Narrador. Emma, más feliz no podía estar, sonreía lela, mientras su lobo la tenía abrazada, aferrado a ella como si se le fuera a escapar mientras dormía tan rendido que Emma podía sentir el calor de su respiración en el cuello. Lentamente, se fue saliendo de esa jaula que Dimitri había creado con sus brazos, y en cuanto lo pudo lograr salió corriendo hacia el baño. Respirando con alivio cuando pudo descargar su vejiga urinaria. —Ufff que rico— habló después que se levantó. Iba nuevamente hacia la cama cuando observó el espejo, sintiendo esa curiosidad de saber si se le había creado una marca parecida a la de su amiga o hermana. —¡Ay la madre que me parió! — exclamó y Dimitri se levantó de prisa llegando a su lado, ella lo observaba por el espejo y emocionada le dijo — no podré visit

