Celo en la Fiesta

1778 Palabras

El Gran Salón de la mansión Blackwood era un escenario de pesadilla y ensueño a la vez. Las enormes arañas de cristal, que colgaban del techo abovedado como lágrimas congeladas, derramaban una luz ámbar que bañaba el mármol, creando reflejos que bailaban con cada movimiento de los invitados. Pero para Astrid, el mundo se había reducido al espacio que ocupaba el hombre a su lado. Como anfitriones, estaban situados en lo alto de la escalinata principal, una posición de poder que le permitía ver cómo el salón se llenaba de las figuras más influyentes del mundo de los hombres lobo. Elijah lucía como un dios de la guerra que finalmente había aceptado la paz, pero solo en apariencia. Su traje n***o, cortado con precisión, realzaba la anchura de sus hombros y la potencia de sus extremidades.

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