La mañana llegó con un sol resplandeciente, haciendo que Loraine despertara y abriera los ojos lentamente. Se los frotó con la mano y miró el reloj, suspirando con suavidad. Este gesto la impulsó a levantarse y ponerse su bata antes de dirigirse al baño. La joven ajustó el agua a su gusto y se dispuso a buscar la ropa que se pondría. Aunque no tenía intención de salir de casa, quería lucir presentable.
Rebuscó en el armario hasta encontrar su atuendo: una falda corta de color marrón, ajustada al cuerpo, un top blanco con encaje transparente que combinaba con una chaqueta de cuero blanca y unos zapatos de tacón marrón. Se peinó, dejando su cabello ligeramente ondulado, y luego se maquilló suavemente. Tras perfumarse, se dirigió hacia la puerta.
Loraine respiró hondo, salió del cuarto y se encaminó hacia la cocina para prepararse un café, que disfrutaría en su estudio.
Loraine
Mientras desciendo por las escaleras, mi cuerpo tiembla ante la perspectiva de encontrarme con Alex y volver a caer en la tentación que me produce su belleza. Con solo un intento, sé que me rendiré otra vez. Respiro profundamente y suelto el aire lentamente mientras me acerco a la cocina; el aroma a tostadas invade mis fosas nasales. Al entrar, me estremezco al ver la espalda desnuda de Alex.
—Buenos días —digo con voz temblorosa.
Él se gira hacia mí y puedo apreciar su cuerpo detenidamente: su abdomen esculpido y definido, adornado en el lado izquierdo por un dragón que escupe fuego. Instintivamente, me muerdo el labio, tratando de que Alex no se dé cuenta. Él también me observa con detenimiento y una sonrisa se dibuja en su rostro al ver mi atuendo, que considera bastante sexy.
—Buenos días, Lora —dice Alex con una sonrisa—. Preparé algunas tostadas y café por si deseas.
—Gracias, venía a buscar algo para desayunar y comenzar a trabajar —respondo suspirando.
Comienzo a acercarme a la cocina para ayudarlo, pero al pasar a su lado, sus manos me sostienen por la cintura y me dan vuelta para poner mi rostro frente al suyo. Sus ojos detallan mi cara y yo hago lo mismo con la suya; realmente, ver esos ojos azules me hace perderme por completo.
—¿A dónde vas? —pregunta con voz dulce, pero ronca al mismo tiempo.
—Iba a ayudarte con el desayuno —digo, sintiendo un toque de nerviosismo por la cercanía.
—No hace falta, relájate y toma asiento —responde mientras su mano pasa por mi mejilla—. Déjate consentir, después de todo lo que ha pasado.
Una sonrisa involuntaria se dibuja en mis labios, y Alex corresponde el gesto, besando mi frente antes de soltarme con delicadeza.
—Siéntate que ya te sirvo el desayuno —dice con una sonrisa.
Asiento a regañadientes, pero al darme la vuelta, Alex me regresa a mi sitio, acercando nuevamente su cuerpo al mío, con su rostro pegado al mío.
—Permíteme hacer algo que muero por hacer nuevamente —dice mirándome a los ojos.
Muerdo mi labio, y ese gesto le indica que puede hacer esa locura que ambos deseamos. Sostiene mi rostro entre sus manos, acercándome a sus labios, pero justo cuando íbamos a conectarnos, el sonido de su móvil nos interrumpe, sacándonos de nuestra burbuja.
—Maldición —maldice Alex, molesto, mientras toma su teléfono.
Suspiré de tristeza al ver quién lo llamaba y, de golpe, regreso a la realidad. Lo miro con tristeza y agarro mi café junto a algunas tostadas para dirigirme hacia afuera de la cocina. Mantenerme allí y escuchar esa conversación solo provocaría que mi autoestima descendiera. Camino hacia el estudio para encerrarme y poder relajarme haciendo mi trabajo. En estos momentos, necesito olvidarme de todo.
Entro al estudio y dejo el café con las tostadas sobre el escritorio, abriendo un poco las cortinas para permitir que el aire y la luz me acompañen en ese momento. Suelto el aire reprimido mientras mis ojos se deleitan con la hermosa vista de los jardines. Estoy sumida en mis pensamientos sobre cómo mi vida ha cambiado tanto: primero huir de Lion y ahora estar excluida en esta casa debido a ese desgraciado. Sostengo entre mis manos la cadenita que cuelga de mi cuello y comienzo a jugar con ella mientras me sumergía en mis pensamientos, hasta que el sonido de mi celular me distrae.
Lo agarro para ver qué es y el horror se instala de nuevo en mi cuerpo. Abro rápidamente el mensaje, y se me escapa un grito de terror. La imagen que aparece me desmorona y me hace temblar por completo.
—No, no, por favor —digo llorando y desesperándome.
Apreto mi celular al ver la fotografía de mi sobrina y el mensaje más horrible.
"Tu vida por la de ella, piénsalo bonita".
Un grito desgarrador me hace caer de rodillas en ese estudio y un torrente de lágrimas empieza a inundar mis ojos rápidamente al pensar en el peligro que corre mi querida sobrina, y aún más, en esas horribles manos, como las de Lion.
—Por favor —digo entre lágrimas—. Daría mi vida por ella, pero no le hagas daño.
Abrazada a mis piernas, lloro en el suelo cuando la puerta del estudio se abre de golpe. Alguien se acerca rápidamente a mí, y al percibir aquel perfume tan suave, me hundí aún más. Alex rodea mi cuerpo con sus brazos, y sus palabras de consuelo logran calmar mi llanto poco a poco, aunque el miedo y el dolor persisten.
—¿Qué pasó, Loraine? ¿Sucedió algo en el trabajo? —pregunta Alex, preocupado por mi estado de ánimo.
—No pasó nada en el trabajo —digo con dolor en mi corazón—. Toma y mira esto —le entrego mi celular con la prueba relacionada a mi sobrina—. Necesito que la protejan, incluso si eso significa que sacrificaré mi vida por la suya.
—Tranquila, no tendrás que arriesgarte y ahora mismo le pondremos la seguridad que sea necesaria —dice mientras me acurruca en sus brazos—. No dejaré que ni ella ni tú arriesguen su vida —añade mientras besa mi cabeza.
Aún el dolor persiste y no puedo borrarlo, hasta que Ruth o mi familia estén a salvo y, si es necesario, daré mi vida por ellos. Me acurruco más en los brazos de Alex, hasta que puedo calmarme y apaciguar el nerviosismo de mi cuerpo.
—No dejes que nada le pase a mi pequeña —digo con temor—. Ella y mi familia son mi vida.
—Lo sé, Lora, y no dejaré que nada les pase —responde Alex mientras acaricia mi mejilla.
Lo miro detenidamente a los ojos y veo preocupación, pero también un gran apoyo en su interior. Acaricio su mejilla con mi mano, y él me aprieta más a su cuerpo, haciendo que nuestras distancias sean nulas.
—Desde ahora no estás sola, estoy aquí para velar por tu seguridad —susurra cerca de mi oído, lo que hace que mi piel se erice.
Cierro los ojos y solo puedo pronunciar las palabras que necesito en ese momento, a pesar de la complicada situación con Alex.
—Bésame y ayúdame a olvidar el horrible mundo en el que vivo —susurro cerca de él.
Alex toma mi rostro con ternura y me acerca a sus labios para besarme suavemente. Esos labios carnosos que tanto ansiaba probar vuelven a sellar los míos, y es la única forma de escapar, aunque sea por unos segundos, de las terribles amenazas de Lion. Pero ya no más; desde hoy mostraré una persona distinta a la que soy y me entrenaré para vencer a ese ser despreciable. Esa persona que intentó seducirme y llevarme a la cama no consiguió su objetivo. Lion, descubrirás de lo que soy capaz, y esta será la última vez que te vea aterrorizada, porque te destruiré y sufrirás como yo he sufrido.
Muerdo mi labio después de besar a Alex y lo miro para pedirle algo que seguramente no aceptará, pero necesito hacerlo para finalmente sentirme segura ante las amenazas de Lion.
—Alex, ¿podrías entrenarme? —susurro, mirándolo con tristeza—. Quiero estar fuerte y dejar de sentirme aterrorizada cada vez que... ese maldito de Lion me amenaza. —Suspiré mientras bajaba la mirada—. Quiero poder protegerme a mí misma y cuidar de mi familia.
—Sabes que estamos aquí para cuidarte... —dice él, mirándome con preocupación, pero lo interrumpo.
—Lo sé, pero me siento insegura y aterrorizada porque no sé qué demonios hacer cuando él me amenaza —respondí, mirándolo con dolor en los ojos—. Por favor, entréname y conviérteme en alguien capaz de defenderme, no quiero seguir siendo tan inútil como soy ahora.
Alex suspira y asiente a mi petición, toma mi rostro entre sus manos nuevamente para besarme y susurra cerca de mis labios.
—Lo haré, te entrenaré para que te sientas segura —dice con dulzura—. Pero sabes que siempre estaré aquí para ti, no te dejaré sola en todo esto.
Asiento y lo abrazo con ternura. Él es la única persona que tengo a mi lado y en quien puedo confiar plenamente. Alex se ha vuelto muy importante para mí en un corto periodo de tiempo y ahora, estoy segura de que podré destruir a Lion y finalmente encontrar la paz.