Leah
Apoyé mi cabeza en la almohada luego de ponerme la pijama, Mina estaba frente a mí colocando una de mis series favoritas: Grey's Anatomy.
—Eres muy bonita, mujer, no importa si has llorado durante horas y horas. Jamás me canso de decírtelo cuando te veo, aprecio mucho tu belleza natural.
Me sonrió enormemente, siempre lo hacía cuando quería levantar mis ánimos. Sabía bien que su sonrisa tenía la capacidad de iluminar mi vida en un par de segundos.
—Gracias Mina, te adoro ¿Ya lo sabes bien, corazón? Eres tan linda...
—Me lo repites cada vez, por lo que obviamente lo sé a la perfección.
—Sí, supongo que sí.
— ¿Ya te estás sintiendo mejor, Leah? Parece que sí, espero no equivocarme, que de ser así me dolerá el alma.
—Por fortuna, me siento mucho mejor ahora. Y no seas exagerada, en ocasiones pienso que tú sientes por mí el dolor y el sufrimiento.
—No sabes cuánto me alegro, mi preciosa amiga —se sentó a mi lado para abrazarme. Realmente la adoro—Y si yo tuviese la oportunidad de sentir dolor y sufrimiento en tu lugar, lo haría sin pensarlo siquiera. Tomaría tu lugar.
—Haría lo mismo por ti, también tomaría tu lugar sin pensármelo dos veces.
—Yo sé bien eso, no necesito que me lo digas para tenerlo siempre presente. Nuestra amistad es sincera, por lo que te ofrezco mi mano cada que te caigas.
—Eres maravillosa, por supuesto que lo eres mi preciosa flor.
Recosté mi cabeza sobre su hombro. Ella es mi lugar más seguro en este mundo que me llena de angustias y miedos. Ella es quién me levanta cada vez que tropiezo, quién me da la mano siempre, está para mí, celebra los triunfos y me ayuda a cargar con las penas. La quiero conmigo hasta el último de mis días, pero, lo más lindo es que la amo y sé que ella me ama también.
Irene
Kaleb había salido a comprar comida mientras Wen y yo preparábamos un té con galletas para Leah.
—La escena que presenciamos en el auto fue sorprendente —expresé poniendo a hervir un poco de agua.
—Claro que sí, pero, no sé si te refieres a la crisis nerviosa de Leah o a la actitud que tomó Kaleb de pronto al verla.
—Ambas, sin duda ambas. Leah se salió de control en un par de segundos así que me asusté mucho por un momento debido a que no supe como actuar en ese mismo instante...Y respecto a la actitud de Kaleb, es cierto que el hombre siempre ha sido demasiado amable y cariñoso, sin embargo, eso ya sobrepasó los límites...
— ¡Por supuesto! Se nota que esa mujer le encanta, y es mucho más que atracción a pesar que no se conozcan con profundidad. Creo que lo que busca es protegerla de todo lo que le hace daño en realidad, además que sus sentimientos hacia ella son bastante fuertes.
— ¿Qué crees que pasará cuándo lo hagan? Será un amor realmente pasional y sincero, evidentemente. Sé que no me estoy equivocando al decir esto.
—Kaleb supo enfrentar la situación y la trató tan bien, que parecía una niña pequeña entre sus brazos.
—Fue precioso ver una escena como esa a decir verdad, me morí de amor en ese mismo instante. Viéndolos a los dos, creo que el amor a primera vista existe.
—También, siendo totalmente sincera, es increíble cómo se puso de pronto...Parece que lo sucedido ha sido muy grave, de lo contrario no se habría puesto tan mal ¿No lo crees?
—Sí, en eso tienes toda la razón. Me tiene muy preocupada.
—Al menos ya está mucho mejor ahora y me alegro demasiado por ella.
—Sí —respondí viendo como Kaleb acababa de llegar— Qué bueno que has llegado Kaleb.
— ¿Cómo está Leah? —conversábamos en voz alta porque la habitación se encontraba lo suficiente lejos para hacerlo.
—Ya ha mejorado mucho, por fortuna.
—Oh, qué alegría —susurró— Ahora sí puedo permanecer un poco más tranquilo, juro que esa mujer casi me mata del susto.
— ¿La quieres mucho, no es así?
—No te equivocas en lo absoluto, claro que no. La quiero y deseo continuar en su vida, estoy dispuesto a permanecer a su lado en los buenos y malos momentos. Busco protegerla y ayudarla a superar cada uno de sus miedos, por más que sepa muy bien que eso no es nada fácil.
—Me hace muy feliz escucharte decir eso con tanta firmeza, estoy orgullosa de ti cómo ya te habrás dado cuenta.
—Si me disculpan, iré a llamar a las muchachas para qué vengan a cenar...Mientras tanto, ustedes sirvan la comida por favor.
Wendy asintió y yo seguí caminando en dirección a la habitación de Leah. Al entrar, luego de golpear la puerta avisando mi llegada, mencioné:
—Disculpen la interrupción, pero, ya pueden venir a cenar —sonreí al ver el rostro de Leah mucho más relajado— ¿Cómo te sientes, cariño?
—Muchísimo mejor, muchas gracias por preguntar Irene —respondió.
—Yo me adelantaré ya que debo ir al baño ¿Te molesta?
—Claro que no Mina, no te preocupes —le dije con una sonrisa, ella asintió y salió del cuarto— Gracias por estar aquí, Irene, aunque no tengas qué hacer.
—Me preocupa que no te encuentres bien Leah, y no podía dejarte sola ni a ti ni a Kaleb.
—Kaleb se ha comportado muy lindo ¿No crees lo mismo? —se levantó de la cama con lentitud, me apresuré a darle mi brazo por si se sentía mal de un momento a otro.
—Ha sido una escena muy agradable, tal vez no era el momento indicado para ello...Sin embargo, fue muy lindo.
—Lo sé, estoy extremadamente agradecida por su compañía en un momento tan difícil.
—No agradezcas, insisto, no me molesta acompañarte y ofrecerte mi ayuda.
—De igual forma, me encuentro demasiado agradecida con ustedes.
Le volví a sonreír, observé como salió del dormitorio a pasos rápidos. Al estar completamente sola en ese lugar, me fijé sin disimulo en todos los cuadros que decoraban sus paredes. Muchos de ellos, contenían varias de sus frases y portadas de sus libros. También habían muchos dipolomas y reconocimiento en el ámbito de la literatura.
Es increíble como alguien que parece estar bien frente a todos, sea tan sensible cuando las cámaras no están sobre ella.
Mina
Evité soltar una pequeña risa al llegar a la cocina y encontrar a Kaleb con Wendy sirviendo la comida. Estaba dispuesta a averiguar las intenciones de aquel hombre con mi mejor amiga.
—Oh, veo qué están sirviendo la comida ya ¿Puedo ayudarles en algo?
—No, está bien Mina. Ya estamos terminando.
—Es una pena que no hayamos podido presentranos correctamente debido a la situación —esbocé una mueca— Mi nombre es Mina Sprenger, la amiga más cercana de Leah.
—Un gusto Mina, soy Wendy Russo.
—Kaleb D'Amico —extendió su mano y aporveché para estrecharla y preguntarle algo:
—Si me disculpas, Kaleb, hay algo que quiero que me respondas.
—Yo iré a ver si las chicas ya viene al comedor —la rubia se despidió, dejándonos a solas.
—Por supuesto, te responderé encantado.
— ¿Qué clase de relación tienes con Leah actualmente? —cuestioné manteniendo mi mirada fija en él.
—Ella me gusta mucho, aunque creo aquello ya es bastante evidente...Quiero pedirle que sea mi pareja de manera oficial más adelante.
—Sólamente no la apresures o le hagas daño ¿Sí? Leah es muy frágil y a pesar que eso no le causa incomodidad, se ve reflejado en su vida diaria. Debido a su poca experiencia, muchas veces no podrá saber cómo corresponderte.
—Me lo he repetido muchas veces a mí mismo, así que no te preocupes por ello Mina.
— ¿Qué están haciendo? —mi adorada amiga apareció, dándome una mirada asesina seguramente se debía a que ya se imaginaba lo que yo podría haberle preguntado a Kaleb.
—Nada en especial, corazón ¿Ya te sientes mucho mejor?
—Sí, muchísimo mejor...Sólamente me siento bastante cansada —se sentó en una de las sillas con pereza— Honestamente, mañana es martes y no tengo ganas de ir a trabajar.
—Llama a Malena, seguramente va a entender la situación.
Asintió dándome la razón, sin embargo luego levantó la voz con sorpresa:
—Por más que quisiera faltar al trabajo mañana, tengo que firmar alrededor de doscientos libros —hizo un puchero, por lo cual reí por la ternura que me causó. Tan linda.
—Sin embargo, es una de las cosas que te hacen feliz y te mantiene llena de energía —Observé a todos ya que habían llegado al comedor para poder cenar— Es mejor que lo hagas puesto que te ayudará muchísimo a sentirte mejor ¿No lo crees?
—No negaré que tienes toda la razón, Mina —Rió bajando la cabeza— Ya que están todos aquí, voy a empezar a contarles la situación que me hizo sentirme mal.
—Sólo si te sientes cómoda con ello —Kaleb tomó su mano y la acarició. Vaya acto tan bonito.
—Por supuesto, además ahora que me he enterado necesito hacer ciertas cosas. Viajaré a Holanda próximamente, no tengo una fecha exacta debido a la agenda pendiente...—Arregló su cabello con una sola mano— Bueno, quiero hacerlo rápido...
Dirigimos nuestra mirada hacia ella con suma atención.
—Quiero resumirlo todo ya que no me siento muy cómoda recordándolo a cada momento...La mujer que estuvo conmigo en mi infancia por más que me haya tratado de la manera incorrecta, no es mi madre biológica...Mi verdadera madre es la actual esposa de mi padre —Sollozó, Kaleb continuó tocando su mano con sumo cuidado y cariño— Jamás me lo habían dicho y me sorprendió tanto.
— ¿Natalie? ¿Ella es tu madre? —esbocé una mueca, la mujer era sumamente odiosa. En eso concordábamos mi amiga y yo.
—Sí, es Natalie. Mamá dijo que ella y papá siempre se ha amado...
— ¿Pero cómo es qué es tu madre? ¿No se supone que ellos se adoraban hasta hace unos cuantos años atrás?
—Supuestamente las cosas eran de esa manera...—Rió con tristeza— Sin embargo, no todo es cómo nuestros ojos lo ven ¿No es gracioso? ¿Verdad que sí? —volvió a reír, sentí lástima.
—Ni siquiera me imagino como algo que aparenta estar bien, cambia o simplemente no es así...—Wendy confesó dubitativamente.
—Aquello todos nos lo planteamos en cualquier momento de la vida, claro que sí...Vaya, debería escribir un libro sobre mentiras que englobe esta maldita situación.
—Ve por ello Leah, debes sacarle un poco de provecho a la mala situación.
—Pronto, al terminar varios libros pendientes...—empezó a comer, se notaba que estaba muerta del hambre por completo— En fin, iré a ver a mi padre en Holanda lo más pronto que pueda porque necesito conseguir respuestas.
— ¿Por qué no le dices qué venga él? —Irene soltó su duda con el ceño fruncido— Es sólo mi opinión, no obstante quién te debe algo es él y lo menos que puede hacer por ti es venir y hablar sobre el tema.
—Papá es muy bueno, evidentemente sí que lo es...Natalie influye en él, así que nuestra relación se ha visto afectada desde su compromiso...Por ello es que esa mujer no me agrada del todo.
—No pierdes nada en preguntárselo primero...Supongo qué es mejor que la situación mejore lo más pronto, pero por tu trabajo se te es imposible viajar en los próximos días o meses...
—Ese es el problema principal —Ella asintió observando de reojo a Kaleb— Necesito terminar de escribir mi libro en este mes pues noviembre ya está por terminarse y el mes que entra, siendo el último del año, es una obligación recopilar mi trabajo...En enero comenzaré nuevas historias, lo más pronto que puedo tomar un avión a mi país natal es dentro de cinco o seis meses mínimo.
— ¿Cinco o seis meses mínimo?
—Sí, en febrero se publica la nueva edición de Fugaz. En marzo, estaremos imprimiendo y revisando los últimos detalles de mi nuevo libro, en abril es mi cumpleaños, en mayo me voy a Nueva York y a Los Ángeles para la presentación de mi nueva novela, en junio estaré en Asia...
—Es una grata coincidencia, que estaremos en los mismos lugares en las mismas fechas...—el hombre le sonrió coqueto.
— ¿Así? Qué bueno escucharlo, te buscaré y nos la pasaremos bien juntos —susurró, nosotras nos miramos y soltamos una pequeña risa.
—Es precioso que tu ánimo haya mejorado mucho ya —comentó Irene.
—Vaya que sí, ni siquiera yo misma me he dado cuenta de ellos...Cómo sea, nada más quiero agradecerles por estar en un momento difícil —nuevamente lágrimas brotaron de sus ojos con suma facilidad— No soy la persona más fuerte del mundo, nunca lo he sido...Al contrario, soy un desastre a veces...
—Eres una rosa de cristal, presiosura —el atractivo hombre acarició su rostro demostrando la importancia que ella tiene en su corazón— Y eso no es malo, eres humana. A mí no me interesa si eres un desastre porque yo en verdad deseo luchar con él y mostrarle mis defectos también.
—Kaleb, eres un ángel ¿Sí? Un bonito ángel que ha aparecido en el momento más inesperado —plantó un beso en su mejilla y luego la acarició. Mi corazón decía que aquellos dos terminarían a los pies del otro en cualquier momento y compartirían un amor profundo y real.