VLAD
Baje a Emily frente a la casa y me asegure de que entrara antes de regresar a la empresa.
— Olga, por favor avísame si Emily sale o recibe visitas. — Le indique al ama de llaves.
— Lo haré.
Intente ahogarme en trabajo para no pensar en Emily y todo lo que me hacía sentir.
— Vladimir, tienes una llamada de Olga dice que es importante. — Aviso la asistente de papá.
— Gracias Dalia ya atiendo.
Descolgue el teléfono para atender la llamada de Olga.
— ¿que pasa Olga? — Pregunte de inmediato.
— Me pidió que le avisará si la señorita Emily recibía visitas, hace un momento llegó el joven Raul.
— ¿Dijeron a dónde iban? — estaba dispuesto a ir a cualquier lugar.
— No salieron, están en la habitación de la señorita Emily.
La sangre comenzó a hervir dentro de mi, salí de la oficina y conduje lo más rápido que pude a casa, apreté mis manos sobre el volante intentando contener mi furia, llegue después de algunos minutos y sin pensarlo subí hasta su habitación. Abrí la puerta sin tomarme la molestia de tocar, el idiota estaba tocando su piel semidesnuda.
— Largo —grite e hice uso de todo mi autocontrol para no matarlo en ese momento
— ¿Que haces aquí?— escuché a Emily preguntar, pero no la mire, no despegue la mirada del idiota de su novio.
— Largo.—grite nuevamente y le arroje la ropa a la cara, si no se iba ahora mismo, era seguro que lo mataría a golpes.
— ¿Que te pasa? ¿Porque hiciste eso?
— Que sea la última vez que ese idiota entra a esta casa o a tu habitación— Dije parado muy cerca de ella, me obligué a creer que era mi instinto de hermano proyecto lo que me hacia hacer esto.
Salí de la habitación y fui hasta el despecho.
Me servi una copa de whisky, si sujetaba más fuerte el cristal se rompería a pedazos, entonces recordé lo suave que se miraba su piel desnuda, mierda estaba duro otra vez, como cada vez que estaba junto a ella, como todas las veces que la he escuchado masturbarse.
Bebí el whisky de un solo trago y salí de la casa.
Aleje mis pensamientos de Emily y regrese a la empresa, trabaje hasta tarde, lo menos que quería era toparme a Emily y recordar lo mucho que deseo tocar su piel, prefiero estar molesto por el idiota de su novio.
Regrese pasada la media noche, llegue directo a la cocina, mi casi pelea con su novio me había cerrado el apetito y ahora necesitaba comer algo, abrí el refrigerador y la luz iluminó tenuemente la cocina, ahí estaba Emily, con su cabeza recostada sobre la barra, se quedó dormida.
Tenía puesta su pijama, un mono de dormir ajustado, ¡mierda!, su cabello n***o cubría su cara,
me acerque lentamente y la tomé entre mis brazos, ella acomodo su cabeza en mi pecho y rodeó mi cuello con sus brazos, podía ver sus pezones a través de la tela semi transparente de su ropa, subí las escaleras, casi deseando no llegar hasta su habitación y así poder tenerla unos segundos más junto a mi, pero llegamos después de subir unos cuántos escalones, la recosté sobre su cama y la cubri con una manta, intentando salir de ahí lo más rápido posible.
Entre en mi habitación y recargue la cabeza contra la puerta dejando salir un suspiro.
Mi pene estaba tan duro que dolía, entre al baño, abrí la regadera, deje mi ropa en el suelo, sentí el agua fría mojar mi cuerpo, tomé mi pene con mi mano y me masturbe, pero no fue suficiente, no calmaba ni un poco las ganas de Emily, el deseo que sentía por ella.
Me levanté temprano y la espere en la sala, de ahora en adelante sería yo quien la llevará y la recogería de la universidad.
Bajo la escaleras a prisa, luciendo tan hermosa como siempre, su cabello n***o se movía libremente.
— Buenos días. — Saludo con la sonrisa que solía adornar su rostro.— Anoche... bueno gracias por subirme a la habitación.
— Somos herm...
— Somos hermanos, lo se— torció los ojos y respondió entre dientes.
— Vamos, te llevaré a la universidad y no está a discusión.
Subió al auto y sus piernas se descubrieron un poco al sentarse, probablemente esto sea una mala idea, pasar el resto de la semana con ella a solas en mi auto definitivamente era una mala idea.
Cerré la puerta y di la vuelta, conduje un silencio hasta que llegamos a la universidad.
— Estaré aquí, mismo lugar y misma hora, se puntual — Dije con actitud fría.
Me di la vuelta sin dar espacio a que respondiera, no teníamos que ser amigos, solo tengo que cuidar de ella.