
Habían una vez un niño que creció, era el niño más extraño que imaginar, no le tenía miedo a los insectos, subía rascacielos marrones con terrazas verdes, peleaba con ogros malvados que destruian aldeas, tenía un aura tan fuerte y llamativa que era admirador por muchos, pero un día ese niño desapareció sin aviso, un ser tan brillante y extraño que de un momento a otro se esfumó y con el tiempo todos los fueron olvidando a excepción de un niños que se encargo de recordar su historia y hazañas y transmitirlas de generación en generación, porque olvidarlo para el no era muy diferente que dejarlo morir. Su abuelo una alguien con un gran oratoria y buen contador de historias lo hizo amar el recordar desde la querencia y el había encontrado la suya, aquel niño que con su brillo elimino muchos vecindarios e inspiró a niños a ser valientes y capaces.Constó su historia a más niños y al crecer se las transmitió a sus hijos y con una foto de recuerdo que tenía de aquel niños que fue tomado un día mientras jugaban, de el sin parar hablaba de cada palabraby cada hazaña como si de hablar no se cansara y sus hijos tuvieron tanta administración por este niño fantástico y la forma en la que su padre le tenía tanto cariño que se propusieron a encontrarlo.
