Capítulo 61

1105 Palabras

El número que me había dado la mamá de Eugenia ya no estaba en servicio, incluso desde hace bastante tiempo. ¡Rayos, truenos y centellas! Llamé muchas veces y siempre obtenía la misma respuesta: "El número que ha marcado, no existe", repetía la robot del servicio de teléfonos desesperándose y sacándome de mis cabales. No dudé en dirigirme a la central telefónica y allí me informaron que ese número ya estaba discontinuado desde hacía algunos meses. Le escribí, de inmediato, al w******p de mi amiga Eugenia Felman si es que tenía otra manera de comunicarse con la señora Fátima. -La última vez que conversamos con ella fue hace cuatro meses-, me contó ella también desconcertada y decepcionada. En ese tiempo, para mi mala fortuna, la línea que tenía Bazán había dejado de funcionar tal como

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