Horas intensas de placer las que he vivido a su lado. Ya es casi el mediodía y no me atrevo a pararme de la cama. Se siente tan a gusto cuando está cerca. −Creo que es hora de salir de aquí dentro –me dice. −No –lloriqueo. −Mutaremos a vampiros si seguimos sin ver la luz del sol –bromea. −Me alimentaré de tu sangre, serás todo mi sustento –reimos. −Es en serio –me dice−. Debemos salir. −Pero si eres un hechicero de luna, no sé como puede gustarte tanto el sol. −No es por el sol. Es tu madre, la que te espera ahí fuera. Llevan más de una década sin contacto, debe tener ganas de hablar contigo. ¡Mi madre! Me he olvidado de ella y de todo el mundo exterior mientras me pasaba las horas con Juan encerrada en esta habitación. −Tienes razón, debo ir a verla. −Te dejaré sola para que c

