capitulo 5

1348 Palabras
No supe hasta qué hora regreso, lo último que recuerdo fue estar en la cocina esperando, después, supongo, me quedé dormida en la cocina. Desperté en mi habitación, mi ropa estaba impregnada de su perfume, Probablemente sintió lastima al verme dormir en la cocina y me trajo cargada hasta mi habitación. Me aliste lo más rápido que pude para ir a la universidad, baje la escalera corriendo y lo primero que ví fue a Vlad, estaba sentado en la sala, con su taza de café como ya era costumbre. — Buenos días. — Saludé alegre.— anoche... bueno gracias por subirme a la habitación. — Somos herm... — Somos hermanos, lo se— lo repite tanto que resulta molesto, en realidad no somos hermanos — Vamos, te llevaré a la universidad y no está a discusión. Subí al auto sin rechistar, no pude evitar notar que sus ojos se clavaron en mi piernas, cuando se descubrieron al momento de sentarme, usaba un vestido Lila que apenas llegaba a la rodilla. Igual que un chófer amargado al que no le agradas, se marchó apenas baje del auto. Pase el día junto a Kenia entre trabajos y estudiar no tuvimos tiempo de hablar. Los días pasaron sin ninguna novedad, Vlad no pronunciaba palabra en todo el camino, de ida y regreso era la misma situación, un silencio penumbral nos envolvía dentro de su auto. — Por fin viernes. — Susurré para mí misma. Había quedado con Kenia, y otros amigos de salir a festejar, queríamos ir a un antro, bailar y tal vez beber algo. Pensaba invitar a Raúl, teníamos toda la semana sin vernos ni hablar después del incidente. Vlad me esperaba en el lugar de costumbre, corrí al auto y subí emocionada. Cómo de costumbre, me dejó justo en la entrada de la casa, nunca se marchaba hasta asegurarse de que la puerta de la casa se cerraba detrás de mi. *** Tomé un vestido dorado de lentejuela, con escote profundo en V y tirantes, queda apenas a medio muslo, mis tacones altos en el mismo color quedarían perfectos, aún era temprano así que decidí bajar a comer algo, mañana por la tarde mamá y Adam estarían de regreso, así que hoy podría disfrutar libremente. si bien se que no soy una niña, respeto mucho que es la casa de Adam, no acostumbro llegar a altas horas de la noche pero hoy podría hacer una excepción. Me di una larga ducha, peine mi cabello en una coleta y me puse algo de maquillaje, el vestido me queda perfecto, me mire por unos segundos en el espejo, estaba muy contenta con el resultado. Vlad aún no ha llegado, probablemente sigue trabajando lo que es perfecto, no quisiera que se tope con Raúl nuevamente, un mensaje en mi celular me avisó que ya me esperaba afuera. Subí a su camioneta, no se tomó la molestia de esperarme abajo o de abrir la puerta para que yo subiera, pero no me moleste, jamás lo hacía y no cambiaría eso. Kenia y los chicos ya nos esperaban en el lugar en una mesa reservada en la zona vip, después de todo nos lo merecemos. Apenas llegamos, Kenia corrió a abrazarme — Te miras increíble. — Tomo mi mano y me hizo girar sobre mi eje. — Gracias, tú estás hermosa, por un momento creí que no me miraba tan bien, Raúl no hizo un solo comentario sobre mi. — Te adoro eres mi mejor amiga, pero tu novio es un idiota. — Vlad estaría de acuerdo contigo. — Estoy segura que tú hermano y yo Podríamos tener más en común que solo una opinión. No supe por qué pero ese comentario removió mi estómago. por favor no, a Kenia no podía gustarle vlad. — Vamos a sentarnos y pedimos algo de beber. — Sugerí para cambiar de tema. pedimos unos shots de tequila para empezar nuestro festejo, la música sonaba fuerte en todo el lugar. Después del primer shot todos se pararon a bailar contagiados por el ambiente del lugar. En la mesa, solo quedamos Raúl, Kenia y yo. Contagiada por mis amigos invite a Raúl a bailar pero se negó. — Oye ¿ese de ahí, no es tu hermano? — pregunto Kenia, con curiosidad. Efectivamente, Vlad estaba en la mesa de atrás mirando fijamente hacia nosotros, estaba recargado en el sofá con los brazos extendidos, las mangas de su camisa dobladas hasta los codos y tenía algunos botones abiertos, un vaso de whisky lo acompañaba en la mesa. — Si es— Afirme en un tono casi molesto. — Tal vez debería hacerle compañía o podrías invitarlo a nuestra mesa. — Pidió Kenia con coquetería en la voz. Definitivamente la primera opción no era buena idea, ellos dos solos, no de ninguna forma es buena idea, Kenia es hermosa, seguramente no le sería difícil seducir a Vlad. — No te aseguro nada, ¿sabes? no es muy sociable, probablemente esté esperando a alguien. — Bueno nada pierdes nada con intentar, hazlo por mi. — Pidió con ojos suplicantes. Me levanté y acomode la tela mi vestido que se subía más de lo debido al moverme , me acerque a la mesa de Vlad, con pasos temblorosos hasta terminar con la distancia entre nosotros. Me detuve frente a su mesa y me incline acercandome lo suficiente para que pudiera escucharme. ¡Dios! quería tanto que tomara mi mano, me sentará sobre sus piernas y recorriera mi cuerpo con sus labios. — Hola, mi amiga pregunta si nos quieres acompañar. — Dije señalando nuestra mesa, mientras Kenia saludaba con la mano desde ahí — Es linda, tal vez lo haga ¿ tu qué opinas, debería ir? No, claro que no, de hecho pienso que deberías irte a casa. — Deberías, así puedo ir a bailar con mi novio sin preocuparme por mi amiga. — Dije con una falsa sonrisa. Antes de que pudiera marcharme se levantó y coloco una mano en mi cintura con posesión. Dimos un par de pasos hasta la mesa donde esperaba mi amiga impaciente. Me senté al lado de Raúl con mi cuerpo demasiado pegado al suyo, justo antes de llamar al camarero. Si realmente iba a hacer esto necesitaba más alcohol en mi sistema, pedí una botella de tequila, apenas llegó me servi un par de tragos, el tequila quemaba mi garganta, el calor recorría mi cuerpo, pero nada calmaba esta sensación que tenía al estar viendo a Vlad con Kenia, no eran celos, no soy una persona celosa, jamás lo fui. — ¿Quieres bailar? — Pregunto Raúl. — ¿Que? perdón , si, si quiero. — Acepte de inmediato, había atado esto esperando toda la noche para poder hacerlo. Camine de la mano de Raúl hasta el centro de la pista, acomode mis brazos sobre sus hombros y comenzamos a bailar. — ¿Estás bien? si no quieres no tenemos que bailar. — Pregunte al sentirlo un poco tenso. — Estoy bien, sabes que no soy el mejor bailarín es todo. Bailamos algunos minutos más, ninguno de los dos estaba disfrutando el momento, el sudor comenzaba a acumularse en mi frente a pesar de no estarme moviendo demasiado. — Vamos a beber algo, muero de calor. — Pedí casi con la garganta seca. Simplemente asintio con la cabeza y tomo mi mano para sacarme de la pista. Tomé un trago de tequila que para nada quitaba la sed, pero calmaba los nervios, Karol y Aarón había llegado a la mesa, nos conocimos en la universidad, eran novios hace algunos meses y no podían verse más enamorados, parecían muy contentos, se habían unido a la plática de Kenia y Vlad. Ocasionalmente chocaba miradas con Vlad, pero la esquivaba fugazmente. Tomé un último trago y me levanté de mi lugar para acomodarme sobre las piernas de Raúl en un acto de valentía provocado por el alcohol. Acomodo su mano sobre mi trasero y con la otra Acuno mi rostro, acercándome cada vez mas, me besó como nunca antes lo había hecho, como si quisiera devorarme ahí mismo.
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