. También se mantienen cerca de Safira y su familia. Todo está resguardado. —Tengo miedo de él —le digo viéndola con nerviosismo y tristeza—. No te imaginas el dolor y el miedo que sufría estando a su lado. Cuando me presionaba para estar con él o me echaba en cara que no lo amaba. Cuando yo lo hacía con todo mi corazón... —la miro con tristeza—. Pero él solo me quería para quitarme mi virtud. —Entiendo todo tu dolor, Lora. Por eso quiero que pague por lo que te hizo —me dice Isa viéndome—. No descansaré hasta verlo encarcelado. Por eso he estado dedicando todo mi tiempo a esto. —Y te agradezco por ello, Isa —le digo, con tristeza en mi rostro—. También iba a preguntarte algo... —pero antes de hacerlo, Nadira toca la puerta para entrar. Asiento para que pase, pero en ese momento, el celular de Isabella interrumpe el momento. Ella revisa su teléfono y luego me mira. —Debo atender esta llamada —dice mientras me observa. —Claro, ve —respondo mientras me sirvo un poco de azúcar en mi café. Isabella asiente y sale de mi oficina para atender la llamada. Mientras espero a mi amiga, me pongo a hacer algunas tareas pendientes de mi trabajo. Realmente no sé qué esperar de Lion y sus arranques tan exaltados, que me provocan miedo de que me haga daño. Suspiré mientras bebía mi taza de café, recordando la época en la que Lion había sido un completo caballero y me había enamorado perdidamente de él. Una vez más, creí que sería distinto a las antiguas relaciones que había tenido en mi pasado. Sin embargo, lamentablemente me equivoqué y esta vez había sido demasiado, porque me destruyó y arruinó mi vida. Me levanté de mi escritorio y caminé hacia la ventana, que ofrecía una hermosa vista de la gran ciudad de Uraberg. Mordí mi labio para evitar llorar nuevamente, mientras los recuerdos inundaban mi mente por milésima vez. No podía creer que aún dentro de mí pudiera sentir algo por él. Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos mientras apoyaba mi frente en el vidrio, donde sus duras palabras se repetían cada día en mi mente. —Es porque no me amas, por eso no me dejas tocarte —escupía esas horribles palabras que dolían en mi corazón. —Sé que tus amigas no me quieren, pero no puedes dejarte llevar por sus comentarios —decía enfadado—. Ellas te manejan como una marioneta —me miraba con furia. Mordí mi labio mientras lloraba sin control. El daño emocional que Lion me había causado jamás podría ser borrado. Me deslicé por el cristal mientras mis lágrimas no cesaban, abracé mis rodillas y seguí desahogando el dolor acumulado. Esta relación con Lion no había sido como las demás; nunca antes había sido lastimada de esta manera, ni siquiera por la persona a la que amé con todo mi ser, Brandon Casler. Él era el chico que me animaba en mis sueños y el más dulce de todos, pero tuvimos que terminar porque él aún estaba enamorado de su ex. Tomé mi celular y busqué en mi lista de canciones esa hermosa melodía que Brandon me había dedicado cuando éramos pareja. Sonreí al encontrarla y la reproduje. Realmente, Brandon y Lion eran diferentes y esto lo demostraba. La letra comenzó a sonar, y yo la acompañé con mi canto. —Pensé que buscaba a alguien que me quisiera... y al final encontré a alguien que vale la pena... —canté mirando de reojo mientras la música seguía sonando—. Esa sensación que recorre mi cuerpo... cada vez que me miras, si el tiempo se detiene... cada vez que me besas, me robas el aliento... —susurré mientras algunas lágrimas caían de mis ojos. No podía olvidar los pequeños y tiernos momentos que viví al lado de Brandon, un chico que, aunque no me entregara íntimamente, me respetaba y alentaba en mis sueños. Miré por el vidrio de la ventana, permaneciendo sentada en el suelo, mientras lo comparaba con Lion. Brandon era un joven de cabello castaño y ojos marrones oscuros, pero lo que me llamó de él fue su pasión por la música. Una sonrisa brotó de mi rostro al recordar cómo le encantaba componer y también que prometía que algún día lucharía por sus sueños. Hace bastantes años que no sé de él, pero por lo poco que supe por r************* , está en pareja y trabajando como jefe de seguridad. Me alegra y realmente apoyo que su pasión por la música siga persistiendo. En cambio, Lion era todo lo contrario a Brandon; su falta de intereses se reflejaba en su rostro, especialmente cuando le contaba mis proyectos o sueños, que nunca le importaban e incluso me impedía cumplir. A veces, me gustaría volver atrás e impedirme a mí misma haber conocido a Lion, ya que me llevó a condenarme por completo. Estaba inmersa en mis pensamientos, mirando hacia afuera y sin prestar atención a la música de fondo, cuando la voz preocupada de Isabella me habló. —Lora, ¿estás bien? —dijo mientras se acercaba rápidamente a mi lado. La miré con tristeza mientras me ayudaba a levantarme del suelo y me limpiaba un poco la ropa. —¿Estás bien? —repitió Isa, mirándome preocupada. Asentí, apagué la música de mi teléfono y la miré. Ella aún me observaba con preocupación. —Estoy bien, Isa, solo que los recuerdos me atormentan —dije suspirando con tristeza. Ella me miró con aliento para luego abrazarme, a lo que yo rápidamente correspondí. Desde que había llegado a la ciudad, Isabella se había convertido en una gran amiga. Me había alentado y apoyado en mi pasado oscuro. Isabella trabajaba para las fuerzas de seguridad y el tema de la mafia era su especialidad; por eso llevaba mi caso. Lion pertenecía a una banda que llevaban tiempo persiguiendo y aún no podían atrapar. Cuando nos conocimos y le comencé a contar mi historia, ella rápidamente se interesó y me dio todo su apoyo para librarme de ese hombre. Pero aún más cuando indagó y descubrió que Lion trabajaba con la banda que su equipo perseguía. Ambas nos sentamos en el sillón que había en mi oficina para conversar un poco, pero ella aún me veía con preocupación. —Estoy bien, solo que aún me afecta recordar a Lion —dije suspirando mientras bebía un poco de agua. —Deberías hablarlo con alguien, amiga —dijo Isa, viéndome con aliento—. Sé lo duro que la pasaste con él y por eso necesitas ayuda. —A veces lo pienso, pero tengo miedo de que él me encuentre si alguien más lo sabe —dije suspirando, viéndola. —Sabes que eso no pasará y por ello... —pero antes de que Isabella dijera algo, la puerta de mi oficina sonó. —Adelante —dije mirando hacia la puerta. Esta se abrió y dejó paso al cuerpo de Alexander, quien al ver a Isabella se sorprendió y luego se arrepintió. —Lo siento, pensé que estaba sola —dijo Alex, mirándonos. Se me escapó una sonrisa al verlo y la mirada pícara de Isabella sobre mí me hizo sonrojar. —Está bien, agente Breidston, pasa. Justo le iba a decir a Loraine sobre tu presencia... —dijo Isabella mirándonos con picardía—, pero veo que ya se conocieron. —Sí, es que llegué más temprano y me topé con la señorita Grayson en el ascensor —dijo Alex, dándome una mirada rápida que provocó un calorcito en mi cuerpo. —Mmm, qué casualidad —dijo Isabella, mirándome con una sonrisa, a lo que yo bajé la mirada sonrojada—. Bueno, estás en buenas manos, Lora. El agente Breidston es nuestro mejor agente y cualquier problema o consulta, puedes contar conmigo, así como con él. Asentí hacia mi amiga y le di una breve mirada a Alex, que no apartaba la mirada de mí. Le dediqué una leve sonrisa de agradecimiento y luego me despedí de Isabella, que debía irse a trabajar. Ambas salimos de mi oficina y nos dimos un último abrazo antes de que ella se fuera, no sin antes decirle algo a Alex que no alcancé a escuchar, pero noté una pequeña sonrisa cómplice en Isabella. Ella subió al ascensor y me saludó mientras las puertas se cerraban. Yo correspondí al gesto y volví a adentrarme en mi oficina para seguir con mi trabajo.
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