Ajenos a todo lo que ocurría afuera, André y Nicholas estaban en su mundo bautizando la cama. El pelinegro estaba sobre el mayor besando sus labios mientras las manos de éste lo despojaban del pijama. —Mm, ngh. Los labios de Nicholas comenzaron a bajar por esa suave piel sintiendo los gemidos de André, su cuello quedó con una pequeña marca rojiza prueba del intenso amor que le tenía el Futtaim a su amado médico. —Sabes— le dijo Nicholas deteniendo sus besos—. Pienso que deberíamos casarnos también. Los ojos de André se abrieron como plato, el chico iba a decir algo pero la boca de su novio se apoderó del duro sexo. —¡Ahh!— el pelinegro olvidó las últimas palabras y se quedó gimiendo mientras disfrutaba de esa rica felación—. ¡Hah!— se mordió el labio inferior ahogando un grito. Nichol

