Capítulo 7.

2916 Palabras
Mina Procuré que todo estuviese limpio antes de abrir mi restaurante alrededor de las diez de la mañana, tal y como hacía siempre. — ¡Muy buenos días, mujer de mi vida!—Leah entró sonriendo enormemente. — ¿Y a ti qué te pasó, mujer? Luces demasiado feliz pero, me da un poco de miedo —Reí y me dio un abrazo— ¿Qué te tiene tan feliz mi cielo? — ¿Tienes tiempo? —Me preguntó sonriente. —Afortunadamente sí, abriremos dentro de una hora más o menos...Así que puedes ponerte cómoda y comentarte qué te tiene tan contenta, sabes que me encantará saber. —Ay, Mina —volvió a soltar una risa al tiempo que tomaba asiento— ¿Qué te puedo decir? —No hagas que me cree más expectativas, porqué si tú no me dices que demonios te sucede pensaré que has conocido a alguien especial... —Hay un hombre —confesó mirándome a los ojos, admito que casi se me sale el alma del cuerpo. Escuchar algo así de parte de Leah era extraño, simplemente eso no pasaba nunca. — ¿Un hombre? —Le puse la mayor atención que me fuera posible. —Bueno sí, se trata de un hombre que conocí en una cena...Resulta que él es el mejor amigo de una alegre muchacha que conocí en la última firma que tuve. Ayer cené con él en su casa... — ¿En su casa? Espero que no hayas apresurado las cosas, Leah, mejor dicho más te vale no haber hecho nada estúpido porque juro que voy a golpearte. —Por supuesto que no, cómo crees Mina —negó— Solamente mantuvimos una conversación, qué resultó gustarme mucho...A fin de cuentas, quedamos en volvernos a ver ya que estamos interesados en seguirnos conociendo. —Su nombre Leah, no me has dicho cuál es su nombre y eso es de suma importancia por si no te has dado cuenta. —Kaleb D'amico —soltó, vaya me acaba de sorprender muchísimo. — ¡Te has ganado la lotería, amiga del alma! —Grité, acto seguido aplaudí un par de veces— Ese hombre es dueño de la mejor empresa de tecnología del país, él es un multimillonario. —Lo sé y es bastante humilde, tiene treinta años y ya se ha divorciado. — ¿Cómo es eso? ¿Qué ya estaba casado antes? —Sí, me comentó que la causa de su divorcio fue que su ex esposa se convirtió en una persona muy abusiva y él perdió el amor que le tenía lentamente. Una historia muy trágica si lo piensas. —Qué triste debe ser para por una situación parecida. Debe ser muy triste amar a una persona y que esa aventura no resulte de la forma que tú esperabas. —Ya sé, la cosa es que creo que está intentando coquetearme... — ¿Así? ¿Qué ha hecho? —Me repite que le parezco hermosa miles de veces, es caballeroso y observa mis labios con mucha frecuencia. — ¡Te quiere besar, no hay duda alguna de eso! —Basta, sí que acabo de emocionarme excesivamente pero, es que Leah nunca ha tenido una historia de amor. —Qué puedo decirte Mina, él hombre es atractivo...Sin embargo, tengo miedo. — ¿Miedo? ¿A qué le tienes miedo, Leah? —Me preocupé un poco. — ¿Qué pasará si me enamoro de él? ¿Cómo debería actuar? ¿Qué debería hacer? ¿Hasta dónde debo llegar? ¿Cómo sé cuándo debo parar? —Normalmente, ese tipo de cosas se van dando con el tiempo mi querida Leah.Ahora te llama la atención, luego te gustará y tu corazón va a latir por él. Le dirás lo que sientes y si corresponde, va a besarte y a formalizar una relación contigo. Te dirá te quiero y se lo dirás también. Luego alguno de los dos dirá te amo primero y... — ¿Qué hay del sexo? —Llega un momento en el que surge con naturalidad. No tienes qué preocuparte tanto Leah, sucederá lo que tenga que suceder. Además si tienes dudas, me tienes a mí para ayudarte siempre que lo necesites. —Eres tan buena amiga conmigo siempre Mina, no me alcanzan las palabras para agradecerte lo que haces por mí. Siempre estás allí para mí. —No hay de qué Leah, yo a ti te adoro y lo sabes muy bien. —Claro que sí, Mina —sonrió, no obstante, esta sonrisa desapareció cuando leyó un mensaje. — ¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara? —Mi mamá y mi hermana están aquí de nuevo...Dan acaba de avisarme que llegaron a su casa hace menos de una hora...Joder. — ¿De nuevo? ¿Tendrán alguna razón para haber venido de pronto cuándo no lo hacen hace más de un año? — ¿Cuál crees qué es la razón? —Habló evidente— Cada vez que vienen a Italia es para intentar qué les comparta un poco de dinero, sí que las repugno. —Y no tienes por qué hacer eso Leah, ellas no lo merecen en lo absoluto...Ni siquiera dejes que te fastidien esta vez porque no vale la pena en realidad. Tú olvidas que están en Italia y sigue viviendo. No vas a ponerte triste o a preocuparte. —Seguramente irán a mi casa Mina y nosotras lo sabemos bien ya que lo han hecho en repetidas ocasiones —sus ojos se llenaron de lágrimas y temí que esa felicidad que había cultivado muy recientemente llegara a su final. —Ay, Leah, no derrames lágrimas de esos ojos tan bonitos que tienes por quienes no lo merecen —me encargué de secar sus lágrimas con amor— Yo te apoyaré y voy a ayudarte a que las enfrentes. Ya es hora que les digas todo lo que tu corazoncito siente... —Conoces como es mi familia Mina, creen que tienen el poder de hablarle a todos como se les dé la gana...Tratan mal a las personas aún más a mí, es algo que lo han hecho durante toda mi vida. — ¡Pero ya no tiene por qué seguir siendo así! ¡Tú ya eres una mujer adulta que puede tomar sus propias decisiones y elegir a las personas que quieres en tu vida! —La alenté. Este problema ella ya lo poseía cuando la conocí, hace más de quince años. Yo vivía en Holanda durante un tiempo con mi familia y luego nos mudamos a Italia al mismo tiempo que Leah casualmente, así fue como nuestra relación no dejó de avanzar. —Es complicado...Incluso más de lo que me gustaría. Me han hecho mucho daño a lo largo de mi vida, mayormente en la época de mi adolescencia. Ellas sólo me pisotean como si yo no valiera nada en absoluto. —Y vales demasiado, más que ellas por supuesto —Tomé su mano para acariciarla, me dolía verla tan mal por culpa de su familia— Alguien tan bueno y leal como tú lo has sido, necesita a personas iguales...Qué sepan respetarte y adorarte, tal y como yo lo hago. —Mina...Yo quiero, claro que quiero ponerle fin a la mala relación con mi familia...Trataré de hablar con ellas de la mejor forma, y si las cosas se salen del control yo tendré que hacerlo también y decirles todo lo que siento. Ya no quiero seguir sintiéndome deprimida cada vez que se les ocurre venir a fastidiarme la vida. —Menos ahora que has conocido a un hombre qué al parecer es bueno. Necesitas permitirte vivir cómo lo deseas, llena de emociones qué decidas sentir...Ser feliz por aquellas cosas que te gustan, permanecer tranquila. —Te prometo, Mina, que voy a dar lo mejor de mí misma para terminar con esto de una vez. Trataré de ver a Dan hoy por la noche y comentarle lo que planeo hacer para que después no se lleve una sorpresa. —Me siento orgullosa de escucharte decir esto, Leah. Demasiado orgullosa —Reí. —Voy a hacerlo por ti y por mí. — ¿Por mí? ¿Me cuentas cuál es la razón? —Has escuchado los problemas con mi familia desde hace más de doce años y supongo que ha sido muy cansado para ti. Lamento causarte tantas molestias. —Lo ha sido, pero no hay ningún inconveniente si se trata de ti —Respondí— ¿Y por qué lo haces por ti? —No merezco vivir pensando en eso y siendo tratada de la peor forma posible... — ¡Exactamente, qué enorme bendición que lo hayas entendido al fin! —Ya sé. Necesito aprender a tomar decisiones que me ayuden a seguir adelante, más no que me mantengan en el mismo lugar. Irene — ¡Buenos días a todos, buen inicio de semana! —Levanté el tono de voz mientras estaba entrando a la empresa. Todos me sonrieron en respuesta. Entré a mi oficina con la misma sonrisa llena de entusiasmo, y me senté en mi escritorio— Bien, hora de trabajar...¿Qué tenemos por aquí? —Buenos días Irene, disculpe la interrupción —Oliver entró a la oficina con una sonrisa coqueta. Maldita sea. —Buenos días Oliver, no se preocupe. Dígame en qué puedo ayudarle —comenté amable. —Dexter me ha pedido que me comunique con usted rápidamente para comentarle que hemos vendido más de un millón de tabletas desde que salió la nueva línea. — ¿En verdad? Es una buena noticia —moví mi café a un lado y volví a observarlo. Bueno ya que estamos a solas voy a aprovechar para darme cuenta si está o no interesado en mí—Qué gusto, por cierto Oliver... — ¿Sí? —Si necesitas ayuda con algo o no quieres almorzar solo, yo puedo hacerte compañía —intenté no sonar muy extraña, por un instante se me cruzó guiñarle un ojo no obstante, eso sería sobre pasar mis propios límites. —Te lo agradezco mucho, en realidad no conozco mucho de esta empresa...—me puse de pie para acercarme a él y hablarle cara a cara, me arrepentí al sentir que se acercaba demasiado a mí— Zhang Irene, probablemente te parezca demasiado atrevido...Sin embargo, para mí eres demasiado atractiva ante mis ojos. —Déjame darte las gracias por pensar eso de mí —me sonrojé, los nervios empezaban a apoderarse de mí. El mundo se me vino abajo cuando Wendy abrió la puerta y atrás de ella, venía Sean. —Irene...—mi amiga se calló de inmediato a presenciar la escena, comprendo que desde aquel ángulo se podía interpretar como un beso. — ¿Por qué demonios estás tan cerca de Irene? —Sean agarró del cuello a Oliver y empecé a temblar. — ¡Sean, déjalo! —Lo separé casi de inmediato. Mis ojos y los suyos se encontraron luego de no habernos visto por casi un mes— ¿Puedes decirme por qué has venido de repente? — ¿Por qué no me dices qué haces tan cerca de este hombre? —Sean, ella ya no es tu novia —Wen interfirió al mismo instante que le daba una mala mirada— No tienes el derecho de cuestionarle algo así, ni nada en realidad. No tienes ningún derecho sobre Irene. —Irene...Yo quiero y necesito hablar contigo con urgencia —casi me rogó, así que me encogí de hombros. —Está bien...Wen, Oliver ¿Podrían dejarnos a solas, por favor? —Le di una mirada de complicidad a mi mejor amiga, lo que significa que necesitaba que trajera a Kaleb por si algo malo sucedía. Uno de mis peores defectos, es que pierdo el control con bastante facilidad. —Claro, no hay problema —me sonrió y sacó a Oliver de la oficina. Antes de cerrar la puerta por completo, me guiñó un ojo. —Y entonces, Sean me pregunto la razón por la qué necesitas hablar conmigo —Volví a sentarme en mi silla y él continúo acercándose a mí. —Irene...Me siento sumamente arrepentido de haberle dado en fin a nuestra relación —Oh Dios mío, se ha puesto de rodillas — Por favor Irene, regresa conmigo...Te necesito en mi vida para ser feliz. — ¡No me habrías dejado en un principio! —Enarqué la ceja, vaya molestia que me causó escucharlo. —Todos nos equivocamos Irene. — ¡Le diste fin a nuestra relación de años, Sean! ¡Ni siquiera me has dado una razón por la que me has dejado! —Golpeé la mesa con furia—Me heriste como nadie me ha herido. —Irene... — ¿Qué? ¿Irene, qué? ¡Eres un maldito imbécil y aunque siga amándote con locura no pienso estar con alguien que podría romperme el corazón en cualquier momento! —Me acerqué a él, no sentí pena en que me viera llorar...Al contrario, así se daría cuenta del dolor que me ha causado. —Irene... — ¡Irene nada, maldita sea! —Me agarré el rostro con desesperación — ¿A qué has venido? ¡Ya dime, maldición! ¿A fastidiarme por completo luego de tirarme a la calle y de tu corazón como a un desconocido? ¡Tuvimos una relación de años! —Las cosas no... — ¡Las cosas estaban bien entre nosotros, ambos no teníamos problemas a pesar de llevar años juntos! —Me di la vuelta, mi ritmo cardíaco se aceleró— ¡Si le has puesto fin a esto que hay entre nosotros dos, no hay un botón de regreso! Si es que venías a molestarme con el cuento que te has arrepentido de romper conmigo, te pido honestamente que te vayas de aquí y no vuelvas a buscarme...No quiero tener ningún tipo de contacto contigo. —Mi vida, mi hermosa mujer llena de luz y energía...—tomó mi mano y la entrelazó con la suya. —Ya no soy tu amor más Sean, ya no más —susurré— Las cosas que terminan lo hacen por algo y aunque yo no sé por qué ha sucedido esto, posiblemente es positivo para nuestra vida. — ¡Perdóname! ¿Qué debería hacer para que me des tu perdón? —Nada, no pienso dártelo Sean...No quiero perdonarte porque eso implicaría tenerte en mi vida una vez más y eso me lastimaría. —Irene... —No puedo hacerlo, ni siquiera quiero. —Irene... —No Sean, no me hagas esto... —Irene... — ¿Irene? ¡Ya deja de decir mi nombre de una estúpida vez! —La ira me ganó y agarré un florero para lanzarlo contra la pared. Mi acción encendió la alarma, pues enseguida entró Kaleb. — ¿Qué demonios está sucediendo aquí? ¿Por qué hay un florero roto? —Se puso a mi lado tomando mi mano. —Yo fui quién lo lanzó Kaleb, perdí el control por un instante y el cuerpo se me llenó de coraje. —No es bueno que te pongas de tal manera Irene, si ustedes ya no están juntos no deberían seguir causando molestias... — ¿Dejarás de meterte en los asuntos de Irene o de Wendy por una maldita vez? —Sean soltó con desprecio, mi amigo lo miró igual. —Sean, él lo hace para protegerme... — ¿Para protegerte dices, Irene? Parece que él está enamorado de ustedes dos, ni siquiera se despegan...¿Necesitan pasar en casa del resto por tanto tiempo? Es como si no tuviesen vida además de su círculo de amistad entre los tres. —Ah, ya veo... —Moví la cabeza de un lado a otro en forma de negación. Estoy segura que terminó conmigo debido a la relación tan estrecha con mis mejores amigos. Y sí, es verdad que nos la pasábamos juntos la mayoría del tiempo pero siempre ha sido de tal forma y no los cambiaría por nadie en el mundo— ¿Has terminando nuestra relación por mi amistad con ellos dos o por Kaleb? —No... —Es así, ya lo sé...No tienes qué negarlo hasta morir —Reí. — ¡Pero no me dirás que su actitud es muy extraña! —Alzó la voz. Oh, maldito idiota. —La amistad entre un hombre y una mujer puede existir, no tienen por qué enamorarse el uno del otro o verse con otro tipo de ojos —Kaleb soltó con rabia— Es una verdadera lástima que no te hayas dado cuenta nunca de lo bonito que es tener una amistad tan significativa con una mujer, más aún con una tan bonita. —No te metas en esto... —Sí, por supuesto que voy a meterme en esta pelea porque parece que todo llegó a su fin por la buena relación que mantenemos. —He dicho que no ha sido por ello y no pienso repetirlo. —Evidentemente sí, y si no es de tal manera ¿Por qué dejaste ir a una mujer tan maravillosa como si nada? Nos quedamos esperando que él respondiera, sin embargo, nunca lo hizo. Su silencio decía más que mil palabras. —Gracias por confirmarlo con tu silencio, Sean—bajé mi mirada. En difinitiva, me alegro mucho de nuestra repentina ruptura amorosa. —Permíteme decirte Sean qué eres un total estúpido al perder a alguien tan bueno por no saber respetar qué tambien tiene amigos a los que adora. Es una verdadera pena, no imaginas cuánto lo lamento por ti.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR