—Eras menor que yo —se escuchó decir en la distancia—, y no me sorprendió que no supieras de mí, hemos cambiado bastante. —¡Tú! —El asombro fue muy grande cuando se aseguró de que era Alí quien hablaba. Quiso caminar hacia él, pero estaba demasiado débil para lograrlo y León la ayudó a que se acercara; quedando los tres en un círculo reducido—. ¿Eras tú? —le preguntó queriendo escuchar una mentira. —Solo deseabas salir a divertirte un poco, era eso nada más —la voz de Alí, que al principio sonó fuerte, se fue apagando—. Ninguno de los dos merecía un castigo, pero por desgracia así sucedió. —¿Quién eres? ¿Cuál es tu verdadero nombre? —Ambos cuestionamientos representaban para los dos un conocimiento que traería amargura y decepción. —Mi nombre —exclamó observándola directo— era Emiliano

